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Quizás este un poco viejo.
Quizás tenga algo de mala suerte.
Pero me están pasando cosas distintas. Raras. Tiendo a ser positivo, pero últimamente algunas cuestiones me están costando más.
¿Alguna vez te pasó que gente que querés, que amas y que pensabas jamás te cagaría lo hizo? ¿O que personas que estaban cerca, compañeros de alegrías e inventos, o incluso sangre de por medio, parezca que de un momento a otro lo olvidan todo? En las malas, cuando uno mira para los costados: ¿hay tantos como uno se imaginaba?
Algo de esto me pasa.
Es raro, pero no me resigno tan rápido. Intento rechazar frases como: “son todos/as garcas”, “no hay amigos posta”, “no seas tan confiado”, “la amistad entre el hombre y la mujer no existe”, “antes era distinto”, “ojo con los cuñados”, o “en realidad estamos solos en la vida”, que me convertirían en un amargo precoz.
Nadie dijo que era fácil, pero si importante.
A ver si sirve. El otro día, de pasada, rápido intenté alimentarme: entré en un negocio muy chiquito a dos cuadras del laburo, pedí una hamburguesa, y -ante mis ojos con gran destreza- el pibe sacó una bolsita con una hamburguesa con pan y todo, procedió ponerla en el microondas unos segundos y me la extendió. Me quedé mirando, dudé, la comí. Rápido, barato, extraño… me fui.
Hace unos domingos con unos amigos hicimos un asado. Cada uno hizo algo: teníamos madera, carbón, papel, prendimos fuego, preparamos la parrilla. Habíamos buscado un lugar adecuado, y teníamos suficiente tiempo para esperar las brazas, cocer la carne sin arrebatar, estar al lado tomando algo, poder llenarnos de humo y después comer tranqui.
Prefiero el asado a la hamburguesa.
Volvamos a los vínculos.
También tenemos de bolsita y otros más bien tirando a las brasas.
Nos relacionamos con personas con las que compartimos momentos fugaces, que pasan, relaciones en bolsitas, recalentadas en un rato, al paso. Ni malas ni buenas, pero al paso. Y hay otras relaciones que se hacen más despacio, que se tardan más, que tienen un antes largo, un tiempo, un lugar y unos resultados con un gusto maravilloso.
Como decíamos en La Flecha 23 vivimos en una cultura del cambio, sorprendidos por las modificaciones en “las formas en que las personas organizan su interpretación de la realidad, valores, mitos y creencias, y que en las ciudades se expresa con cierto caos, incertidumbre y riesgo”. Si bien sabemos que no es posible tener encuentros profundos todo el tiempo y con todo el mundo, pareciera que lo urgente hoy es la necesidad de tenerlos. Aunque sea con una sola persona, no importa, pero hay que tener encuentros ya que son fundamentales para ser, conocerse y construir el camino
Cantarelli dice que cuando el mundo es fluido, el movimiento es un dato; entonces, la operación subjetiva ya no se dirige a introducir movimiento sino a cohesionar, a articular, a armar un encuentro. En el pasaje de la solidez a la fluidez, las operaciones amorosas son de cohesión y no de trasgresión.(1)
Articular. Cohesionar en medio del cambio donde todo fluye. ¿Va no?
Te propongo algo.
Si esto lo vemos como importante (primer punto para dialogar en el blog), el siguiente tema sería ver como hacerlo. Como construir vínculos hoy.
Bien. ¿Entonces cómo?
Para comenzar, no sé.
Y ¿quién sabe?
En la situación de crisis de las instituciones, donde no se sabe hacia donde se va, donde pareciera ser que todo es posible pero la incertidumbre nos acecha, el saber, lo que nos transmiten otras generaciones se agota, no alcanza.
Horno.
…y lo que se necesita para vivir en esta situación es pensar. Es vivir, experimentar y pensar la propia experiencia, por que nos vamos haciendo en ella.(2)
Pensar. Todo un tema
Parece que habría que hacerlo
Obviamente sentir, vivir, buscar, pero también pensar.
Encuentro - de las brasas
Para comenzar, ¿Qué es un encuentro?
Podemos empezar nombrando una obviedad. Cada uno es importante e infinitamente lleno de riquezas. Gracias a ese poder de actuar desde su interioridad, una persona se siente totalmente distinta de otras personas. Lo que se genera entre dos distintos puede ser un “entre” muy profundo, un entretejido fruto de dos que reaccionan activamente ante la presencia del otro.
