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Valeria Garay, info@diariolaflecha.org artículo 2 de 6
 
  ALGOSALGO  
  Por suerte, no tengo claustrofobia. Es que suelo quedarme encerrada. Ascensores y baños, generalmente. De uno de esos encierros me siento particularmente orgullosa: una noche en un bar, cita a ciegas y “ahora vuelvo”; el baño estaba pegado a la cocina ,y al clásico ruido de vajilla se le sumaba la música al taco. Yo ,tratando de asomarme a la minúscula ventanita, gritaba mi esperanza de ser rescatada. Era raro, porque los baños de los bares suelen estar muy concurridos, pero esa noche las mujeres ni pintaban.
Llegó el momento de asumir que nadie iba a venir por mí -más tarde supe que a mi acompañante le parecía por demás embarazosa la situación de ir a buscarme al excusado-. Miré a mi alrededor una vez más, y después de examinar mis pertenencias, me saqué el cinturón, y con el palito de la hebilla trabé el picaporte que giraba loco, bajé la manijita, y salí. Un pequeño paso para la humanidad, un gran salto para mí.
En seguida identifiqué mi súbita y práctica inspiración como una especie de instinto de supervivencia. Algunos lo llaman capacidad de improvisación, resolución de problemas bajo presión, o, como decía mi abuela, “la necesidad tiene cara de hereje”. Sospecho que todos hemos usado chicle, cintascoch o alambre para salir del paso , a falta de mejores recursos. Mirando las noticias me pregunto de qué echamos mano para emparchar el alma.

Allá por los años 50, un par de investigadores llamados E. Werner y R. Smith emprendieron un trabajo de observación de las conductas desarrolladas por niños criados en condiciones extremas : abandono, padres alcohólicos, abuso, drogas, miseria.
Para entonces sólo cabía pensar en milagros que hiciesen zafar a los chicos de una vida miserable e inadaptada a la sociedad. Durante 30 años Werner y Smith siguieron a estos chicos.A principios de los 80 publicaron sus sorprendentes conclusiones : más de un tercio de ellos se habían convertido en personas felices, habían formado familias estables y conseguido desempeñarse socialmente con éxito. Lo que siguió, claro, fue un ávido interés por develar el misterio . ¿Qué hace que una persona pueda ser feliz a pesar de las adversidades?

Hasta aquella época no tan lejana,la gran mayoría de los estudios de Psicología buscaban descubrir las razones por las que las personas somos infelices; es decir,investigaban la enfermedad y buscaban una cura. Los nuevos hallazgos introdujeron la novedad de estudiar la salud psicológica de los pacientes , sostenida muchas veces “a pesar de todo”.Surgió así la llamada Psicología Positiva ,que se empeña en conocer las condiciones en las que se desarrollan personas psicológicamente sanas, y en un paso siguiente, aplicar los conocimientos para producir esas condiciones. Una noción central dentro de la Psicología Positiva es la noción de Resiliencia, que en Física significa la capacidad que tiene un cuerpo de volver a su forma original después de sufrir golpes o diferentes agresiones. En Psicología, Resiliencia está aún en proceso de definición, pero nos podemos aproximar de esta manera : es la potencialidad que tiene una persona para enfrentar situaciones difíciles, sobreponerse e incluso salir fortalecido por la experiencia de adversidad. Los especialistas sostienen que existen elementos fundamentales que favorecen el desarrollo de la resiliencia :
Ambiente facilitador: incluye acceso a la salud, educación, bienestar, apoyo emocional, reglas y límites familiares, estabilidad escolar y del hogar, entre otros.
Fuerza intrapsíquica: incluye la autonomía, el control de impulsos, el sentirse querido, la empatía.
Habilidades interpersonales: incluye el manejo de situaciones, la solución de problemas, la capacidad de planeamiento.

Una persona puede ser resiliente, puede tener la fortaleza intrapsíquica suficiente y las habilidades sociales necesarias, pero si carece de oportunidades para educarse o trabajar, sus recursos se verán limitados. Es por eso que se necesitan redes de apoyo que funcionen como soporte para el desarrollo de las habilidades individuales que generan resiliencia. Algunas de éstas son : creatividad, iniciativa, capacidad de reflexión, sentido del humor, capacidad de relacionarse con otros.

Las nuevas investigaciones y las teorías que desarrollan vienen siendo utilizadas en el ámbito de refugiados, víctimas de guerras, sobrevivientes de catástrofes, enfermos crónicos , niños en alto riesgo social y en diversas instituciones educativas. Todo esto hay que celebrarlo :el hombre descubre una vez más que se puede, a pesar de todo, salir adelante y ser feliz. Sólo queda pensar en la pregunta acerca de los motivos que hicieron de la resiliencia una necesidad , pues si sólo enfocamos en la resiliencia, estaríamos combatiendo los síntomas y no la enfermedad .El Dr Solun Donas Burak, consultor en Salud de la Mujer, Infancia y Adolescencia de la Organización Panamericana de la Salud/OMS Costa Rica ,dice : “mi respuesta es :busquemos y trabajemos por el desarrollo humano de nuestra infancia y juventud. Demos mayor educación , mejores servicios de salud, más y mejores empleos, más paz social y más afecto. Además fortalezcamos la resiliencia de los vulnerables.”

Si no, sería como darles cinturones con hebilla y nunca arreglar las puertas.

Metete por acá….
Fuentes, C. R. y Torbay, A. (2003). La creatividad como factor protector de resiliencia. Aportación al Congreso Internacional de Creatividad, celebrado en Murcia del 18 al 20 de septiembre de 2003.
Cyrulnik, B. (2002). Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida. Barcelona: Editorial Gedisa, S. A.
Manciaux, M. (Compilador) (2003). La resiliencia: resistir y rehacerse. Barcelona: Editorial Gedisa S. A.«

 
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LF14 pág. 04, 2005.
Material de consulta:

» Fuentes C y Torbay A “La creatividad como factor protector de resiliencia”, 2003

» Cyrulnik “Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida. Barcelona Editorial Gedisa SA.

» Manciauz M, “La resiliencia: resistir y rehacerse”. Barcelona Ed Gedisa SA 2003

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