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Facundo Montes, facundom@diariolaflecha.org artículo 5 de 7
 
  ESO NO SE DICE, ESO NO SE HACE, ESO NO SE TOCA
DE ESO NO SE HABLA
 
  Lloraba. Después de un rato más y más. Ruido marrano. Lloraba. Ella parecía no hacer nada. Después, "tiene hambre" -dijo- y se retiró un poco, con él. Pareció calmarse un poco, gemía, se movía, pero volvió a la carga. Rompiendo tímpanos. -"Es que tiene sueño". Y volvió a retirarse a un lugar apartado. Balanceándose cantaba. Linda imagen, pero no hubo canción de cuna que lo logre. -"Estuvo solo toda la tarde, "nadie lo levantó, ni lo hizo jugar", afirmó la abuela como quien sabe… y allí fueron todos encima del pibe (cruza con bocina). Oídos en crisis, el bebe berreaba y entonces aunque no se sentía mucho olor, ella atinó a sugerir otra hipótesis: "Se hizo encima". Y comenzó la búsqueda de pañales descartables. El bolso no estaba, los negocios cerrados… pero no era esa su necesidad. ¿Será que tiene frío? ¿Le dolerá algo? ¿Que le pasa? ¡Carajo! Entró a desesperarse.

Cuando tenemos necesidades como el hambre o la sed y no se satisfacen es claro que estamos frente a un camino que nos puede llevar a la muerte. Por ser orgánicas estas necesidades son bien objetivas (1).
Parece que hay otras, no tan fáciles de reconocer, pero no por eso, para descartar rápidamente, que son de índole psicológica, y también son objetivas. Es decir, necesidades psíquicas de todas las personas independientemente de la cultura en que vivan.

Es claro para todos que las condiciones materiales para la vida humana son fundamentales, pero hay otras necesidades menos visibles que también tienen una importancia vital. Para comprender de que estamos hablando, es muy gráfico observar a los niños recién nacidos; para ellos una necesidad impostergable es la del contacto corporal, (de caricias y de una fuente de afecto que se exprese en forma directa). Tanto que, de no ser satisfecha puede conducir a la enfermedad y eventualmente a la muerte del niño.

Estas necesidades psicológicas podemos afirmar que son objetivas por que, más allá de que tengamos conciencia subjetiva de ellas, son parte de nuestra vida.
La madre ponía empeño en interpretar las necesidades del bebe e intentaba dar respuestas. Pero cuando las necesidades no son claras es difícil dar con la solución.

Entonces, ¿cuáles son estas necesidades?


Partiendo de experiencias que todos tenemos podemos identificar algunas de las necesidades psicológicas (2).

Comentamos el caso de un bebe recién nacido, y la necesidad de afecto y contacto corporal, pero no es un tema privativo de los niños, es claro que vos, que yo, que todos nosotros también necesitamos recibir aceptación y cariño profundo por parte otros. La vieja, el viejo, mi mejor amigo, novia, novio… resulta difícil pensar la vida (o una buena vida) sin ellos o sin al menos una persona que nos quiera y en cierto modo con carácter incondicional.

Está cada vez más instalado el uso de celulares en el intercambio entre nosotros, sea para avisar que estamos llegando, por un cambio de horario y demás contactos prácticos. Una necesidad vital para nosotros es poder comunicarnos, y no sólo a nivel superficial, sino de nuestras vivencias más importantes. Este tipo de comunicación es central porque en el encuentro profundo con otros vamos recreando nuestra identidad.

Cuando nos planteamos la elección de la carrera, época fuerte de preguntas sobre lo que queremos ser y hacer, situación que se repite cuando llega el tiempo de recibirse y en distintos momentos de la vida, tienen que ver con otra de las necesidades psicológicas. Me refiero a la importancia de encontrar al menos un cierto sentido a la vida y con ello formas de actividad constructiva y, conseguir o generar un trabajo donde uno pueda crear.

No nos debería resultar difícil reconocer la necesidad de pertenecer a un grupo que nos acepte y reconozca y que nos confirme en nuestra identidad, esta es otra de las necesidades humanas y se expresa de diferentes maneras a lo largo de la vida.

