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Por
suerte, no tengo claustrofobia. Es que suelo
quedarme encerrada. Ascensores y baños,
generalmente. De uno de esos encierros me
siento particularmente orgullosa: una noche
en un bar, cita a ciegas y “ahora vuelvo”;
el baño estaba pegado a la cocina ,y
al clásico ruido de vajilla se le sumaba
la música al taco. Yo ,tratando de
asomarme a la minúscula ventanita,
gritaba mi esperanza de ser rescatada. Era
raro, porque los baños de los bares
suelen estar muy concurridos, pero esa noche
las mujeres ni pintaban.
Llegó el momento de asumir que nadie
iba a venir por mí -más tarde
supe que a mi acompañante le parecía
por demás embarazosa la situación
de ir a buscarme al excusado-. Miré
a mi alrededor una vez más, y después
de examinar mis pertenencias, me saqué
el cinturón, y con el palito de la
hebilla trabé el picaporte que giraba
loco, bajé la manijita, y salí.
Un pequeño paso para la humanidad,
un gran salto para mí.
En seguida identifiqué mi súbita
y práctica inspiración como
una especie de instinto de supervivencia.
Algunos lo llaman capacidad de improvisación,
resolución de problemas bajo presión,
o, como decía mi abuela, “la
necesidad tiene cara de hereje”. Sospecho
que todos hemos usado chicle, cintascoch o
alambre para salir del paso , a falta de mejores
recursos. Mirando las noticias me pregunto
de qué echamos mano para emparchar
el alma.
Allá por los años 50, un par
de investigadores llamados E. Werner y R.
Smith emprendieron un trabajo de observación
de las conductas desarrolladas por niños
criados en condiciones extremas : abandono,
padres alcohólicos, abuso, drogas,
miseria.
Para entonces sólo cabía pensar
en milagros que hiciesen zafar a los chicos
de una vida miserable e inadaptada a la sociedad.
Durante 30 años Werner y Smith siguieron
a estos chicos.A principios de los 80 publicaron
sus sorprendentes conclusiones : más
de un tercio de ellos se habían convertido
en personas felices, habían formado
familias estables y conseguido desempeñarse
socialmente con éxito. Lo que siguió,
claro, fue un ávido interés
por develar el misterio . ¿Qué
hace que una persona pueda ser feliz a pesar
de las adversidades?
Hasta aquella época no tan lejana,la
gran mayoría de los estudios de Psicología
buscaban descubrir las razones por las que
las personas somos infelices; es decir,investigaban
la enfermedad y buscaban una cura. Los nuevos
hallazgos introdujeron la novedad de estudiar
la salud psicológica de los pacientes
, sostenida muchas veces “a pesar de
todo”.Surgió así la llamada
Psicología Positiva ,que se empeña
en conocer las condiciones en las que se desarrollan
personas psicológicamente sanas, y
en un paso siguiente, aplicar los conocimientos
para producir esas condiciones. Una noción
central dentro de la Psicología Positiva
es la noción de Resiliencia, que en
Física significa la capacidad que tiene
un cuerpo de volver a su forma original después
de sufrir golpes o diferentes agresiones.
En Psicología, Resiliencia está
aún en proceso de definición,
pero nos podemos aproximar de esta manera
: es la potencialidad que tiene una persona
para enfrentar situaciones difíciles,
sobreponerse e incluso salir fortalecido por
la experiencia de adversidad. Los especialistas
sostienen que existen elementos fundamentales
que favorecen el desarrollo de la resiliencia
:
Ambiente facilitador: incluye acceso a la
salud, educación, bienestar, apoyo
emocional, reglas y límites familiares,
estabilidad escolar y del hogar, entre otros.
Fuerza intrapsíquica: incluye la autonomía,
el control de impulsos, el sentirse querido,
la empatía.
Habilidades interpersonales: incluye el manejo
de situaciones, la solución de problemas,
la capacidad de planeamiento.
Una persona puede ser resiliente, puede tener
la fortaleza intrapsíquica suficiente
y las habilidades sociales necesarias, pero
si carece de oportunidades para educarse o
trabajar, sus recursos se verán limitados.
Es por eso que se necesitan redes de apoyo
que funcionen como soporte para el desarrollo
de las habilidades individuales que generan
resiliencia. Algunas de éstas son :
creatividad, iniciativa, capacidad de reflexión,
sentido del humor, capacidad de relacionarse
con otros.
Las nuevas investigaciones y las teorías
que desarrollan vienen siendo utilizadas en
el ámbito de refugiados, víctimas
de guerras, sobrevivientes de catástrofes,
enfermos crónicos , niños en
alto riesgo social y en diversas instituciones
educativas. Todo esto hay que celebrarlo :el
hombre descubre una vez más que se
puede, a pesar de todo, salir adelante y ser
feliz. Sólo queda pensar en la pregunta
acerca de los motivos que hicieron de la resiliencia
una necesidad , pues si sólo enfocamos
en la resiliencia, estaríamos combatiendo
los síntomas y no la enfermedad .El
Dr Solun Donas Burak, consultor en Salud de
la Mujer, Infancia y Adolescencia de la Organización
Panamericana de la Salud/OMS Costa Rica ,dice
: “mi respuesta es :busquemos y trabajemos
por el desarrollo humano de nuestra infancia
y juventud. Demos mayor educación ,
mejores servicios de salud, más y mejores
empleos, más paz social y más
afecto. Además fortalezcamos la resiliencia
de los vulnerables.”
Si no, sería como darles cinturones
con hebilla y nunca arreglar las puertas.
Metete por acá….
Fuentes, C. R. y Torbay, A. (2003). La creatividad
como factor protector de resiliencia. Aportación
al Congreso Internacional de Creatividad,
celebrado en Murcia del 18 al 20 de septiembre
de 2003.
Cyrulnik, B. (2002). Los patitos feos. La
resiliencia: una infancia infeliz no determina
la vida. Barcelona: Editorial Gedisa, S. A.
Manciaux, M. (Compilador) (2003). La resiliencia:
resistir y rehacerse. Barcelona: Editorial
Gedisa S. A.«
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| LF14 pág. 04,
2005. |
| Material
de consulta: |
» Fuentes C y Torbay A
“La creatividad como factor protector
de resiliencia”, 2003
» Cyrulnik “Los
patitos feos. La resiliencia: una infancia
infeliz no determina la vida. Barcelona Editorial
Gedisa SA.
» Manciauz M, “La
resiliencia: resistir y rehacerse”.
Barcelona Ed Gedisa SA 2003 |
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