« La Flecha 08 | Incertidumbre
   
Valeria Vincent, info@diariolaflecha.org artículo 7 de 8
 
  CAMINITO AL COSTADO DEL MUNDO  
 

Jimena:
Hola. ¿Cómo estás? Te sorprenderá que te escriba después de tanto tiempo sin contactarnos. ¿Cuánto hace ya que no nos vemos? ¿Tres años? Sí, creo que tres o cuatro. Qué increíble, cómo pasa el tiempo. Pensar que soñábamos con poner un centro cultural juntas, ya teníamos pensados quiénes iban a dar los talleres, cómo iba a ser la onda. Después seguíamos con una escuela, ¿no? Sumábamos imaginariamente gente conocida a nuestros proyectos. ¿Te acordás de Mario, el chico con el que saliste unas veces y que estudiaba Administración? Él iba a ser el encargado de llevar las cuentas... qué habrá sido de su vida... Vos al final terminaste yéndote al interior, volviendo a tus pagos y yo terminé trabajando en una empresa que no tiene nada que ver con la música. Las vueltas de la vida. Y vos, ¿qué contás? ¿Qué hacés? ¿Estás contenta con tu vida? ¿Dónde trabajás? ¿Con quién, para quién? ¿Estás casada? Por acá todo está tranquilo. Todavía no tengo hijos, ni marido, ni novio, ni nada. Lo que sí mucho trabajo, mis días transcurren básicamente en una oficina, últimamente me hacen quedar dos o tres horas más de lo habitual, pero pagan bien, así que me doy los gustos que quiero. Igual te confieso que por momentos me gustaría tomarme un colectivo, el primero que salga, y fugarme, hacer lo que me gusta, vivir del arte. Quizá algún día tome coraje y lo haga.
Bueno, Jimena, escribime cuando puedas.
La dirección es la del rtte.
Te mando un fuerte abrazo y saludos a los tuyos. Karina.en "EL libro de los abrazos".
_________________________

Hola Kari. ¡Qué alegría me dio recibir tu carta! Federico, mi nene de dos años, la encontró debajo de la puerta.¡ Si lo vieras! Es igualito a mí, pero tiene los ojos del padre. Al final me casé con Fernando, pero las discusiones empiezan a ser más frecuentes y no sé cómo va a terminar todo (viste que yo no sirvo para estar atada a una persona, tener que dar explicaciones y todo ese rollo). