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_¿Qué
te parecen los políticos?
_Que son todos unos chorros.
_¿Y entonces qué hay que hacer?
_Y, no sé, pero política no.
_Y, ¿entonces?
_Y bueno, echémoslos a todos.
_...eso es política.
Actualmente reina un clima apolítico
por doquier, ya que participar en política
parece que tiene que ver necesariamente
con "fines oscuros". Este fenómeno
es sin dudas creado y alimentado por el
accionar truculento de la clase dirigente
en la Argentina durante las últimas
décadas. La palabra política
se convirtió en "mala palabra".
Esta confusión se genera al perder,
gracias a una mirada simplista de los hechos,
el verdadero carácter de la palabra
política. Esta tiene que ver con
tomar partido en las decisiones acerca de
los destinos de la sociedad, desde lo más
pequeño y cotidiano, hasta aquello
que parece una utopía remota.
Por ello, en tanto exista voluntad de continuar
con la vida, existirá la política
cuando nos relacionemos entre los hombres.
Lo que sucede en un momento determinado
no debe hacernos pensar que el "contenido"
que se le está dando es la actividad
en sí.
Generalmente el que habla en nombre de todos
y el que propone, es criticado, pero cabe
pensar si aquél que no se "juega"
tiene derecho a criticar, porque en realidad
si hay algo que no le gusta, si fuera coherente
querría cambiarlo, y para hacer hay
que proponer algo: eso es política.
Hacer política es pronunciarse sobre
lo que uno cree o no conveniente, y actuar
en consecuencia: aquel que no se pronuncia
y actúa, deja el espacio para que
otro lo haga. ¿Eso cómo se
llamaba?.«
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