« La Flecha 18 | Calidad de Vida
   
María Gutierrez Pechemiel, info@diariolaflecha.org artículo 2 de 7
 
  LA GRAMÁTICA DE TU MADRE  
  Amor mío, al cerrar esta puerta nocturna
te pido, amor, un viaje por oscuro recinto:
cierra tus sueños, entra con tu cielo en mis ojos,
extiéndete en mi sangre como en un ancho río (1).

¿Cursi? Eso diría si algún pretendiente me viene con un planteo de rios, sangre, el cielo en mis ojos, etc. etc. En cambio, espero con ansias casi irracionales, un "pip" que diga: "TKM" para poder contestarle "Yo TMB" y empezar la conversación:
- Salimos?
- A dnde?
- Dsp te cuento
- Ok
Gracias a los ipods, msn, memory (el adjetivo en singular) sticks y tarjetas sim, estamos cada vez más cerca, juntos, "como en casa", más unidos. Los genios de la tecnología van haciendo que nuestra vida sea más y más cómoda, re-confortable, nos ofrecen una comunicación instantánea, ágil y eficaz. Para los que ya pasaron su cuarto de hora, esto se convierte en algo un poco complicado, pero también en un desafío, no entienden los emoticones, ni que la "q" ya no es más "q" sino "k", que las vocales ya no son lo que eran antes y que las introducciones pasaron de moda.

Un siglo atrás las maestras se obsesionaban por erradicar los modismos vulgares de los inmigrantes italianos y españoles que contaminaban la lengua nacional. Los que decían "voy de Sandra", "Ma no sé que passa", ¡olvidate!, estaban condenados, se transformaban en el tano, gallego, ignorante, salvaje, iletrado o algunas de esas cosas o todo, era lo mismo. La propiedad lingüística determinaba la diferencia social, la miseria era miseria verbal y para mejorar su condición (económica, social y cultural), para tener una mejor vida, había que aprender a hablar argentino. Y en esa misión se embarcaron las Escuelas Normales. Rosa del Río, hija de inmigrantes, contaba: "antes de entrar a la escuela yo era una salvaje" (2). Hoy los que tienen apellido italiano o francés, son la envidia de la mayoría, están buscando a sus ancestros para sacar la visa y viajar al primer mundo.

En fin, las cosas cambian y lo que ayer fue condenado hoy se celebra. Así de contradictorios somos. En este ir y venir, están los guardianes de la lengua, que se escandalizan frente a la transformación de las palabras, las formas gramaticales y sintácticas, que tanto hay que cuidar y salvaguardar. Pero se torna un poco difícil cuando este modelo "ilustre" se encuentra con miles y miles de personas que materializan su práctica a través de respuestas rápidas, con un lenguaje simple, abreviado y ágil. Entonces, de qué sirven un montón de textos que nadie lee, escritos con palabras difíciles que pocos se toman el trabajo y el tiempo de prestarles atención.

Aunque puedan ser, en ocasiones, rápidos, abruptos o incómodos, el problema no son los cambios, las transformaciones, las mezclas. El punto sobre el cual deberíamos poner la atención es en qué pasa entre nosotros y las palabras. Wittgenstein decía: "los límites de mi habla representan los límites de mi mundo", todo aquello que no podemos nombrar no existe. Porque las palabras son nuestra forma de relacionarnos con el mundo, de expresarlo, de relacionarnos con las cosas y con los otros. No es lo mismo un te quiero que un te amo, te aprecio, te respeto, o un te adoro, aunque hoy solo usemos un TK y en su máxima expresión un TKM.

La palabra es el puente más efectivo entre nosotros y la realidad, entre nosotros y los otros. Dice Piglia: "Se ha establecido una norma lingüística que impide nombrar amplias zonas de la experiencia social y que deja fuera de la inteligibilidad la reconstrucción de la memoria colectiva. "El cambio es propio de la vida humana, lo importante es ver qué dejamos en ese cambio.
-"Estve pensando en vos. Nos vmos dsp."
-"¿qué me quiso decir? ¿Estará enojado?"

Notas:
1- Pablo Neruda
2- Beatriz Sarlo. "Cabezas rapadas y cintas argentinas."

«

 
  arriba »  
ver todos los artículos »  
LF18 pág. 04, 2006.
Material de consulta:

» Pablo Neruda

» Sarlo Beatriz “Cabezas rapadas y cintas argentinas”

» Barreiro Telma “Hacia un modelo de crecimiento humano”

» ver extras de esta edición