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SOMOS LOS SALIERI DE
FREIRE |
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El
hombre debe ser el sujeto de su propia educación.
No el objeto.
Como sujeto, es un agente empeñado
en la búsqueda de sí mismo,
en la búsqueda de ser más (¡no
confundir con tener más!), que estudia
movido por la curiosidad, por la necesidad
de encontrar respuestas para las muchas preguntas
que ocupan su mente, que aprende en la medida
en que reflexiona sobre esas preguntas y sobre
el mundo con la visión crítica
de que tiene consciencia de las limitaciones
del saber humano.
Como objeto, el individuo es algo así
como una esponja que debe ser embebida con
las enseñanzas "ciertas",
un "cierto" pasivo, receptivo. Una
especie de máquina perfecta. No cuestiona,
no critica, no crea: repite y reproduce lo
que le fue "enseñado” [...].
Sin embargo […] en la medida en que
abdica de la condición de sujeto de
su educación, abdica igualmente de
aquello que fundamentalmente lo caracteriza
como humano, la posibilidad de huir de los
estereotipos y de la rigidez de padrones de
comportamiento preestablecidos.
Cuando los seres humanos son vistos como sujetos
en la educación, constituyen 3 aspectos
de un mismo proceso en que están involucrados
profesores y alumnos, educadores y educandos.
Ciertamente esto nada tiene que ver con la
práctica autoritaria (lamentablemente
tan familiar a todos nosotros) en que el educador
es visto como el dueño del saber que
debe donar a los alumnos, "dueños
de la ignorancia", que podrán
reducirla en la medida en que absorban lo
que les diga el maestro […].
En este contexto, todo aquél que intenta
asumir una postura de sujeto, que se diferencia
de la media en función de su capacidad
de crítica, de su creatividad, en fin
todo aquél que osa ser diferente, es
visto como un "desajustado" o como
un "inadaptado" y a él se
dirigen las atenciones de los que lo circundan
en la tentativa - muchas veces bien intencionada
- de "reconducirlo a la normalidad."
Por desgracia, están muy vigentes entre
nosotros la educación autoritaria,
la visión del educando como objeto
y las prácticas condicionadoras, contraponiéndose
violentamente a las iniciativas de aquellos
educadores y educandos que buscan ser agentes
en el proceso social. Es sorprendente y muy
animador, sin embargo, que todavía
haya personas que, a pesar de haber sido sometidas
años y años a este proceso de
"domesticación", continúen
curiosas y creativas, que analicen, critiquen,
propongan y encima aporten su contribución
a los intentos de solución de los problemas
de la existencia humana.«
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| LF13 pág. 05,
2005. |
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