« La Flecha 14 | Creatividad
   
Mercedes Mattei, info@diariolaflecha.org artículo 3 de 6
 
  SOPLAR Y HACER BOTELLAS  
  La creatividad es un extraño conocido. Tendemos a imaginar que la creatividad es un misterioso e incontrolable estallido de inspiración, al alcance de unos pocos afortunados a pesar de que, paradójicamente, está en todos lados. Bueno, no en todos…
Pensar en forma creativa es una experiencia bastante común, y es una actividad que desempeña un papel importante en la vida de todos nosotros, pero la idea de creatividad, ¿es la misma para todos?

Pongámonos de acuerdo en algunas cosas: Podemos decir que los ingredientes fundamentales que conforman la creatividad son dos.
I. El primero es la novedad. El acto creativo implica hacer algo nuevo. Intentar hallar algo distinto antes que copiar una obra ya existente. En este sentido podemos decir que las ideas y los productos creativos no necesitan ser únicos, sólo nuevos para el creador.
Los inventores e innovadores casi siempre parten del trabajo de otros. En el caso del telescopio, en 1609 Hans Lippershey, un fabricante de anteojos danés, sostenía dos lentes enfrentados y descubrió que aumentaban (e invertían) la imagen. Cincuenta años más tarde, Johannes Herelius, se afanó la idea y alargó el telescopio a 30 metros para obtener una imagen más grande y evitar la fragmentación de la luz en los colores del arco iris.
En 1668, Isaac Newton construyó un telescopio que concentraba luz con un espejo curvo en vez de una lente. Un tiempo después un escultor francés. Cassegrain, decidió insistir y mejoró el diseño newtoniano usando dos espejos curvos, que producían un foco nítido al tiempo que exigían un tubo más pequeño. Cuando se moldeó por primera vez la lámina de vidrio de 200 pulgadas, el vidrio se quebró. Un cambio por aquí. Para enfriar el espejo, los fabricantes levantaron el exceso de vidrio de la parte posterior. Los telescopios de investigación modernos utilizan combinaciones de espejos, así como espejos delgados y flexibles que son monitoreados y ajustados constantemente por computación. Y así hay todo el tiempo gente que empieza donde otro terminó.
II. El segundo elemento es la pasión, aquello que nos motiva a hacer algo. Es el deseo de hacer algo por puro placer antes de que por algún premio o compensación.
La pasión es un componente vital para la creatividad. Sin pasión ¿ cómo podría soñar un artista, cómo podría correr riesgos un empresario, o un arqueólogo viajar a un lugar peligroso? La pasión hace que una persona esté hambrienta de ideas y experiencias nuevas.

Sin el deseo de explorar, desentrañar, colaborar y modificar, la mente creativa no querría ni podría lanzarse hacia nuevas fronteras. Pero cuando ponemos emoción y entusiasmo, somos capaces de extraer cosas de nuestros recursos creativos más profundos. Inventate algo.«

 
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LF14 pág. 05, 2005.
 
 

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