« La Flecha 11 | Participación Social
   
Diego Couzo, info@diariolaflecha.org artículo 5 de 7
 
  SI LO SABE GARRRRPE  
  Es más que positivo encontrar que las personas se organizan y se movilizan cuando un hecho les parece injusto. Más que alentador es que el fruto de dicha organización arroje resultados favorables para la causa. Más linda es una comunidad donde el arte no tiene restricciones y camina libremente por las calles, saludando a los ciudadanos. Más bonito es un MUNICIPIO donde no hay “peros” para que la gente utilice los espacios públicos,
donde las personas se expresen de la
forma que conocen.

Hace bastante tiempo que los artistas autogestionados y trabajadores culturales independientes no tienen acceso a los espacios públicos” grita, a través de su folleto, el M.A.A.S. (Movimiento de Artistas Autogestionados de San Martín). Se quejan, pero también se organizan para recuperar los espacios públicos negados por la municipalidad sin una razón convincente, para ponerlos al servicio del arte.
A la hora de visitar la municipalidad, en búsqueda del permiso para orquestar algún evento, las voces que suenan son muchas. Pero todas tienen por carácter común el desaliento. Algunos manifiestan que los permisos no se otorgan porque no se puede garantizar la seguridad (sí se la puede garantizar en las zonas de boliches, bailantas, etc.). Otros se excusan detrás de la ordenanza n°4028 –sólo una mente frondosa puede ver, en éste, una herramienta para negar el lugar-; o, simplemente, por desagrado de la Secretaría de Gobierno, lugar por donde pasan los demos que aspiran a mostrarse en público. En el Departamento de Cultura le explican a uno, con total cordialidad, la infinidad de instancias burocráticas que se deben sortear (la pelota sigue pasándose). En Espectáculos Públicos, entre líneas, le hacen ver al cansado aspirante que está perdiendo su tiempo.
La excusa que más se deja oír, es la que dice “no se puede garantizar la seguridad”. Como si se tratara de una fábula trasmitida oralmente generación tras generación, las causas de esta prohibición hay que buscarlas en fuentes extraoficiales. Ocurrió en el tramo final de los años `80. Por aquel entonces, tocaba un grupo de heavy metal en el municipio –cuentan los sabios y ancianos metaleros de San Martín que era Orcas. En un momento dado, un espectador cae herido de muerte a causa de una puñalada. A partir de entonces, cuesta mucho trabajo tocar rock, tango, chamamé, organizar una muestra de artes plásticas, un acto a beneficio de algún comedor en la plaza o cualquier predio similar.

Ante este hecho de restricción arbitraria, se alza la voz de Disidentes. Este grupo de rock sanmartiniense busca traer su arte al lugar que los vio nacer. Pero no están solos en esta movida: los acompañan radios locales, artistas plásticos, otras bandas, luthiers, revistas culturales, y hasta un portal en Internet. Todos impedidos de utilizar lo que les corresponde como habitantes del partido.
“Los artistas sobrevivimos porque el arte, como la vida, se vuelve mucho más creíble, más sanguíneo y corpóreo, más cierto, en la calle en la plaza o en cualquier bar donde nos encontremos”. Así cierra su reclamo el M.A.A.S.: con un llamado a la reflexión. Pero a la vez, habla de un grupo de personas que se organizan en torno a sus ideas e intereses, los defienden y protegen. Esto es un esfuerzo que nunca es en vano.«

 
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LF11 pág. 05, 2004.
 
 

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