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ESO NO SE DICE, ESO NO
SE HACE, ESO NO SE TOCA
DE ESO NO SE HABLA |
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Lloraba.
Después de un rato más y más.
Ruido marrano. Lloraba. Ella parecía
no hacer nada. Después, "tiene
hambre" -dijo- y se retiró un
poco, con él. Pareció calmarse
un poco, gemía, se movía, pero
volvió a la carga. Rompiendo tímpanos.
-"Es que tiene sueño". Y
volvió a retirarse a un lugar apartado.
Balanceándose cantaba. Linda imagen,
pero no hubo canción de cuna que lo
logre. -"Estuvo solo toda la tarde, "nadie
lo levantó, ni lo hizo jugar",
afirmó la abuela como quien sabe…
y allí fueron todos encima del pibe
(cruza con bocina). Oídos en crisis,
el bebe berreaba y entonces aunque no se sentía
mucho olor, ella atinó a sugerir otra
hipótesis: "Se hizo encima".
Y comenzó la búsqueda de pañales
descartables. El bolso no estaba, los negocios
cerrados… pero no era esa su necesidad.
¿Será que tiene frío?
¿Le dolerá algo? ¿Que
le pasa? ¡Carajo! Entró a desesperarse.
Cuando tenemos necesidades como el hambre
o la sed y no se satisfacen es claro que estamos
frente a un camino que nos puede llevar a
la muerte. Por ser orgánicas estas
necesidades son bien objetivas (1).
Parece que hay otras, no tan fáciles
de reconocer, pero no por eso, para descartar
rápidamente, que son de índole
psicológica, y también son objetivas.
Es decir, necesidades psíquicas de
todas las personas independientemente de la
cultura en que vivan.
Es claro para todos que las condiciones materiales
para la vida humana son fundamentales, pero
hay otras necesidades menos visibles que también
tienen una importancia vital. Para comprender
de que estamos hablando, es muy gráfico
observar a los niños recién
nacidos; para ellos una necesidad impostergable
es la del contacto corporal, (de caricias
y de una fuente de afecto que se exprese en
forma directa). Tanto que, de no ser satisfecha
puede conducir a la enfermedad y eventualmente
a la muerte del niño.
Estas necesidades psicológicas podemos
afirmar que son objetivas por que, más
allá de que tengamos conciencia subjetiva
de ellas, son parte de nuestra vida.
La madre ponía empeño en interpretar
las necesidades del bebe e intentaba dar respuestas.
Pero cuando las necesidades no son claras
es difícil dar con la solución.
Entonces, ¿cuáles son estas
necesidades?
Partiendo de experiencias que todos tenemos
podemos identificar algunas de las necesidades
psicológicas (2).
Comentamos el caso de un bebe recién
nacido, y la necesidad de afecto y contacto
corporal, pero no es un tema privativo de
los niños, es claro que vos, que yo,
que todos nosotros también necesitamos
recibir aceptación y cariño
profundo por parte otros. La vieja, el viejo,
mi mejor amigo, novia, novio… resulta
difícil pensar la vida (o una buena
vida) sin ellos o sin al menos una persona
que nos quiera y en cierto modo con carácter
incondicional.
Está cada vez más instalado
el uso de celulares en el intercambio entre
nosotros, sea para avisar que estamos llegando,
por un cambio de horario y demás contactos
prácticos. Una necesidad vital para
nosotros es poder comunicarnos, y no sólo
a nivel superficial, sino de nuestras vivencias
más importantes. Este tipo de comunicación
es central porque en el encuentro profundo
con otros vamos recreando nuestra identidad.
Cuando nos planteamos la elección de
la carrera, época fuerte de preguntas
sobre lo que queremos ser y hacer, situación
que se repite cuando llega el tiempo de recibirse
y en distintos momentos de la vida, tienen
que ver con otra de las necesidades psicológicas.
Me refiero a la importancia de encontrar al
menos un cierto sentido a la vida y con ello
formas de actividad constructiva y, conseguir
o generar un trabajo donde uno pueda crear.
No nos debería resultar difícil
reconocer la necesidad de pertenecer a un
grupo que nos acepte y reconozca y que nos
confirme en nuestra identidad, esta es otra
de las necesidades humanas y se expresa de
diferentes maneras a lo largo de la vida.
Culturales
Continuando con el niño que lloraba
y lloraba…
Encontrar la solución a su situación
no fue tan simple.
Ahora, puede ser peor.
Supongamos que el tío es vendedor de
pañales. Es probable que por mas que
tenga sueño, este va a sugerir que
lo que hay que hacer es cambiarlo mas seguido,
usar talco y demás elementos correspondientes.
Y si la madrina se dedicara a los lácteos,
más de una mamadera intentaría
calmarlo cuando se hizo encima. Ahora si el
abuelo estuviera en el negocio de los colchones
y frazadas, pase lo que pase, ¿qué
mejor solución para este pibe que dormir?
Hay maestras que venden comida, tutores que
venden pelelas, padres que venden agua en
botellitas, con burbujitas o colores extraños.
Hay primos que venden caramelos y además
tienen demostrado que el pibe se calla cuando
los come, los pide, y cuando no los tiene
llora, por lo tanto los necesita.
¿Cómo privarlo de ello?
Sin mirarlo, sin pensar "¿qué
es lo que le falta?", le ofrece lo que
tiene, como ¡LA solución!
El clima cultural influye en nuestras búsquedas,
objetivos, en la percepción de los
deseos y las satisfacciones, más de
lo que pensamos. "Cultura actual"
que no es sólo lo que me presenta la
publicidad, lo que dicen los medios o lo que
marca la moda, sino también lo que
nos enseñaron los viejos, lo que vivimos
con nuestros hermanos, lo que aprendimos en
el colegio.
Es el aire que respiré. Que respiramos.
Un determinado ambiente puede, o bien ayudar
a reconocer las necesidades psicológicas
y ayudar a satisfacerlas, o por el contrario
perjudicar, acallando las necesidades profundas
y "atrofiando" a la persona.
Lo que nos rodea puede aturdirnos y llevarnos
a confundir las verdaderas necesidades con
otras que no corresponden con lo que uno necesita.
En medio del tumulto, resulta muy difícil
reconocer que nos pasa, identificar necesidades
reales y satisfacerlas de un modo adecuado.
En muchos casos las necesidades psicológicas
objetivas se camuflan a través de necesidades
sustitutas como aquellos "caramelitos"
que en nuestro clima cultural tienen gusto
a prestigio, éxito social, competencia,
sobresalir, poseer cosas, etc. (3).
Es probable que cuando buscamos éxito,
intentando que nos reconozcan, y "ser
alguien", no estemos respondiendo a una
necesidad de triunfar, sino que este sustituyendo
"una necesidad más primaria, más
básica y auténtica que es la
necesidad de sentirse querido, aceptado por
otros". (4)
No se trata de decir si esta bien o mal, (juicio
ético), sino de evaluar si lo que estamos
buscando tiene que ver con cómo somos.
Pensantes
La cultura en la cual nos socializamos nos
marca, pero no necesariamente quedamos atrapados
en ella. Es importante en medio del ruido,
poder escuchar qué es lo necesitamos,
pensar como somos, y atrás de que vamos.
Porque lo que sentimos, aunque tenga "buena
prensa" no necesariamente es lo más
auténtico.
Si tenemos la capacidad de "escuchar",
de descubrir nuestras necesidades y satisfacerlas
entramos en un proceso que se realimenta positivamente.
Porque a medida que uno va descubriendo y
aceptando sus necesidades más profundas,
entonces puede buscar satisfacerlas, y cuando
lo logra avanza más en su proceso de
desarrollo y a su vez reconoce mejor sus necesidades
y puede buscar satisfacerlas, y así
continuamente. (5)
Algunos dicen que ponerse a pensar en esto
en un primer momento nos puede hacer...
Llorar un poco
y… después más y más.
Ruido, marrano.
Tremendo grandote llorando.
Un buen rato. Pero después, quién
te dice, empezamos a tirar algunas hipótesis,
y lagrimeando arrancamos para otro lado.
Y…
ah cierto.
Perdón.
Los hombres no lloran.
(1) Tema que desarrollamos en artículos:
"Dieta
para ti. Dieta para ellos" (LF07),
"Golpe
a golpe, verso a verso" (LF09),
"Nos
sentimos ombligados" (LF13).
(2) CF. Barreiro Telma "hacia un modelo
de crecimiento humano", pág. 120
(3) CF. Idem, pág. 123
(4) Idem, pág 123
(5) CF. Idem pág. 121
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| LF18 pág. 06-07,
2006. |
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