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Mabel, info@diariolaflecha.org artículo 7 de 10
 
  OJO CON LA COLUMNA  
 

Primero lo primero, chicos! Presentémonos: Mabel Urruti, mi nombre. Mabel Noemí. Docente de Educación Fisica. Ni profesora de gimnasia ni personal treiner. Docente de la Educación Fisica.
Dicho esto, vayamos a lo que nos convoca, sres:
¡Terminemos con la pavada ! Es verdad que “el aire es libre” como dicen los chicos pero esto no significa que uno es libre de llenarlo diciendo tonterías.
Hablar es un derecho, es verdad pero también es una res-pon-sa-bi-li-dad.
¿Hasta ahí me siguen?

Así que esta nueva gracia juvenil de “Yo digo lo que quiero, cuando quiero y sin importar qué, total, yo soy sincero y no soy careta” y “usted no es mi mamá, así que no me puede decir lo que tengo que hacer” es una sarta de trivilidades y de hacernos los cocoritos porque sí. POR FAVOR!

Antes de enarbolar la bandera de la libre expresión que tanta sangre y tanta lucha le costó a nuestra humanidad, pensemos un poco antes de abrir el pico, no opinemos de todo sólo porque “puedo” y soy un ciudadano americano. ¿Hm?. Porque como bien decía el Sr. Leyrado encarnando su personaje Panigazzi : una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Si hasta aquí alguien se quedó en el camino, le recomiendo al estudiantado en general, menos pantalla “plana”y más “volumen” de lectura.¿si?
La idea es bien sencilla: por algo tenemos dos orejas y una boca (para reflexionar).

Al fin y al cabo, si ahorráramos un poco en palabras, además de en energía como pide nuestro Presidente, lo que diríamos tendría ”Menos ruido y más nueces”. ¿Ta? Hablemos para construir, chicos, para comunicar y no para llenar espacio.
Por algo los monos no hablan, ¿hmm?…aunque si uno se pone a escuchar el vocabulario que muchos utilizan…los monos serían letrados, sin duda.

¿Conclusiones? Ninguna. La comida se la cortaba a mis hijos cuando eran chicos. Así que, a utilizar la materia gris ”que le dicen” y a poner las neuronas perezosas a trabajar.
Buo, me voy yendo….Una última frase para los que no se despabilaron todavia.
“En boca cerrada no entran moscas”
(si esto fuera cierto, el índice de mortalidad por ingesta de insecto sería altísimo en este País).«

 
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LF15 pág. 08, 2005.
 
 

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