Después de pensar la ciudad, las relaciones con los cercanos y las ideas sobre los lejanos, subimos la apuesta y proponemos una nueva forma de pensar la vida con otros, para empezar a construir entre muchos en lugar de seguir encerrándonos entre pocos. No nos olvidemos que los otros, siempre, somos nosotros.
Tomando al amigo Kafka como punto de partida, dialogamos, discutimos, reflexionamos juntos. Salieron ideas, impresiones, conclusiones, preguntas y muchas voces, un gran aporte de todos los que participaron de los talleres de La Flecha 26.
Seguro alguna vez pensaste que el mundo sería muchas más fácil si todos pensáramos, actuáramos y sintiéramos más o menos igual. Porque de última nuestra cultura es la cultura, nuestros valores son los valores. Ah, ¿no era así?
¿Te podés arreglar solo? ¿Pensás que mejor solo que en grupo? ¿Tenés soluciones mágicas para cada uno de tus problemas? ¿Podés contra todo y contra todos? Si la respuesta es afirmativa, este artículo no es para vos (o sí, no se).
Experiencias de encuentros y desencuentros, de presencias y ausencias, todas en este escenario que es la gran ciudad. Hombres-máquina que tienen que elegir entre abrirse paso a los codazos o tener en cuenta a otros hombres máquina, para que por lo menos por un momento puedan ser solo hombres.
Ahí pasa otra vez el auto maldito, aplastando gente a su paso. No se detiene ante nada ni nadie, mientras sus víctimas siguen cayendo una a una, silenciosamente. Mientras el auto no detenga su marcha destructora, no hay con-vivencia que ande.
Son los años que llevamos en democracia. Si algunos se corren del medio y nos dejan, podemos demostrar todo lo que la valoramos. Igual, gracias por todo.