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Facundo Montes, facundom@diariolaflecha.org artículo 6 de 10
 
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No supimos y creo jamás sabremos... por qué estaban tristes los tigres, ni cuál era el motivo por el que comían trigo. Pablito nunca dejará de clavar clavitos y mantendremos generacionalmente la incógnita sobre qué clavito clavó el muchacho. Por qué Maria Chuzena no techaba sus chozas ni las ajenas y cuál era el cuento de aquella famosa pipa buena, son dudas que nos acompañarán siempre.
Pero a no quejarse, no sería alta poesía, pero de allí a “lavátela con champú”, la joven Laura y su tanga o su compañera Marta la número uno, hay un salto (mortal)
Igualmente sigue sonando que:
“Nuestras vidas son los ríos
Que van a dar a la mar
que es el morir;
allí van los señoríos,
derechos a se acabar
y consumir (...)”

Epa.

Quizás ya nos vamos acostumbrando a las hamburguesas de letra picada, y versos (con papitas) a un peso, y nuestro paladar se esté olvidando de gustar una buena comida. Y ya no gustemos por tanto los matices, los contrastes, los colores, los ritmos, las combinaciones de una fuente servida toda para nosotros.
Una fuente de palabras construidas y pulidas como piedras, saberes rodados, cantos arrastrados por el torrente del habla que hoy nos empapa a nosotros.

Frases, tonos, modos de decir porque no escuchamos por que no reparamos en ellos. Como cuando uno tiene una compañera de trabajo que ve todos los días, y que de tan cerca que está no la tiene en cuenta, no la mira, no repara en su belleza. Y ojo, “se nos escapa la tortuga” de repente estamos conviviendo con una de las más hermosas, sin dialogar con ella, sin disfrutar de su compañía, sin siquiera mirarla.

Según dicen los que saben, el disfrute, el gusto, el lenguaje, y la sabiduría son amigos. Y parece que no es ninguna novedad, es un tema viejo; fijate a donde nos vamos: resulta que “del latín sapio (gusto) viene sabiduría y sapiensa. Saber se relaciona con sabor o sea, con gusto. Saber, que desciende del indoeuropeo sap, latín sapere, significa tener sabor, tener gusto (saber a), tener discernimiento. Sapido es lo que tiene gusto, lo sabroso, insípido, lo que no. El español, con su sabiduría, subraya o retiene el placer, el gusto que podemos encontrar en el conocimiento." (1)

Un gusto algo disgustado. Sabiduría para todos aunque para algunos... ¿demasiado antigua? Como decía aquel, “...Latín, Griego, son cosas de... de literatos, digo, nada, de intelectuales, no sé. Para mí ya fue eso de la etimología, de las normas para hablar, esa no me va, no sé, digo. Me acuerdo de la vieja de lengua, las frases... como me rompía las pelotas con “exprésese correctamente", y con encontrar, no sé, objeto directo, el coso tácito, los verbos, todo, qué quilombo ¿no?, bueno nada. Todo bien. Está bueno, no sé.”

¿eh?
Es verdad que hablando má o meno nos entendemos igual, está bien la espontaneidad, aguante la imagen... pero hojaldre, si mascando vidrio se nos va arruinando el paladar, si a la buena comida le perdemos el gusto, vamos caminando despacito hacia una especie de “desnutrición” cefálica, sabiendo que a la vuelta de la esquina nos espera la desnutrición sin más. Y ésta nos vuelve más vulnerables a enfermedades, epidemias, virus que debilitan, postran y matan.
Echemos un vistazo a la cocina de enfrente.

En la vida de una sociedad el lenguaje tiene un papel fundamental y tiene que ver con su propia identidad y posibilidad de mantener la libertad. Por el contrario, "para dominar un pueblo se necesita privarlo de su carácter comunitario y convertirlo en masa. Un pueblo masificado es presa fácil de los depredadores de todo orden: culturales, económicos, políticos...”(2)

En las luchas ideológicas actuales se está poniendo en juego una nueva forma: la estrategia del lenguaje. Se ganan o pierden batallas decisivas en el campo aparentemente sereno e inofensivo de la comunicación.(3)

Se engaña mediante variadas estrategias. Algunas son por ejemplo: La utilización de palabras prestigiosas en otro sentido ("liberar a Irak"). Procedimientos estratégicos como la calificación negativa del que piensa diferente mediante palabras altamente desprestigiadas en la cultura ("conservador"). Planteamientos estratégicos, usando dos contraposiciones que luego se superponen cambiando el sentido (1. crecimiento-decrecimiento, 2. cambio-estancamiento, 3. cambio = crecimiento)

