« La Flecha 19 | Estudio
   
Pablo Moschen, info@diariolaflecha.org artículo 6 de 7
 
 

YO SI PUEDO

 
 

¿Quién de nosotros no se identifica con algo de lo que leyó en este número?. Más de uno se habrá reído (o llorado) recordando las cosas que pasó. Pero como no hay nada más lejano de los valores de La Flecha que encerrarnos en nuestra vida universitaria decidimos preguntarnos por el OTRO, ese que no recorre los pasillos de la facultad ni prepara parciales, ni vive de crisis en crisis. Nos preguntamos por ese otro que no puede acceder a la universidad porque, entre otras cosas, no sabe leer ni escribir. Queremos que esté presente, saber que le pasa y sobre todo qué podemos hacer por ellos (y por nosotros).
El analfabetismo en nuestro país es una realidad. El censo de 2001 dio como resultado una tasa de analfabetismo del 2,6% (casi un millón de personas). Pero adentro de ese número hay muchas cosas para observar con detenimiento. En provincias como Formosa, Corrientes, Santiago del Estero y Misiones la tasa promedio supera el 6%, y en los grupos más vulnerables (cómo las mujeres de más de 65 años) se acerca al 20%. La tasa más alta del país corresponde a la provincia de Jujuy, dónde el 31,8% de las mujeres mayores de 65 años son analfabetas. Es notable cómo la tasa promedio va aumentando a medida que aumenta la edad del grupo. Bien sabemos que las soluciones no vienen de arriba. Pero como contraposición a la indiferencia del actual y los anteriores gobiernos, hay gente que se pone en marcha, se organiza y trabaja para que las cosas cambien.

El método de alfabetización que más se está usando en la actualidad es el “Yo, sí puedo”, desarrollado por pedagogos cubanos. Gracias a su aplicación, Cuba fue el primer país de América Latina libre de analfabetismo. En nuestro país está siendo aplicado desde 2003 por diversas organizaciones populares de todo el territorio. Los centros de alfabetización, que ya son más de 500, han enseñado a leer y escribir a más de 6.000 personas y lo están haciendo con otras 3.500.
Para meternos un poco más en este tema entrevistamos a los chicos que están llevando a cabo el proyecto “Yo sí puedo, Barracas”.

¿Qué fue lo que los motivó a poner en marcha este proyecto?
Somos conscientes de las condiciones bajo las cuales está viviendo gran parte de la población argentina. Existe una gran mayoría que nunca logró insertarse en el sistema educativo y otros tantos que se vieron en la obligación de abandonarlo. El motor que impulsó pusiéramos en marcha este proyecto, es saber que se necesitan propuestas alternativas que modifiquen esta realidad. Y algo más importante aún, creemos y sabemos que esos cambios son posibles.

¿Qué es lo que diferencia al “Yo sí puedo” del resto de los métodos de alfabetización?
Todos los métodos de alfabetización son buenos y válidos siempre que se pongan en marcha con responsabilidad y compromiso. Nosotros vimos en el “Yo, Sí Puedo” algunas cosas que nos parecieron favorables por sobre otras técnicas que existen de alfabetización, como por ejemplo que es un método simple de llevar a cabo, que se basa principalmente en un primer conocimiento que tenemos todos como son los números para a partir de ahí llegar a lo desconocido que serían las letras. Otra de las cosas originales y didácticas que tiene éste proyecto es que se realiza a través de la imagen y el sonido, de videos, lo que hace que las clases sean entretenidas, dinámicas.
Los videos contienen clases de repaso semanales, momentos de distracción e información adyacente general, esto también logra que el que estudia rompa un poco con la estructuralidad de la educación formal conocida. Por otro lado, no sólo poseen información básica de letras y números sino que también llevan una carga de información general cultural necesaria muchas veces para conocer nuestra historia.

¿Cuáles son los cambios que ustedes ven que se dan en las/os “alfabetizados”?
El conocimiento es la herramienta básica que todos debemos tener. Todos formamos parte de ésta sociedad, que bajo determinadas reglas y valores está en constante cambio y movimiento. Justamente para opinar, elegir y defenderse lo creemos necesario porque es necesario conocer cómo funciona todo.
El hecho de que parte de nuestra sociedad no sepa leer y escribir, habla de una parte de nuestra sociedad que no participa genuinamente de ella, que deberían poder salir de esa pasividad y tomar el lugar que les corresponde como dueños de un saber que debería ser para todos. El acceso a la educación les devuelve una posibilidad que dejaría a un lado el lugar de marginación por el que han pasado tanto tiempo. Y les demuestra que ellos también pueden.
El proyecto también permite formar vínculos importantes de solidaridad, de compañerismo, de cariño que hacen que éste proyecto no se trate sólo de aprender a leer y escribir. Incluso podemos aprender juntos nuevas formar de observar y pensar el mundo.

¿Que le pasa al facilitador cuando ve los resultados de su trabajo?
Así como hay un antes y un después en la vida del alfabetizado, creemos que lo hay también para el alfabetizador (facilitador). Este no sólo siente que está brindando algo imprescindible, sino que a la vez recibe de la persona que está aprendiendo anécdotas, experiencias, historias de vida que modifican miradas, provocan reflexiones y generan nuevos vínculos afectivos. Es decir de alguna manera estamos devolviéndole a nuestro Pueblo algo de los que muchos pudimos nutrirnos y otros tanto a los que no se le dio la misma posibilidad.

¿Ves probable que en nuestro país se acabe con el analfabetismo?

Como ya dijimos un poco antes, las personas que encaramos éste proyecto estamos convencidos de que es posible acabar con el analfabetismo en nuestro país. Se requiere de mucha conciencia, de paciencia de saber que el camino es largo y a veces dificultoso pero que con confianza, ganas y juntos podemos aportar mucho a la elevación de una subjetividad que nos encamine a construir una sociedad más justa y solidaria, con dignidad, y capaz de pensar y elegir qué papel jugar en el mundo.«


 
  arriba »  
ver todos los artículos »  
LF19 pág. 09, 2007.
 
 

» ver extras de esta edición