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Día soleado, tarde hermosa, paso
a paso crujían las hojas en mi lento
caminar mientras me dejaba acariciar por
los rayos del sol de otoño, comenté
lo lindo que estaba el día, respire
hondo, levante la mirada y la vi…
Ante mi se levantaba una gigantesca publicidad,
un cartel de IMAX theatre.
Se nubló por un momento y
las caricias se volvieron agujas que me
pinchaban, ahora el viento me golpeaba en
la cara con cachetazos fríos mientras
me informaban que tiene imagen 3D, pantalla
de 7 pisos y sonido envolvente, seguí
leyendo y me enteré. Estos nuevos
cines son “para que te sientas protagonista”.
El sol desapareció totalmente y sentí
un revoltijo de estomago y ahí nomás,
antes del estreno ya me sentí protagonista.
Más. Un pre-protagonista un “feliz”
que se codea con los “Alfa”
y los “Beta” que mira de lejos
a los que les gustaba el color caqui, en
“Un mundo feliz” la novela imaginada
por Orson Wels ¡y ya tenemos nuestro
cine fdskjfsdkl!
Más lento, seguí caminando,
cuando llegué a la esquina imaginé
por un instante responder a esta gran invitación,
la de sentirme protagonista, la de ser algo
grande, la de estar allí sentado
dándole al pochoclo, mientras soy
un activo, ganador, soldado, héroe
que se pelea, salta, mata, besa y baila...
mientras, meta pop-corn, sentado miro, y…
siento. Sentir. Y por unas dos horas ser
protagonista, por solo 15 pesos es interesante,
es posible…, aunque cueste juntar
para la entrada más jodido cuesta
ser protagonista outside jolivud.
Sentir, imaginar, soñar, hablar.
Está bueno.
Programar. Mejor. Dar los primeros pasos
concretos. Excelente. Pero para cualquier
acción, proyecto, emprendimiento,
nunca faltan las dificultades. “Los
buenos mueren”, cantaban los ataque
77, acá en la argentina y en cualquier
parte del mundo.
Ante la dificultad ¿que hacemos?…
“lo mío es otra cosa, se ve
que no es mi vocación”, “Con
ella no iba, se ve que no era la mina para
mi”, “Este deporte no es el
mío”, “No aguanto más,
en este laburo no me siento cómodo,”
“En este barrio no me siento bien”
y continuará... Ante la dificultad
lógicamente tendemos a desviarnos
hacia algo más fácil, lo agradable,
lo que no cueste tanto. Pero lo perfecto,
donde todo fluye no rueda en estas tierras,
esa idea era una mala película para
sentir sin sentido, pero “Holliwood
no existe más” como siguen
gritando Ciro y los muchachos.
¿Qué nos queda?
Una es mudarse definitivamente al IMAX,
comprar un abono posta posta y acampar en
la puerta.
Otra es recurrir a otra cartelera de las
novedosas “malas” palabras como:
laburo, garra, aguante, o aquellas que ya
con algo de polvo en sus lomos encarnan
en algunos actores y brillan en pequeñas
salas: esfuerzo, tesón, sacrificio,
o la perseverante voluntad.
Con este postmodernismoacontramano estaríamos
¿Empédocles?. Puede ser. Pero
ojo, el filósofo griego convencido
de su origen divino decía «¡De
qué alturas, de qué gloria
he sido arrojado sobre esta miserable tierra
para mezclarme con esos bípedos vulgares!»
Sobredosis de IMAX theatre.
Pasame el control.
Callate y seguí remando.
FIN.«
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