Otra estrategia es manipular mediante el aturdimiento. Nada favorece más la esclavitud que la pérdida del lenguaje. Lo vociferante de las ciudades, los decibeles de una música que aturde y ensordece, desafiando e impidiendo toda forma de comunicación, son modos patentes de una violencia cada vez más invasora que sólo se sacia con la obstrucción de la conciencia, en particular de la conciencia que se alimenta del diálogo nacido en el silencio.(4)

Podemos detectar estos manejos con la perspicacia analítica para delatar equívocos y tergiversaciones. Para eso hay que estar más atentos a lo que nos están diciendo, pensando un rato más de lo que lo hacemos comúnmente. No sólo razonando lógicamente; sino también captando los diferentes modos de realidad a lo que están haciendo referencia (realidad biológica, psicológica, científica, artística). Fijándonos si están utilizando un lenguaje adecuado a cada realidad o si están pasando de un plano a otro sin las aclaraciones correspondientes.(5)

Nueva cocina
¿Y?
Y ¿qué?
En nuestro cerebro aturdido se sentó la idea de que si no llegamos a puestos de poder, sin recursos, sin la manija de la sartén, no se puede hacer nada.
Agua y ajo ni morfarse lo que haiga.

Sin embargo, debo compartir con usté que en el campo del lenguaje hay otras reglas. Ni manija ni sartén, este es un sistema gratuito de creación e intercambio de bienes, una especie de feria libre en donde todos los días se crean nuevas expresiones.(6)

Sangre.
Cera.
Saliva
Bien aceitada la máquina, podemos preparar y luego degustar nuestros propios platos:

Primero: la Picada
En los diálogos con amigos, cantos en la cancha, clases y más clases, trámites, compras, si vamos al médico o nos divertimos, en el ámbito que sea, estamos atravesados por el lenguaje.
¿Que tal frenar y escuchar?
Ah, ¿ya lo dije?
No, pero esta vez no lo digo para analizar que no me estén manipulando, sino para disfrutar. Sí para g-u-s-t-a-r del lenguaje descubriendo las poesías cotidianas, la forma en que los niños se expresan, los inventos de los adolescentes, las tonadas de las provincias, la pronunciación de los extranjeros, la agresividad de las puteadas, las frases divertidas, la dulzura de algunas expresiones.(7)

Segundo: Plato principal
Con los enchufes en mano de cada aparato parlante que haya, otro disfrute: leer.
Pero no a las corridas, como atropellando apuntes para llegar al práctico con alguna idea de qué se trata. Hacerlo lentamente, por el placer de leer. Colando las ganas de hablar en la catarsis del silencio para poder escuchar aquellas historias o esos cien poemas que bordean lo que repetiremos defectuosamente en nuestro momento de expresarnos.(8)

Tercero: El postre
Ahora sí, con papel y birome y la firme intención de decir algo a alguien, podemos disponernos a escribir. Dejando salir, escapar, un sentimiento, un recuerdo o un deseo, utilizando toda la riqueza del lenguaje al alcance de nuestras posibilidades, por qué no ir balbuceando una poesía, un cuento..., el primer día no vamos a ser Sábato, pero ojo, como dice Ivonne Bordelois tengamos en cuenta que la poesía vive silvestre y muchas veces en los libros de versos es el único sitio donde no está.(9)

NOTAS:
1. Bordelois Ivonne, "La palabra amenazada", Ed El Zorzal, Bs. As. 2003, pag 55.
2. López Quintás, "Necesidad de una renovación de la moral", Consudec, Bs.As, 2000, pag 40.
3. cf López Quintás, "Necesidad...", pag 43.
4. cf Bordelois Ivonne, "La palabra...", pag 26.
5. cf López Quintás, "Inteligencia creativa", Ed BAC, Madrid, 2003, pag 10.
6. cf Ivonne Bordelois, "La palabra...", pag 27.
7. Un bocadillo casual: el imperdible refrán de las operadoras telefónicas: "el destino que intenta alcanzar se encuentra congestionado" ejemplo poesía involuntaria.
8.cf Ivonne Bordelois, "La palabra...", pag 88.
9. cf Ivonne Bordelois, "La palabra...", pag 27.

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LF15 pág. 06-07, 2005.
Material de consulta:

» Bordelois Ivonne, "La palabra amenazada", Ed El Zorzal, Bs. As. 2003

» López Quintás, "Necesidad de una renovación de la moral", Consudec. Bs.As, 2000.

» López Quintás, "Inteligencia creativa", Ed BAC, Madrid, 2003

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