"Uel…
jir ui ar in plaza de mayou. Jir the patriots
reunieron wij paragüas on a reini dei
y protested para conseguir su fridom. En
ese moment en el midel of the bolonqui dos
procers of the ostia aut de la nada invented
la escarapela. Mis amigous, dat is como
empezó todo", comentó
la guía.
¡Qué épocas, loco! ¡Qué
clara la teníamos! Era el tiempo
de las grandes ideas, las grandes frases,
huevos de acero y argentinos de verdad.
Hasta teníamos generales con verso
(dialéctica rara si la hay), “me
inspiré en el cielo y las nubes para
los colores de la bandera patria”,
¡vamos Belgrano! ¡Macho y poetudo!
Y así podríamos seguir: Moreno
sólo respiraba democracia y libertad,
Rivadavia fue un iluminado (un prodigio
de adelanto), Sarmiento se sabía
todo y a Saavedra jamás le metieron
los cuernos. ¡Qué contraste
entre ayer y hoy! ¡Todo mal! Hasta
parece que hoy somos más petisos
que aquellos prohombres.
Al menos esto me pareció hasta que
rastreando info para un ensayo de política
encontré que un libro citaba a French
y Beruti como aquellos a los que “erróneamente
se les atribuye la creación de la
escarapela”. No voy a decir que se
me haya caído un ídolo pero
me pregunté si el único desinformado
era yo, entonces interrogué a los
pibes y todos me contestaban lo mismo: “¿ah,
no?, y entonces ¿quién fue?”.
Todos nos habíamos “sabido”
lo de French y Beruti.
No preocupado pero sí intrigado me
pregunté por la frase de Belgrano,
¿la habría dicho de verdad?
Revisando encontré que Belgrano no
había decidido los colores de la
bandera, que probablemente tampoco fuera
a franjas horizontales tal como la usamos
ahora y que a pesar de que desde Buenos
Aires se lo prohibieron la mandó
a hacer igual… y que contento con
crear símbolos patrios se dedicó
a diseñar un escudo para un supuesto
rey (primero español, luego incaico)
que quería traer al Río de
la Plata… otro verso que no fue…
uno más que desobedeció fue
San Martín, no le hizo caso a Alvear
(de quien parece que era hermano bastardo,
ya que el viejo Alvear andaba de parranda
con una criada correntina) y de Chile se
fue directamente a Perú pero como
comandante de tropas y bandera chilena...
y encima con su amigo O´Higgins recibieron
“un vuelto” por la compra de
armamento… Resulta que Moreno no estaba
el 25 de Mayo en el Cabildo sino jugando
a las cartas en lo de un amigo... y en alta
mar lo hicieron vomitar a propósito
hasta morir… Rivadavia abandonó
antes de tiempo el colegio porque lo bochaban
en todas las materias y lo consideraban
un Sancho Panza latino… Dorrego lo
cargaba a Belgrano porque tenía voz
de pito… Encarnación Ezcurra
era casi más mala y más fea
que su marido... y con más polleras…
dicen incluso que “el restaurador”
se acercaba demasiado a su hija… y
así entre chismes y chusmas el bronce
se deshilacha y va dejando al descubierto
hombres en lugar de míticos héroes
paradigmáticos, estereotipados y
lejanamente prístinos.
En cierta forma es un alivio. Las cosas
nunca fueron tan bien programadas, tampoco
es que éramos genios que devenimos
en minusválidos, ni demonios ni santos,
es posible que tampoco tan grandes ni tan
chicos, simplemente personas que le metieron
garra para un lado o para el otro. ¿Hubo
sólo grandes figuras o hubo miles
de voluntades? ¿Hubo grandes saltos
o pequeños movimientos incrementales?
Ladrillo tras ladrillo (de vez en cuando
uno hueco), así parece haberse asfaltado
este territorio fangoso y despoblado.
En fin, parece que el puesto de “héroe”
está vacante y lo más probable
es que no pueda ser llenado por cualquiera...
o sí, dependerá de los nuevos
Mitre, Rojas y Vicente Fidel López,
pero lo más seguro es que cualquiera
(que quiera y pueda) contribuye más
de lo que aparenta, aún haciendo
lo suyo… y a veces sin mucho ruido.
¿Cómo pude creer que Cabral
estuviera contento de que lo cagaran a bayonetazos?.«
|