Culturales

Continuando con el niño que lloraba y lloraba…
Encontrar la solución a su situación no fue tan simple.
Ahora, puede ser peor.
Supongamos que el tío es vendedor de pañales. Es probable que por mas que tenga sueño, este va a sugerir que lo que hay que hacer es cambiarlo mas seguido, usar talco y demás elementos correspondientes.
Y si la madrina se dedicara a los lácteos, más de una mamadera intentaría calmarlo cuando se hizo encima. Ahora si el abuelo estuviera en el negocio de los colchones y frazadas, pase lo que pase, ¿qué mejor solución para este pibe que dormir?

Hay maestras que venden comida, tutores que venden pelelas, padres que venden agua en botellitas, con burbujitas o colores extraños. Hay primos que venden caramelos y además tienen demostrado que el pibe se calla cuando los come, los pide, y cuando no los tiene llora, por lo tanto los necesita.
¿Cómo privarlo de ello?

Sin mirarlo, sin pensar "¿qué es lo que le falta?", le ofrece lo que tiene, como ¡LA solución!

El clima cultural influye en nuestras búsquedas, objetivos, en la percepción de los deseos y las satisfacciones, más de lo que pensamos. "Cultura actual" que no es sólo lo que me presenta la publicidad, lo que dicen los medios o lo que marca la moda, sino también lo que nos enseñaron los viejos, lo que vivimos con nuestros hermanos, lo que aprendimos en el colegio.
Es el aire que respiré. Que respiramos.

Un determinado ambiente puede, o bien ayudar a reconocer las necesidades psicológicas y ayudar a satisfacerlas, o por el contrario perjudicar, acallando las necesidades profundas y "atrofiando" a la persona.
Lo que nos rodea puede aturdirnos y llevarnos a confundir las verdaderas necesidades con otras que no corresponden con lo que uno necesita.

En medio del tumulto, resulta muy difícil reconocer que nos pasa, identificar necesidades reales y satisfacerlas de un modo adecuado.
En muchos casos las necesidades psicológicas objetivas se camuflan a través de necesidades sustitutas como aquellos "caramelitos" que en nuestro clima cultural tienen gusto a prestigio, éxito social, competencia, sobresalir, poseer cosas, etc. (3).

Es probable que cuando buscamos éxito, intentando que nos reconozcan, y "ser alguien", no estemos respondiendo a una necesidad de triunfar, sino que este sustituyendo "una necesidad más primaria, más básica y auténtica que es la necesidad de sentirse querido, aceptado por otros". (4)

No se trata de decir si esta bien o mal, (juicio ético), sino de evaluar si lo que estamos buscando tiene que ver con cómo somos.

Pensantes

La cultura en la cual nos socializamos nos marca, pero no necesariamente quedamos atrapados en ella. Es importante en medio del ruido, poder escuchar qué es lo necesitamos, pensar como somos, y atrás de que vamos. Porque lo que sentimos, aunque tenga "buena prensa" no necesariamente es lo más auténtico.

Si tenemos la capacidad de "escuchar", de descubrir nuestras necesidades y satisfacerlas entramos en un proceso que se realimenta positivamente. Porque a medida que uno va descubriendo y aceptando sus necesidades más profundas, entonces puede buscar satisfacerlas, y cuando lo logra avanza más en su proceso de desarrollo y a su vez reconoce mejor sus necesidades y puede buscar satisfacerlas, y así continuamente. (5)

Algunos dicen que ponerse a pensar en esto en un primer momento nos puede hacer...
Llorar un poco
y… después más y más.

Ruido, marrano.
Tremendo grandote llorando.
Un buen rato. Pero después, quién te dice, empezamos a tirar algunas hipótesis, y lagrimeando arrancamos para otro lado.
Y…
ah cierto.
Perdón.
Los hombres no lloran.


(1) Tema que desarrollamos en artículos:
"Dieta para ti. Dieta para ellos" (LF07), "Golpe a golpe, verso a verso" (LF09), "Nos sentimos ombligados" (LF13).
(2) CF. Barreiro Telma "hacia un modelo de crecimiento humano", pág. 120
(3) CF. Idem, pág. 123
(4) Idem, pág 123
(5) CF. Idem pág. 121
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LF18 pág. 06-07, 2006.
 
 

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