Buber dice que, al tratar a otra persona como un “tu”, es decir, como un ser personal dotado de creatividad, no poseemos nada pero estamos en relación. Pareciera ser que para él estar en relación tiene un gran valor. ¿De dónde vendrá ese valor? Puede ser del carácter creador de tal relación. Dos personas que intercambian sus posibilidades de acción, dan lugar a un ámbito nuevo que constituye para los dos un lugar de enriquecimiento.(3)
Tenemos un dato. El enriquecimiento de los dos.
Sigamos… ¿Cómo hacemos para entablar este tipo de relación, que no se da ni se va a dar con todas las personas que conocemos? ¿Química? ¿Sintonía? Si. Es muy importante. Si esto no está, lo veo difícil. Pero obviamente no es automático, probablemente todos tenemos experiencia de esto.
¿Esfuerzo? ¿Decisión? ¿Creación?
Si, ¿pero cómo?
Sobre gustos no hay nada escrito y en eso no nos vamos a meter, pero si rescatamos algunas puntas para pensar la relación y poder construirla de modo creativo y enriquecedor. Una práctica “pensada” nos ayudaría a incorporar nuestra propia experiencia de otra manera.
Podríamos quedar aquí. Si sirve, este puede ser un final.
Si seguimos podemos hacerlo retomando aquello del asado. Pensar el vínculo sería como rescatar esos “secretos de un buen asador”, que uno se inventa de la propia práctica, o que nos dijeron por allí, pero que siempre hay que probarlos para ver si es así.
“Los clásicos fatigan la reja parrillera con la tira de asado. En los últimos años ha habido una marcada tendencia a la variación. También se suelen agregar, para variar sabores, algún matambrito de cerdo, un pernil de cordero y en total heterodoxia, bifes de pescado”. (4) Así como la parrilla puede (si da la guita) ser generosa, para los vínculos también puede funcionar la generosidad. Generosidad en cuanto compartir, entrar en colaboración con el otro, para asumir las posibilidades que me ofrecen como dando de lo que uno tiene. Muchas veces puede ser por miedo, o por costumbre de excluir a otros de nuestro nosotros y nos perdemos de aportar a la parrilla el propio punto de vista, ideas, sentimientos, saberes, vivencias y proyectos para poder construir con el otro algo nuevo.
Algunos dicen que hay usar solo leña, pero otros no tienen drama con el carbón, que queda bien igual y les parece de caretas el asunto “soy el asador argentino”.(5) ¿Mostrarnos como somos? Si había miedo antes ahora vendrá el pánico. Para ser aceptados, quien más quien menos, en general vendemos una imagen. Objetivo no cumplido. Si en el trato con otro no me muestro tal como soy, estoy diciendo que no quiero confiar en ese otro y así probablemente nuestras actitudes produzcan lo contrario.
Para evitar el riesgo de que se queme todo hace un tiempo me sugirieron poner una latita de agua abajo entre las brasas para que no se prenda cuando cae la grasa. Si pensamos que se nos va a quemar todo mejor no hacemos nada… o aceptamos el riesgo. Esta sería otra palabra clave para tratar. ¿Cómo ves el riesgo del darse al otro? Para encontrarnos es necesario abrirse confiadamente al otro, darse a una realidad de la cual no tenemos el control y que incluso puede traicionar la confianza que uno depositó. Un riesgo. Necesario. Difícil.
Con riesgo de que no haya aplauso para el escritor tiro una más. Mi viejo y mi hermano, insisten en poner la carne en la parrilla bien alta alejada de las brazas. Cosa de distancia adecuada. También en las relaciones interpersonales se habla de la “la distancia justa”. Estar cerca, pero a cierta distancia. Como cuando se mira un cuadro: muy cerca me pierdo algo y de lejos también.
Según Cantarelli “en la decisión, el sujeto amoroso se constituye una vez que decide estar con otro, con otro que lo acompañe en la invención de un mundo que si no se inventa en común no existe” (6). Pareciera ser que si logramos producir encuentros, pensar esas experiencias y construir en conjunto nuestra propia vida, estamos hechos. O al menos en un buen camino.
En búsqueda.
Groso.
PD: Me dijeron, que al pollo hay ponerle jugo de naranja en vez de limón, por que éste lo reseca. Fijense.
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NOTAS:
(1) Mariana Cantarelli, Cristina Corea “Subjetividad contemporánea. Varones y mujeres: de la pasión a la decisión” http://www.estudiolwz.com.ar/textos/texto.htm
(2) misma cita que la número 1
(3) A. Lopez quintas. Inteligencia Creativa. 179
(4) http://www.eumar.com.ar/hogar/opcion/r_zoce01.htm
(5) Un amigo “asador argentino”, cuando me descuidé había enchufado un secador de pelo y le estaba dando al carbón para apurar el tema. Se dice el pecado y no el pecador…
(6) misma cita que la numero 1
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