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EDITORIAL QUE SE NOS
CANTA |
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Panfleto,
diario, revista, una publicación.
Búsquedas, diseño, ideas, y
creatividad intentan robarse estas hojas impresas.
- “Muy buena onda” o “¿Por
qué no pegan más con un caño?”
- “¡Expresan lo que pienso!”
o “¿Por qué rebajan el
vocabulario?, nos subestiman”
- “Rico y Seineldin piensan como vos...”
o “...Zurditos”.
Así nos definen los que nos leen.
¿Indefinición de nuestra parte?
¿Necesidad de etiquetar rápidamente?
¿Qué pasa?
La Flecha tiene algunas ideas de lo que es
y qué puede dar, pero se encuentra
con otros que la reciben y que se relacionan
con estas hojas, y hacen de ellas lo que quieren...
Entonces este panfleto, más allá
de lo que es objetivamente, en el encuentro
con vos, se abre a una amplia gama de posibilidades,
y ser así:
qUna oportunidad para pensar sobre los temas
propuestos.
qUn pasatiempo.
q Un espacio para un momento “lúdico”,
dibujitos, garabatos, etc. (ver pag.3)
q Un regalo para un amigo, al pasarlo.
q La posibilidad de aprender y hacer experimentos
útiles. (Ver reciclado, pag.6)
q Luego de leerla (en caso de no coleccionarla)
se puede convertir tambien en unos mangos
para un cartonero.
q Preferentemente proponermos evitar su utilización
en el ámbito culinario como: secar
milanesas, envolver huevos, o prender el fuego
del asado. Por un descuido varios han tenido
serios conflictos con madre, padre o tutor.
q La posibilidad de conectarse definitivamente
con “aquella” mediante el oportuno
espacio para anotar la dirección de
correo (Ver pag.3)
q Un adorno para la carpeta, cuaderno o cartelera
del cuarto con alguno de los dibujos.
q Ni gorrito, ni barquito: Origami (Ver pag
7)
q Un puñado de papel picado para guardarlo
hasta el fin del campeonato.
q Una posibilidad de informarse y participar
en el Encuentro “Del teorico a la cancha”
(22 de septiembre en la sede de Parque Centenario)
q Otra posibilidad de conocer organizaciones
sociales. (en el caso de participar del encuentro)
q Un modo de vincularse con otros, vía
mail o directamente con la gente que hace
la Flecha. (info@diariolaflecha.org)
Como este panfleto, la realidad está
ahí, frente a nosotros. Podemos verla
como mero objeto que se mide y pesa, o se
puede ver como origen de iniciativas, fuente
permanente de posibilidades. Algo de esto
balbuseamos en estas páginas.Quién
no dijo alguna vez igual que un niño
abandonado, que en la calle lo han dejado,
yo te busco desesperado, necesito un amigo,
necesito que alguien quiera hablar conmigo.
Porque es tan difícil decir todas las
cosas que siento, a veces yo quiero oír
sólo lo que dice el viento. Es que
en cada conversación, cada verso, cada
abrazo, se va muriendo un pedazo de temor.
Algunos dicen que somos locos, porque soñamos
siempre lo mismo. Palabras necias, oídos
sordos, más vale locos que mal nacidos.
Que bla bla que bla bla, que el grito de los
perdedores es sordo y mudo aunque griten juntos.
¡No!, mejor no hablar de ciertas cosas.
¡No!, mejor no hablar de ciertas cosas....
que esto no tiene sentido, y ¿qué
sentido tiene una canción?
De repente una mañana cuando desperté,
me dije todo es una mentira, y cantando al
sol como la cigarra después de un año
bajo la tierra, igual que Norberto, me pregunto
muchas veces, ¿dónde está?
y no dejo de pensar, ¿será solamente
una palabra...? ¿Qué
poemas nuevos fuiste a buscar? Creo que todos
buscamos lo mismo, no sabemos muy bien qué
es ni dónde está. Oímos
hablar de la hermana más hermosa que
se busca y no se puede encontrar. ¿Hace
falta que te diga que me muero por tener algo
contigo? Si ella misma dice búsquenme
donde se esconde el sol, donde exista una
canción, búsquenme a orillas
del mar besando la espuma y la sal, búsquenme,
me encontrarán.
Las palabras hacen trampa. Nunca creo en lo
que nombran las palabras, como aquel, que
con chamullos elegantes le pintó el
mundo al revés. Las palabras del temblor,
del desatino. Las palabras que desvíen
el destino. Las palabras son sagradas, buen
amigo.
Las palabras me hacen falta desde que aquel
farolito de la calle en que nací fue
centinela de mis promesas de amor y si bien
es un soplo la vida, que veinte años
no es nada ella nunca, nunca dijo, nunca dijo,
nunca dijo nada. Y entonces ahora me hacen
falta cien millones de palabras, las palabras
siempre se las lleva el viento, pero yo las
necesito, somos dos viejos amantes.
Leer, deletrear. Aquel, real mensaje entre
líneas. De oírte hablar. De
gritarte al oído de eso habla el relato.
De eso habla esta Flecha y juremos con gloria
morir.
Agradecemos a:
Andrés Calamaro
Andrés Ciro (Los Piojos)
Pablo Milanés
Teresa Parodi
León Gieco
Luca Prodan (Sumo)
Gilda
Maria Elena Walsh
Félix Luna y Ariel Ramírez
Vicentico
Rodrigo
Fito Páez
Alfredo Le Pera y Gardel
Catupecu Machu,
Vicente Lopez y Planes,
y a Blas Parera por la buena onda.«
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| LF15 pág. 03,
2005. |
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