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Facundo Montes, facundom@diariolaflecha.org artículo 4 de 6
 
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  - Hola ¿Tano?
- Si, ¿Qué haces Cabeza? ¿todo bien?
- bien, tengo una invitación para vos
- no me jodas, otro de tus mambos…
- no vas a ver que te va a gustar es un enc…
- No, hoy no puedo estoy a full.
- Daale haceme el aguante, es un taller o algo así, sobre el trabajo
- no seas bolud
- dale, después decís que hay que hacer algo y…
- para Cabe, no me… hay muchas maneras de laburar y a vos se te ocurre justo un sábado.
- Si no tenes nada que hacer, te paso a buscar a las siete chauuu.
- Par… hola, hola.

A la hora y media en vez de estar en lo de Sole me encontré entorno a una mesa grande con estudiantes de sociología, trabajo social, economía, actuario (o algo así), comunicación y ciencias políticas debatiendo sobre los cambios económicos de estos últimos años, sobre el trabajo y algunas alternativas que podrían llevar adelante el Estado o diferentes sectores de la sociedad.

El Cabeza me llevo de prepo a tratar temas grosos, esta bien, pero, que se yo, son un quilombo y no se resuelven en una tarde (y menos de sábado) y yo venía en otra. Comenzamos tirando ideas como una especie de lluvia, a la cual de arranque no aporte muchas gotas, yo de economía no entiendo mucho. Uno batió “Keynes” y una explicación del rol del Estado, después fueron tirando que en otros tiempos la tasa de desempleo era mucho más baja (5,6%) o sobre el empleo Formal- Informal, gente en negro. Mi primera intervención fue “Plan Jefas y jefes – planes sociales” condicionado seguramente por mi procedencia del conurbano. Una chica de económicas comento algo de la teoría neoclásica, decía que ellos consideran que hay empleo para todos, “que el que no quiere laburar es porque no quiere”
Estos están en pedo –pensé- pero no dije nada porque el asunto era tirar ideas sueltas, supuse que después lo retomaríamos, además no era un comentario muy académico.
Bueno, salieron otros temas como la educación, escuelas técnicas, desocupación estructural, la “maldita” flexibilización, impuestos, pymes y demás.
La sensación que me quedó de esta lluvia es que había mil temas relacionados y no se hacia foco en nada.

Antes de seguir me tiraron un buen salvavidas, porque proyectaron algunos datos de estos últimos años sobre la tasa de empleo y desocupación, pobreza, etc., que me vinieron justo para refrescar la memoria sobre estos temas.
Con todo esto me entré a entusiasmar, me olvidé que era sábado, surgieron más preguntas y empecé a conectar ideas. El objetivo no era llegar a la pólvora, pero sí a algunos puntos importantes, y así fue.

Un tema obvio que ni había pensado antes
Me di cuenta de que muchas veces nos vamos acostumbrando de a poco a una determinadas ideas y no cuestionamos los conceptos que tenemos. En este caso, del trabajo. Cuando se planteó el tema, para empezar nos preguntamos: ¿De qué tipo de trabajo estamos hablando?
Laburito, changa, un rebusque no es lo mismo que un trabajo.
Entonces el primer tema que se instaló fue sobre la calidad del empleo.
Nos fuimos refiriendo al reconocimiento de derechos, a la jubilación, al cuidado de la salud, también al nivel de salario y a las condiciones laborales, a la extensión de la jornada, al trabajo insalubre y a la calidad de los contratos.
Alguno comentó, algo así como “hoy muchos desearían acceder a un laburo en el cual van a ser explotados”.
Otro tiro, “es que no queda otra”.
Y entonces con bastante vehemencia hablamos de la importancia de restituir los seguros sociales eliminados o “flexibilizados” por las políticas neoliberales de los ´90, “Menem lo hizo” y demás.

Metí Bocado
Como siempre en los grupos hay algunos que hablan mucho y no se los puede cortar, yo tengo una onda mas tranqui, escucho, pero cuando quiero decir algo (.) muchas veces ya cambiaron de tema o se quedaron dos discutiendo y para intervenir se complica, pero en este caso, la discusión se había orientado hacia la problemática de los sectores más vulnerables. Si bien la gente que trabaja en la Argentina pertenece a diferentes sectores sociales, la conversa se orientaba hacia los pobres y el tema que comenté era mi preocupación por la creciente brecha entre pobres y ricos.
Sé que no es un tema nuevo, y que es amplio, de hecho a algunos al principio no les pareció que se conectara directamente con el empleo, pero dialogando fue instalándose como un tema fundamental y coincidíamos en la importancia de que se encare un proceso de reducción drástica de las brechas social y económica existentes entre miembros de la sociedad.
Al final, hablando con algunos de darle más bola al tema, quedamos en consultar a especialistas en el asunto. (
ver el articulo "el que parte y reparte")

Discusión
Me sonó el celular, eran los muchachos, querían saber donde estaba.
Al toque, mensajito y posterior llamado de Soledad para ver cuando llegaba. Yo no escuchaba nada, porque se estaba armando una buena discusión, que no entendí bien como empezó, pero unos cuantos afirmaban que para el tema del laburo no era algo central el crecimiento macroeconómico.
Otros, que sin crecimiento no se puede generar empleo y demás asuntos económicos que algún día me explicarán mejor.
Los primeros entraron a recordar los famosos 90 el “crecimiento” macro y simultánea desocupación, afirmando que estaba probado que ese crecimiento no generó trabajo sino desempleo, pobreza y concentración.
Los segundos retrucaron otra vez lo mismo, repitiendo que sin un desarrollo sustentable es difícil generar nuevas fuentes de trabajo y que no se podría disociar la política de creación de empleo respecto de la orientación macroeconómica.
Una voz, conciliadora (femenina) apareció después de un par de idas y vueltas tiró la pregunta de que tipo de modelo de desarrollo estamos hablando y que habría que pensar en un modelo sustentable que genere un marco de condiciones que eleven la frontera del crecimiento potencial de la economía.
Hubo un silencio.
Caras de disconformidad.
Uno insistió en que se atiendan las necesidades (básicas y no tanto) de toda la población.
Coincidimos.
Otro dijo que el Estado tenía que hacer… no sé qué cosa, no se entendió mucho.
Y reanudamos la discusión pero con respecto al Estado.

