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1,2,3,4 ... TJ “Todos Juegan”.
¿Quién dibuja?
- Listos..¡Ya!
- (...)
- Saltar, aplaudir, festejar, ganar...
- No, no...
- Correr, reir, cantar, alentar, ¿qué?..¿qué?,
¿qué es? ¡No lo señales
más, dibujá!!
- Golear, patear, gritar... no sé,¡¡
no seeé!!... dibujá otra cosa.
- ¡¡Tiempo!!
- Carajo, otra vez lo mismo.
- ¿Qué era?
- Desaparecer, bolu.., tiran ellos, dale.
“Justa deportiva sin igual, grito
de esperanza y libertad”, decía
el himno.
Asumida la Junta Militar, Massera planteó
sus argumentos: “El Mundial nos permitirá
presentar una novedosa imagen de Argentina
ante el mundo”. A pesar de la delicada
situación de cuentas que sufría
el país, se decidió que la Argentina
fuera la sede del Mundial de Fútbol
`78. Además, para contrarrestar la
imagen argentina en Europa sobre las denuncias
de violaciones a los derechos humanos, se
contrató a la consultora norteamericana
“Burson & Masteller” destinada
a asesorar en estrategias comunicacionales.
El 6 de julio del `76 la ley 21.349 declaró
al mundial de interés nacional y se
creó el Ente Autárquico Mundial
(EAM) que se encargaría de todo lo
relacionado con el Campeonato. Omar Actis
fue designado presidente del ente, sus ideas
eran de un presupuesto austero, acorde a la
situación del país, pero la
mañana en que iba a exponer sus propuestas
en una conferencia de prensa, fue asesinado.
Entonces fue nombrado en su lugar otro militar,
Antonio Merlo, y como vicepresidente quedó
Lacoste, un hombre de Massera.
Los gastos del EAM superaron los 600 millones
de dólares, cuatro veces más
que el Mundial siguiente, España `82.
Se construyeron y remodelaron estadios, se
crearon accesos y se mejoraron las rutas,
se camuflaron y erradicaron las villas, se
ampliaron los aeropuertos, se creó
ATC y se implementó la televisión
a color para que el mundo viera que en la
Argentina no había nada negro.
El 1° de junio, día que comienza
el Mundial, el gobierno decreta feriado nacional
(no era para menos). El día 7, de acuerdo
con un informe del FMI citado por La Prensa,
se conoce que la Argentina tiene la tasa de
inflación más alta del mundo.
Mientras tanto en el Clarín sale una
solicitada titulada:“Estoy orgulloso
de ser Argentino”. El 10 el diario francés
Le Monde publica una carta abierta dirigida
al general Videla en la que 2.337 periodistas
piden respuesta sobre sus 31 colegas asesinados,
40 desaparecidos, y 68 detenidos. Pero esta
no era una noticia tan conmovedora como la
que aparece en la tapa de Crónica:
“¡Ría y Ría y Ría,
le ganamos a Hungría!
Hubo en ese momento gran cantidad de periodistas
desaparecidos y exiliados, se cerraron e intervinieron
diarios y revistas y se suspendieron tiradas.
Alberto de Arriba, redactor de El Cronista,
en un artículo publicado en el libro
Decíamos ayer, cuenta: “Las reuniones
en las que se decidía la edición
eran una farsa cotidiana, teníamos
un listado de términos prohibidos y
aceptados, en vez de “combate”
debíamos decir “enfrentamiento”,
en vez de “guerrilleros”, “delincuentes
subversivos”(...) Un día, en
pleno mundial `78, nos comunicaron que Delgado
(director del diario) había desaparecido
en su automóvil sin dejar rastros.
Pensamos que por fin podríamos hacer
ruido. La coyuntura nos permitiría
denunciar que en la Argentina desaparecían
personas. Pero como siempre, nos pidieron
silencio. Reclamaban prudencia por que el
país estaba lleno de periodistas extranjeros
que cubrían el Mundial. Borini ocupó
el escritorio vacío de Delgado y la
vida del diario siguió como si nada.”
¿Y la gente? Eran todos Derechos
y Humanos
En ese entonces María Marta Ulrich
tenía 20 años y, como tantos
otros argentinos, no creía lo que se
decía en otros países el exterior:
“Se pensaba que los desaparecidos estaban
ocultándose en el exterior, pero no
nos imaginábamos que estaban muertos.
Nunca pensé que ahí cerca de
la cancha, en la ESMA, había un centro
de detención y tortura, yo pasaba todos
los días por ahí y no veía
nada raro, por eso no creía en los
rumores que se decían acerca de eso.
En ese momento no sospechaba nada y me costó
mucho asumirlo años más tarde.”
La gente tampoco sabía que el gasto
para la Copa fue a costa de más endeudamiento
para el país. Y que según datos
oficiales, ese año la deuda externa
Argentina tuvo un incremento de 29,10%, que
la llevaba a un total de 12.496 millones de
dólares. Al igual que la mayoría,
María Marta sólo pensaba en
el campeonato:“Creíamos que el
Mundial iba a ser bárbaro para el país.
Que le iba a dar relevancia a la Argentina
en el mundo. El Mundial era de lo único
que se hablaba, yo estuve en la final contra
Holanda y fue espectacular. Salimos todos
a la calle a festejar, fue impresionante.”
Los festejos del Mundial funcionaron como
forma de recuperar los espacios públicos,
espacio clásico de la política
Argentina de la que la sociedad había
sido desalojada a la fuerza. El fútbol
ocupó el lugar de aglutinante fácil
y universal. Con una única inversión
de pasión y adhesión a una camiseta,
sin más riesgo, el hincha se convertía
en ciudadano argentino.
Las muertes, los desaparecidos, la censura,
los exilios, fueron los productos de una ficción
planificada que marcaron la historia de nuestra
Argentina. Hoy es distinto, la autopista de
la información es enorme, es difícil
no enterarse, estamos conectados al instante
con todo el mundo: chats, mails, diarios,
artículos y radios en Internet, canales
de TV, teléfonos celulares, etc. El
acceso a la información abarca un espectro
inmenso en comparación a un par de
años atrás. Pero quizás
en ese universo enorme de información,
por medio de la cual construimos gran parte
de la realidad, quede camuflado lo importante,
lo verdadero. Y ese también es un mecanismo
de ocultamiento. Ojalá que estemos
tan bien como dicen.
- Nos toca a nosotros.
- Ya!
- Crisis energética, pingüino,
el Fondo, Gaudio, la Bonaerense…
- Noo
- ¿Qué es, una acción,
un verbo, un adjetivo?, ¿todo junto?
- Piquete, Susana, Irak, seguridad…
- No, ¡Pensá, pensá!
- Está complicado
- ¡Dale, dale! Esta vez lo sacamos.
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| LF10 pág. 05,
2004. |
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