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Facundo Montes, facundom@diariolaflecha.org artículo 5 de 9
 
 

Pobre Rana

 
 

Anfibio. adj. Se dice del animal que puede vivir indistintamente en tierra o sumergido en el agua, y, por ext., de los que, como la rana y los sapos, han vivido en el agua cuando jóvenes por tener branquias, y en tierra cuando adultos, al perder dichos órganos adquiriendo pulmones.   U. t. c. s. U. t. en sent. fig.

¿Quién habla? Hola, soy Marta de Palomar

Los sapos y las ranas pasan de usar branquias a pulmones, depende del hábitat, sin modificar el sistema respiratorio, las personas también nos adaptamos al espacio en el que nos movemos.

¿Que me pongo?...No es cuestión de sentirse “sapo de otro pozo”.  Cuestiones simples como vestirse o que es lo que se come tienen que ver con el lugar donde nos socializamos. Incluso, si hace calor, hay mucha fruta y playas, probablemente bailemos samba, y tudu bem; pero si hay un frío de varios grados bajo cero, gorro, adentro, silencio y seriedad…
Tema clave. 

Rana. f. Anfibio anuro de cuerpo rechoncho, ojos prominentes, lengua incisa y extremidades posteriores fuertes adaptadas al salto, con el dorso generalmente de color verdoso y el abdomen claro. (1)
¿Que espacio necesita? “Las plantas acuáticas son apropiadas en el hábitat que estamos creando. Un ambiente húmedo hará sentir a las ranas como en casa, por lo que debemos de agregar un poco de agua, cuidando que tengan, a través de piedras, salida a la superficie” (2)

Persona. “Individuo de la especie humana” (3).  Ampliaremos…
¿Qué espacio necesita? Un espacio de tierra lo suficientemente grande para moverse, para trabajar y descansar. Aire puro. Cierto contacto con la naturaleza, silencio, espacio de encuentro con otras personas, formación de comunidad con otros que lo reconozcan de quien recibir motivaciones.

Como los anfibios vamos modificando nuestras pautas, nuestro modo de respirar, de percibir, de actuar, etc. Estos cambios muchas veces no dependen de decisiones propias, sino del entorno en el que estamos.

Permeables, porosos, absorbentes resultamos.

Los lugares donde vivimos pueden acentuar algunos aspectos de las personas e inhibir otros. Parecido al proceso de los otros animales nombrados. Y ¡ojo!. En nuestro caso este hábitat es muy particular: la ciudad.

Una buena: a diferencia de los primos de crazy frog, los hijos de frogger y los nietos de Rene es que nosotros podemos pensar sobre ello. Sentir. Reflexionar.
Aquí vamos: La ciudad es el espacio geográfico e institucional en el cual interactúa una gran cantidad de gente. Se da un sistema de vida e intercambio entre personas muy acelerado, basado en valores, actitudes y comportamientos que algunos resumen “bajo la noción de lo “urbano”. (4) 

En esta ciudad-laguna para humanos, se ve que estos se refugian en departamentos, conventillos, casas o en la misma calle.  El ritmo generalmente es acelerado, circulan rodeados de mucha gente, con ruidos molestos, experimentado una saturación por publicidad y la fuerte presencia de medios de comunicación. Si se vive en las afueras se sufre penosos viajes hacia el hogar y aunque haya más oportunidades que en otros lugares se codea con la falta de trabajo. Generalmente no se conoce a los gobernantes más que de vista de cartel.
Conocido.

Otra característica de la ciudad es que en ella se concentra la crisis estructural y de valores, que algunos autores no dudan en situar en lo cultural. Es decir cambios en el ámbito de las formas en que las personas organizan su interpretación de la realidad, valores, mitos y creencias, y que en las ciudades se expresa con cierto caos, incertidumbre y riesgo. (5)

Este es nuestro espacio. Distinto, influyente.

No es lo mismo estar en agua que en la tierra, no es lo mismo tener un lugar apropiado que no tenerlo.
Ante esto cabe la pregunta la pregunta obvia ¿Que es el lugar?  ¿Cual es su importancia? Desde la antropología se ve que el lugar expresa la identidad del grupo, une e identifica, ese lugar tiene nombre, y el nombre sugiere también la vuelta a la tradición, a los orígenes. Es la búsqueda de una imagen útil para sentirse protegido.
La comunidad necesita pensar la identidad y la relación y también la situación de un espacio concreto. (6) 

Bien.
Pero… entonces tenemos un problema.
La ciudad tiene “lugares”, es decir espacios que son nuestros, de aquellos que los vivimos, trabajamos, marcamos y defendemos como propio.  Pero en la ciudades hay muchos espacios que no son así, hay sitios por donde circulamos como rana sin agua, sin tierra, sin nada. Estos son los espacios llaman “no lugares”.

