Al “templo del saber” entramos con algunas ideas propias, apropiadas y ajenas.
Luego, ya en carrera -o en larga caminata-, vamos encontrándonos con nuevas perspectivas de la sociedad, de nosotros y los otros…
Mas allá de cuestiones de cada disciplina, esta época de estudio puede ser un tiempo de apertura, para ir captando otras visiones, varias, variadas… para entender, sentir, eligir, rever imaginarios, esquemas, prejuicios y verdades sobre aquella “otredad”.
¿Apertura? ¿Búsqueda? ¿Luz?
El tiempo de la universidad, evidentemente, también puede ser una etapa por la cual transcurrir con el cerebro más cerrado que culo de muñeco, donde, dicho sea de paso, tampoco entran moscas.
Depende.
A la hora de acercarnos a otros la facultad aporta, mucho… poquito… nada...
Herramientas hay.
¿No? Digo, nada, ahrre.
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