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Enero
o febrero de 2002
Había un cascarudo caminando por la
arena y digo:
-¿Qué tal "insectos"?
y empujo el cascarudo y veo que sale corriendo.
El diseño gráfico puede ser
interesante... o mariposas… y de repente
Marconi dice:
- No puede ser, el país está
destruido, está en llamas, ¿vamos
a huevear otra vez?...
- Tenés razón, ¿entonces
qué?
- … "cacerolas unidas"...
Y de repente una gaviota toma vuelo.
Marconi de nuevo:
- ¿Qué te parece Margarita Barrientos?
Brillante, un tema real, y los nombres vinieron
solos: Alfredo Moffat, Juan Carr, Missing
Children...
Y empezamos a pensarlos como un tema teórico,
tal vez sin imaginar el vuelo, que, como la
gaviota, sería capaz de tomar todo
aquello.
¿Y para qué buscaban un tema?
Queríamos que nuestros alumnos conocieran
las entidades, fueran a esos lugares, y no
hacer un diseño de laboratorio en la
facultad mirando una diapositiva de cómo
es aquello. Queríamos que esas organizaciones
vinieran a la facultad, que nos contaran,
ir a sus lugares, y de esa forma recopilar
toda la información necesaria para
diseñar cosas para ellas.
Y después apareció la gran idea:
¿qué pasa si además de
diseñar cosas para ellas buscamos cosas
que les sean útiles?
¿Y el inicio?
Pensamos en traer a un grupo piquetero, y
el quilombo hubiera sido magnífico.
Después empezamos a contactarnos con
las organizaciones. El director de Greenpeace
me pateó durante 20 días, así
que Greenpeace fue. Cuando lo llamé
a Alfredo Moffat enseguida se copó
con la idea, le pareció buenísimo.
Margarita Barrientos no te imaginás
cómo me recibió. Y Juan Carr
hablaba por un celular buscando a un chico
perdido y mientras tanto me dijo venite y
hablamos.
Hoy nuestra Cátedra, Conocimiento Proyectual,
que está en el CBC de diseño
y por lo tanto la cursan los 6 diseños
que hay, trabaja con estas tres organizaciones,
y busca, a partir de los trabajos que se realizan,
dar respuesta a distintas necesidades que
hay en las comunidades.
¿Es a partir de esto que pudieron resolver
el objetivo?
Claro, a partir de ahí pudimos recortar
qué era lo que nos interesaba hacer
como cátedra: vincular un problema
concreto de urgencia social a la currícula
específica de una disciplina determinada
universitaria. Pero esto no por un capricho
de la naturaleza, sino porque pensamos que
es importante para nuestros alumnos, tanto
como futuros profesionales como en lo personal.
Una experiencia de este tipo forma estudiantes
más conscientes y futuros profesionales
más sensibles socialmente. Además
brinda una ayuda concreta al grupo con el
que trabaja y se trabaja sobre la inclusión
de los grupos. Aclaro: de ambos grupos.
¿Cuáles son los obstá...?
¡Paredes! Paredes son contra las que
uno choca. Cuando fuimos a hablar con una
profesora y le dijimos esto de la UBA dijo:
“y… va a costar”. Es cierto
cuesta, pero se está entrando cada
vez más.
Recuerdo casos. He invitado a profesores a
los que les cuento el proyecto y me han dicho:
“¿Sabés lo que pasa? Es
que la estética de la pobreza me deprime”,
o escuchar que me dicen que es una pavada
porque así se retrasa la revolución.
No sé si se retrasa o no pero estoy
seguro de que así hacemos algo. Así
que cuando pasan esas cosas les doy la mano,
un besito y me voy.
¿A futuro?
La idea es que esto no sea sólo trabajo
de diseñadores, sino que se sumen otras
carreras, otras cátedras, otros profesores,
que sean proyectos multidisciplinarios. Por
ejemplo, los estudiantes de una cátedra
de veterinaria están llevando adelante
un proyecto de adiestramiento de tenencia
responsable de animales. Porque es real que
la gente tiene que comer pero también
tienen que evitar las enfermedades contagiosas.
Así puede haber más: comunicadores,
médicos, sociólogos, psicólogos...
Sin ir lejos, ahora estamos viendo de armar
un taller para hacer zapatitos de bebés.
Los diseñadores diseñan, hacen
los modelos, la gente del barrio los va a
fabricar, y a vender. La idea es hacer un
microemprendimiento. Pero ahí necesitamos
a la gente de Económicas que nos asesore
y nos capacite para llevar adelante una empresa.
Este es uno de los proyectos que se está
organizando, pero hay muchos más.
¿La universidad?
Cuando uno termina la carrera y entra en el
campo productivo, la vida lo lleva por un
camino distinto al que uno muchas veces pensó
en sus tiempos universitarios. Ese espacio,
el universitario, es el que permite conectarse
fuera del ejercicio de su condición
de clase. Y muchas veces se vuelve el espacio
más rico para transformar la sociedad.
Para contactarte con Juan Frid
marconifrid@fibertel.com.ar
aemarconi@yahoo.com.ar
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| LF13 pág. 09,
2005. |
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