¿Cuáles son esos no lugares? M. Augé se refiere a espacios de circulación, de comunicación y de consumo en los que no cabe su definición a través de una identidad, un simbolismo y una historia locales.  “No lugares” serían las estaciones de tren, los parques temáticos, los centros comerciales, los supermercados, las autopistas, los llamados medios de transporte (aviones, trenes, automóviles), los aeropuertos, las grandes cadenas hoteleras y otros.

La idea de “no lugar” y de “lugar” tiene un significado social, se refiere a si es posible la relación social dentro de un espacio.  
“El problema es que hay lugares comunes de tránsito, pero no son, realmente, lugares de encuentro.” (7)

Y este es el punto.

Evidentemente no toda la ciudad es así. Sin embargo  pareciera ser que cada vez más hay muchos espacios de circulación, en los que apenas permiten un furtivo cruce de miradas entre personas condenadas a no reencontrarse, mudas.

En el caso de las ranas el huevo se forma en el agua. Está rodeado de una masa gelatinosa. Luego, se desarrolla el embrión, y más tarde nace el renacuajo. Éste posee una cola para facilitar el movimiento en el agua y respira por branquias. A medida que comienzan a crecer, se desarrolla su cabeza. Entre las 3 y 4 semanas comienzan a perder la cola y las branquias para transformarse en animales terrestres, y por lo tanto aparecen las patas. Cuando termina el proceso de desaparición de la cola, se convierte en una rana joven. (8)

En el caso nuestro, ¿dónde se desarrolla el huevo?, ¿rodeado de que? ¿desarrollamos la cabeza? Para que esto sea una realidad, puede ser importante re pensar, hacer memoria y sentir, las calles, el escenario cultural y social de comunicación donde nos construimos como tales gracias al otro como referente.  Se desarrolla apostándole a la posibilidad de visitar una vez más  nuestras calles como una forma de brindarle importancia a nuestra historia personal y colectiva para recuperar, en los tiempos de la no ciudad, la palabra, el encuentro que nos afirma como personas. (9) 

Si no lo hacemos corremos el peligro “de la olla”. Dicen que si el agua se va calentando de a poco la rana no se da cuenta y se hierve, pero si la tiran cuando esta caliente salta de una. Cuestión de estar atentos.  Que nos corten las ancas.(10)

PD: Esta es nuestra primera parada del año. Si saltamos a tiempo, podemos continuar. Te invitamos a continuar un dialogo sobre esto, incluso encontrándonos personalmente. En la próxima publicación seguiremos esta línea de reflexión acercándonos a las características del encuentro entre las personas distintas, su riqueza, sus posibilidades y dificultades. Si te interesa participar escribinos a info o a facundom@diariolaflecha.org.


(1) wikipedia

(4) wikipedia

(5) Cf.Legorreta 2007

(6) Cf Mardones 1994

(8) M.Augé entrevista de Raquel San Martín

(9)  wikipedia

(10) Cf. Carlos Alberto Villegas Uribe

(11) Ancas de Diego a la mostaza
1- En la olla, vierta el caldo y el vino. Lleve a fuego fuerte hasta que entre en ebullición, entonces, incorpore las ancas del Diego y deje cocer 1 min.
2- Luego, retírelas del caldo, escúrralas y séquelas con papel absorbente. Después, a fuego medio/alto, derrita la manteca en la sartén, añada las ancas y fríalas hasta que estén doradas de ambos lados, rotándolas para que se hagan parejo.
3- Luego, retire las ancas y en la misma manteca fría los ajos, a fuego medio/alto, hasta que estén ligeramente dorados. Después, vierta el vinagre y dejar reducir durante 2 min., a fuego alto. Entonces, añada la mostaza, mezclando bien, retire y sirva, espolvoreadas con perejil.
Una joyita
http://www.ciberchef.com/recetas.php3?ID=2093

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LF23 pág. 06-07, 2008.
 
 

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