Estado del Estado
Era cantado que saldría este tema.
Pero empezó medio mal.
El que estaba en frente mío, muy tranqui comenzó a hablar las bondades de la administración K (digamos que resaltando lo positivo) un silencio respetuoso y tensión en el ambiente. Y antes que se genera una discusión partidaria PJ contra el resto, una intervención casual desvió la discusión al rol del Estado en general.
En este plano hubo coincidencia en la crítica al rol minimalista, flexibilizador y protector del capital concentrado, que se dio en la generación pasada.
Y en contraposición se remarcó la importancia de lograr un rol más activo del Estado especialmente en cuanto al tema que estábamos hablando como, la generación de empleo de calidad, la definición de un modelo de desarrollo (que beneficie a sectores más vulnerables) y las condiciones de seguridad social.

Tienen razón
Yo no tenía planificado estar ahí, tampoco sabía lo que iba a hacer al día siguiente (domingo) menos sabía que sería de mi cuando aparezca en casa de mi novia (¿ex?), ni para donde iba todo esto. Pero coincidí y afirmé abiertamente que me parecía un problema la falta de planificación y el cortoplacismo de muchos argentinos.
Después de mi “tenes razón” retomó la palabra otro pibe sobre las políticas de Estado, dijo que sería algo positivo programar y llevar adelante un proyecto a largo plazo, que comprometa a todos los actores de la sociedad, que apunte a resolver los problemas de fondo y que pin que pan.
Y la mayoría coincidimos en que las acciones del Gobierno no apunten solo a “salvar las papas” en el último minuto, ni a tapar los baches del corto plazo con acciones aisladas, sino que sería importante elaborar un proyecto con metas claras y objetivos medibles que apunten a solucionar los problemas estructurales.

Tiremos merda

Para tirar todas las responsabilidades al Estado estábamos afiladísimos, y por que no a los dirigentes en general, empresarios, sindicales y demás.
Sin embargo a la hora de aclarar cuales eran los temas centrales tratados en el taller apareció sobre la mesa que la problemática del empleo y el desempleo no es solo un asunto que le compete a estos, sino un tema de todos, quizas sea es necesario sacarnos prejuicios y cuestionar ideas ya instaladas en el sentido común, para poder avanzar.
Y nos colgamos hablando de la importancia de la conciencia crítica de la población y de los jóvenes en particular en relación a los derechos laborales. Que el trabajo no sea sólo una oportunidad personal de zafar o de lograr una realización personal, sino también un aporte a la sociedad y una oportunidad de cambio.
Me llamó la atención que muchos insistieron en la necesidad de un cambio de las lógicas, para la resolución de este problema. Y, personalmente, a lo largo de la conversa fui viendo el valor central que tiene el trabajo para la sociedad.

Preguntas que pican cerca
Cuando las horas habían pasado algunos temas ya habían quedado señalados, y aun sin haber encontrado la pólvora nos dimos cuenta que el tema principal había disparado muchos otros, era mucho más rico de lo que habíamos pensado. Al menos yo. El Cabeza se había ido mas temprano, no se que tenía, pero seguía allí y ahora con un montón de temas en la cabeza.
Cuando ya estábamos cerrando alguien dijo: “si todo esto que hablamos ya se sabe” ¿Por qué no se cambiaron antes las cosas?
Eeee.
Una nueva tormenta de piedras de interrogantes cayeron…
Pero… el pleno empleo, ¿es posible o es una utopía?
- Eso es volver atrás. Afirmo uno.
- ¿es volver? le puso tono de pregunta un tercero.
- No existe volver… tiro un cuarto.
- Crecimiento económico ¿a qué precio? ¿Y el costo social? salía de nuevo el tema discutido.
- Medio sacado, uno tiro: pero ahora ¿hay continuidad o hay un nuevo modelo? ¿Cuales son las alternativas? ¿hacia dónde vamos? Y el resto del mundo ¿en qué está?
- La posta son las economías regionales. ¿eh? Las PYMES, las industrias.
Uno medio colgueti, como pensando tiró ¿por qué IVA a los productos básicos?, tendrían que hacer una reforma impositiva.
¿A quién responde el Estado? Decía un pibe, con cara de “nos están cagando“. Pero tenemos que hacernos cargo nosotros, arengaba la novia del pibe ¿Cómo pasar de espectador a actor? preguntó retóricamente. Sino ¿de dónde viene el cambio? Se le sumo otro en el mismo tono.
Y todas quedaron picando…

- Hola ¿mi amor?
- …holsmnfsrrsí…
- estoy llegando.
- smnrsmastevalersondestabas?rshs...
- Sole, hola?... hola?... «

 
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LF17 pág. 06-07, 2006.
 
 

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