Resuena adentro. Lo escuchamos desde siempre, lo mamamos, crecimos respirándolo. Un NO ingente, asfixiante, agresivo, imparable, que se antepone al “se puede”, al “es posible cambiar”. El eco del NO repite incansable que no podemos esperar nada bueno ni nada mejor. Nos recuerda los peligros de involucrarnos, de meternos, de andar en algo... total a nadie le importa. Nos convence de que no tenemos la capacidad ni sabemos cómo.
Sus voceros nos controlan, nos persiguen y nos muestran lo malo que es enfrentar al NO. A veces lo hacen en forma explícita. Otras, usan mecanismos un poco más perversos: aseguran que hace falta un cambio, pero su cambio sólo es seguir diciendo NO.
El NO nos deja afuera. Va levantando paredes, construyendo laberintos en los que nos perdemos. Nos aísla, nos aliena y nos dice que la salida es pegar la vuelta. Política NO, partidos NO, sindicatos NO, organizaciones NO, movimientos NO, participar NO, NO. Cada uno en su casa mejor. Dimos por hecho que la única respuesta posible era un NO rotundo. El NO inóvulo, el NO nonato, el noo, el NO poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan noan y nooan. El puro NO (1).
Pero a pesar de todo, a pesar de todos, nosotros, estamos convencidos del sí. De ese sí liberador que junto con otros podemos hacer salir desde adentro -desde ese lugar indefinido del pecho cerca del corazón- para transformar la realidad. Que nos diga sí hay que meterse, sí hay que involucrarse. Que nos haga sentir acompañados, que nos diga que somos muchos los que estamos pensando cómo se hace y trabajando para lograrlo.
Un sí que nos devuelva la confianza en nuestra capacidad para crear y construir. Que le devuelva a nuestros oídos todas las voces que desde distintos lugares están gritando el sí. Que nos traiga la memoria de una historia de luchas por una sociedad igualitaria.
Un sí que empuje para volver a mirar al muro del NO, a enfrentarlo, a saltarlo o a derribarlo.
Puede que después no sepamos qué hacer, que nos encontremos con que efectivamente éramos pocos, o con prácticas que no son las mejores. Pero también nos encontraremos con organizaciones, espacios, redes, partidos donde está todo por hacerse; donde los que están tienen un compromiso fuerte que nos puede conmover; donde descubrir que tenemos la capacidad para dotar a la política con otros argumentos y con nuevas prácticas.
La propuesta es simple: saltar las paredes, copar los espacios. Meterse, aparecer, sentarse a debatir, proponer, organizarse, sumarse. No perdernos en el laberinto del NO; y ocupar el espacio que es nuestro.
Otros con VOZ
Fue tirarse a la pileta, a la escuela pileta y ocupar colectivamente un espacio público.
Abundaban los NOES
Con poca experiencia previa.
Entre personas que apenas se conocían.
En una institución que tampoco sabían como era.
En un lugar de la ciudad poco o nada transitado.
En una escuela pública.
Con un imaginario construido sobre los adolescentes.
Con unos adolescentes a los que todo el tiempo se les dice NO.
Con la necesidad de muchas reuniones.
Para elaborar tres piezas de comunicación que, algunos, nunca habían hecho.
Aparecieron los SÍES
Más de 20, la mayoría estudiantes, tenían un SÍ que se fue fortaleciendo, que superó la mera idea de hacer algo para pasar al encuentro y la acción.
Que se bancó la reflexión sobre las propias motivaciones, y sobre la participación social y política.
Que se hizo cargo de la planificación de un proyecto que pensara a los otros como iguales.
Un SI que se fue agrandando, en un espacio que se había abierto pero que había que armar, y fue tomando forma con la realización de las actividades.
Todos los que estuvimos involucrados lo quisimos, lo pensamos, lo decidimos y lo concretamos. Fuimos viendo la manera de acomodar nuestros tiempos. Fuimos echando mano de herramientas que conocíamos y otras que no. Le dimos para adelante.
Fue una práctica de construcción conjunta.
De contacto con una experiencia educativa distinta.
De conexión con la propias capacidades.
De encuentro con personas valiosas.
De salir del “no se puede” para convencerse del “es posible”.
De manifestarse, de crear.
Si la política es vínculo, acción colectiva y construcción conjunta de una sociedad más igualitaria, creemos que esta fue una buena entrada.
Título: Illia Kuryaki and the Valderramas, “Coolo”. Del álbum “Leche”, 1999.
(1) Oliverio Girondo, “El puro no”. En http://amediavoz.com/girondo.htm
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