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Ricardo Dempsey, info@diariolaflecha.org artículo 8 de 8
 
  Y al final… ¿cómo fue el principio?  
 

"Uel… jir ui ar in plaza de mayou. Jir the patriots reunieron wij paragüas on a reini dei y protested para conseguir su fridom. En ese moment en el midel of the bolonqui dos procers of the ostia aut de la nada invented la escarapela. Mis amigous, dat is como empezó todo", comentó la guía.

¡Qué épocas, loco! ¡Qué clara la teníamos! Era el tiempo de las grandes ideas, las grandes frases, huevos de acero y argentinos de verdad. Hasta teníamos generales con verso (dialéctica rara si la hay), “me inspiré en el cielo y las nubes para los colores de la bandera patria”, ¡vamos Belgrano! ¡Macho y poetudo! Y así podríamos seguir: Moreno sólo respiraba democracia y libertad, Rivadavia fue un iluminado (un prodigio de adelanto), Sarmiento se sabía todo y a Saavedra jamás le metieron los cuernos. ¡Qué contraste entre ayer y hoy! ¡Todo mal! Hasta parece que hoy somos más petisos que aquellos prohombres.
Al menos esto me pareció hasta que rastreando info para un ensayo de política encontré que un libro citaba a French y Beruti como aquellos a los que “erróneamente se les atribuye la creación de la escarapela”. No voy a decir que se me haya caído un ídolo pero me pregunté si el único desinformado era yo, entonces interrogué a los pibes y todos me contestaban lo mismo: “¿ah, no?, y entonces ¿quién fue?”. Todos nos habíamos “sabido” lo de French y Beruti.
No preocupado pero sí intrigado me pregunté por la frase de Belgrano, ¿la habría dicho de verdad? Revisando encontré que Belgrano no había decidido los colores de la bandera, que probablemente tampoco fuera a franjas horizontales tal como la usamos ahora y que a pesar de que desde Buenos Aires se lo prohibieron la mandó a hacer igual… y que contento con crear símbolos patrios se dedicó a diseñar un escudo para un supuesto rey (primero español, luego incaico) que quería traer al Río de la Plata… otro verso que no fue… uno más que desobedeció fue San Martín, no le hizo caso a Alvear (de quien parece que era hermano bastardo, ya que el viejo Alvear andaba de parranda con una criada correntina) y de Chile se fue directamente a Perú pero como comandante de tropas y bandera chilena... y encima con su amigo O´Higgins recibieron “un vuelto” por la compra de armamento… Resulta que Moreno no estaba el 25 de Mayo en el Cabildo sino jugando a las cartas en lo de un amigo... y en alta mar lo hicieron vomitar a propósito hasta morir… Rivadavia abandonó antes de tiempo el colegio porque lo bochaban en todas las materias y lo consideraban un Sancho Panza latino… Dorrego lo cargaba a Belgrano porque tenía voz de pito… Encarnación Ezcurra era casi más mala y más fea que su marido... y con más polleras… dicen incluso que “el restaurador” se acercaba demasiado a su hija… y así entre chismes y chusmas el bronce se deshilacha y va dejando al descubierto hombres en lugar de míticos héroes paradigmáticos, estereotipados y lejanamente prístinos.
En cierta forma es un alivio. Las cosas nunca fueron tan bien programadas, tampoco es que éramos genios que devenimos en minusválidos, ni demonios ni santos, es posible que tampoco tan grandes ni tan chicos, simplemente personas que le metieron garra para un lado o para el otro. ¿Hubo sólo grandes figuras o hubo miles de voluntades? ¿Hubo grandes saltos o pequeños movimientos incrementales? Ladrillo tras ladrillo (de vez en cuando uno hueco), así parece haberse asfaltado este territorio fangoso y despoblado.
En fin, parece que el puesto de “héroe” está vacante y lo más probable es que no pueda ser llenado por cualquiera... o sí, dependerá de los nuevos Mitre, Rojas y Vicente Fidel López, pero lo más seguro es que cualquiera (que quiera y pueda) contribuye más de lo que aparenta, aún haciendo lo suyo… y a veces sin mucho ruido.

¿Cómo pude creer que Cabral estuviera contento de que lo cagaran a bayonetazos?.«

 
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LF09 pág. 10, 2003.
 
 

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