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Soledad Ruiz, facundom@diariolaflecha.org artículo 5 de 7
 
 

DRIM TIM

 
 

Cada uno de nosotros posee características, experiencias y habilidades con las que nacimos o que fuimos adquiriendo a lo largo de nuestras vidas. ellas nos permiten tener determinados puntos de vista, ideas, sueños y creatividad que nos diferencian. Estas personalidades al encontrarse con otras pueden potenciarse o inhibirse dependiendo de la forma en que se relacionen.

Haciendo junta
Todos estuvimos en la situación de tener que hacer un trabajo en equipo, y más allá de la experiencia que tengamos en el tema, siempre surgen varios interrogantes que cada uno lleva sin decir al primer encuentro: si va a ser difícil ponerme de acuerdo con ellos, si se tiraran a chanta y voy a terminar haciendo todo yo, o lo que es peor, que se quieran reunir por cualquier boludes. También pensamos si nos gustaran sus ideas o si vamos a poder combinar lugar y horario, que no es poco.
Muchas veces tenemos que lidiar con personajes que con ayuda de su fuerte carácter quieren imponer sus ideas por sobre las de los más tímidos. Otras veces por miedo al rechazo del otro hay creaciones muy interesantes que no pueden atravesar el umbral de nuestro censurador cerebral. No es extraño que se de también una suerte de competencia por ver cual es la propuesta que queda, quien tiene mas adeptos para su aporte. Y existe también la realidad de que no todos manejamos los mismos tiempos, y cuando ya se empezó a desarrollar una idea andá a cambiarla, y así te vas con esa idea que guardarás hasta una próxima oportunidad que tal vez nunca llegue... Es que sabemos cómo estamos con el tiempo, siempre ajustadísimo, y en ese momento lo que más nos importa es terminar el trabajo, la nota que resulte de esto, y cuanto tuvimos que ver con ella.
Pero veamos, un trabajo en equipo ¿qué implica? Para empezar es necesario que haya una buena comunicación entre los miembros, que no nos sintamos reprimidos o juzgados por el otro, que se arme un consenso de las opiniones, tener objetivos claros, y que se impulse la participación de todos los miembros. Tarea difícil de lograr pero que si podemos llevarla a cabo podemos dejar nuestra huella en el trabajo, y que el proceso del trabajo mismo también nos transforme a nosotros.
Viendo más allá
Ahora bien, hay otras situaciones en donde sin darnos cuenta estamos en un trabajo en equipo. Uno puede ser el hecho de apoyarnos mutuamente para no dejar la carrera. Cuán importante es que en esos momentos en los que la voluntad de seguir flaquea, aparezca alguien que te diga “fuerza, dale para adelante”, que nos recuerde que tenemos que vivir cada una de las materias como un aprendizaje en sí, y que lleguemos donde lleguemos, nunca perdemos sino que siempre incorporamos algo nuevo que nos enriquece. Y son esas palabras de aliento para no abandonar el trayecto, casi elixires de energía para seguir. Ver que a todos nos cuesta, y acompañarnos en lo que podamos, ya sea estudiando juntos, pasando noches en vela despertándonos a tirones si es necesario, es casi indispensable. Esa complicidad que te provoca el estar metido en el mismo lío es única.
Y yendo un poco más lejos, ¿qué es todo esto sino lo que vivimos día a día formando parte del mundo?, un gran trabajo en equipo que resulta bastante complicado. Las relaciones con la gente que no conocemos (y a quienes nos resulta tan difícil comprender) son muchas veces engorrosas. Esas miles de redes de interacción que vivimos cotidianamente, a veces salen muy bien, algunas nos son indiferentes y otras salen terriblemente mal. Parece sencillo ver que también en este caso lo más importante es la buena comunicación, que no haya represión de unos sobre otros, y que haya claridad en lo que uno realmente busca. Pero… la gran diferencia que acá aparece es que lo que nosotros aportemos, no provoca una simple nota en una libreta, sino que es algo que puede cambiarle la vida a alguien, para bien o para mal, hacer que algo sea más justo o más injusto, o simplemente provocar tristeza o felicidad. La nota de este trabajo se refleja, cada día, en cada parte del lugar que nos tocó en suerte.«


 
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LF19 pág. 08, 2007.
 
 

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