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Azul Gracía, info@diariolaflecha.org artículo 4 de 8
 
 

HOY: “Los Reyes del Entusiasmo”. A pasitos de la estación.

 
 

Intente arreglármelas sola, pero no pude. Me preocupaba, me daba miedo pensar en los cambios que tenía que encarar. Consulté. Hablé con amigas y cada una defendía su propia fórmula. La posibilidad de cambiar a todas les genera incertidumbre, incluso ante cambios para mejor. De trabajo, de lugar, de todo. Algunas veces terminamos hablando de la situación del país y los miedos sobre esas cosas. Quiero hacerlo, pero...

No aguante más. Y fui.

Odio ese diván y ese techo que nunca cambia. Pero pude largar todas mis preguntas: ¿Por qué será que me da tanto miedo? ¿Inseguridad? Pero en otras cosas no me pasa... ¿Será lo mejor? ¿Qué sería lo bueno por conocer? ¿Puede haber motivaciones mas fuertes que superen el temor? ¿O será que los cambios no se eligen y más bien te llegan y hay que hacerles frente?

Me salían las palabras sin pensar, como si algo adentro me incomodara y al mismo tiempo me impulsara a no quedarme. ¿Hay algo que me ayude a superar los miedos? Ahí me pareció que la doctora contuvo un poco la respiración o se movió (ya le saqué la ficha). Me callé.

Y empezó... “El miedo mayor, en realidad, es a cambiar, porque introducir variables nuevas pone en crisis las pequeñas seguridades que pudimos construir. Asumir riesgos, animarse a avanzar aunque el terreno tenga un poco de desconocido, es parte del ir dándole forma a la propia vida. Es importante escucharse y ver qué es lo que motiva”.

Siguió... “¿No le pasó alguna vez que después de realizado un cambio (que generaba temor) haya dicho “Ahora estoy mejor, cómo puede haber estado tanto tiempo de la otra manera” o “Esto sí que es lo mío” o “Con esta persona estoy mucho mejor”?”

Sssi…

“Le propongo que recuerde la situación ante un cambio decidido por usted. ¿Qué la motivó? ¿Por qué cambió de carrera? ¿Por qué colgó la materia? ¿Por qué se fue a vivir con su novio? ¿Por qué dejó a su chico anterior? ¿Por qué vino a estudiar a Buenos Aires?”

Y hablaba de que para comenzar a cambiar es fundamental la motivación, aquello que te empujó a dar el primer paso. Según dijo, las motivaciones generalmente nacen de algo chiquito, de una intuición, de un deseo, una emoción que luego prende, que se asocia a ideas y pide decisiones, pero ojo, partió de un sentimiento muy chico que no fue tapado, que pudo sobrevivir en la tormenta.

Ella ahí sentada. Yo peor. Terminó. Me paré. Salí corriendo.

Tenía adentro un remolino de emociones que estaban fermentando, mareandomé y no podía callar. No se que voy a hacer, pero se que esto que me da vueltas y me entusiasma es importante. No lo voy a dejar pasar.
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LF30 pág. 05, 2009.
 
 

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