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Cecilia Oiz, info@diariolaflecha.org artículo 3 de 8
 
  SOMOS LOS SALIERI DE FREIRE  
  El hombre debe ser el sujeto de su propia educación. No el objeto.

Como sujeto, es un agente empeñado en la búsqueda de sí mismo, en la búsqueda de ser más (¡no confundir con tener más!), que estudia movido por la curiosidad, por la necesidad de encontrar respuestas para las muchas preguntas que ocupan su mente, que aprende en la medida en que reflexiona sobre esas preguntas y sobre el mundo con la visión crítica de que tiene consciencia de las limitaciones del saber humano.

Como objeto, el individuo es algo así como una esponja que debe ser embebida con las enseñanzas "ciertas", un "cierto" pasivo, receptivo. Una especie de máquina perfecta. No cuestiona, no critica, no crea: repite y reproduce lo que le fue "enseñado” [...]. Sin embargo […] en la medida en que abdica de la condición de sujeto de su educación, abdica igualmente de aquello que fundamentalmente lo caracteriza como humano, la posibilidad de huir de los estereotipos y de la rigidez de padrones de comportamiento preestablecidos.

Cuando los seres humanos son vistos como sujetos en la educación, constituyen 3 aspectos de un mismo proceso en que están involucrados profesores y alumnos, educadores y educandos.
Ciertamente esto nada tiene que ver con la práctica autoritaria (lamentablemente tan familiar a todos nosotros) en que el educador es visto como el dueño del saber que debe donar a los alumnos, "dueños de la ignorancia", que podrán reducirla en la medida en que absorban lo que les diga el maestro […].

En este contexto, todo aquél que intenta asumir una postura de sujeto, que se diferencia de la media en función de su capacidad de crítica, de su creatividad, en fin todo aquél que osa ser diferente, es visto como un "desajustado" o como un "inadaptado" y a él se dirigen las atenciones de los que lo circundan en la tentativa - muchas veces bien intencionada - de "reconducirlo a la normalidad."

Por desgracia, están muy vigentes entre nosotros la educación autoritaria, la visión del educando como objeto y las prácticas condicionadoras, contraponiéndose violentamente a las iniciativas de aquellos educadores y educandos que buscan ser agentes en el proceso social. Es sorprendente y muy animador, sin embargo, que todavía haya personas que, a pesar de haber sido sometidas años y años a este proceso de "domesticación", continúen curiosas y creativas, que analicen, critiquen, propongan y encima aporten su contribución a los intentos de solución de los problemas de la existencia humana.«

 
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LF13 pág. 05, 2005.
Material de consulta:

» Freire Paulo www.continents.com.art59.htm

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