Yo no imito a nadie. Bien. Yo soy yo y punto. Es verdad. Pero lo del repollo era mentira, nos vamos construyendo con otros en torno a otros y queramos o no tienen que ver con nuestra identidad, con lo que somos y queremos ser. Entonces referentes de una manera u otra tenemos. Sí. Unos llegan por que me toco en suerte, buena o mala, pero es mi familia y la sociedad en que nacimos que no pudimos elegir. Los modelos que antes aparecían como exitosos, a los cuales se miraba como ejemplos, de maestros o profesores, servidores públicos, entre otros, han perdido prestigio social, transformándose hoy en figuras carentes de estatus social. Los referentes políticos, ni hablar. Los intelectuales, portadores de ideas de transformación han quedado reducidos a modelos de pequeñas minorías.* En este vacío, merchandising mediante, el mercado-empresa-publicidad viene a ocupar espacios colándose entre las rendijas para vendernos mientras nos moldea. Despacio. Nos bombardean con modelos funcionales al mercado, aquellos portadores de estatus social, con un alto estándar de vida, belleza, juventud y dinero, antítesis del compromiso social y del proyecto de cambio.* Elegir ¿es posible? Por qué no. Si no esta muy claro cuales son las referencias, se puede estar atento para buscar e ir eligiendo los caminos, mirando aquellos referentes que me impulsen, esos que no imponen de fuera lo que hay que hacer, sino que ayudan a sacar lo mejor de uno. Pueden ser referentes que están cerca que me ayudan a construir mi base identitaria, como aquellos que están un poco más lejos y que pueden impulsarnos a mirar para adelante y con creatividad caminar. Aunque nadie nos haya enseñado a avanzar en medio del cambio este es nuestro desafío, el camino propio hay que hacerlo y las posibilidades son infinitas. Recorrido propio, aunque no necesariamente para hacer solos podemos ir con Pablo, Soledad, Luciano, Matias, Paula, Mauro, Celina, Moira, Isidro o Sofía. No podemos crecer y ser creativos a solas, quizás con Álvaro, Nicolás, Micaela, o la vieja Helena nos vaya mejor. Caminar con Ariana, Cecilia, José, Juan, Floro, Andrés o Concepción. Quizás alguno quiera invitar a Perón, el Che, Mugica o Fangio. Otros a Picasso, Neruda o Einsten. Y después seguir caminando con Gimena, Mili, Facundo, Dieguito y por qué no el Trucha también.
NOTAS:
* Cf. Laks Roxana ¿Cómo quién queremos ser?
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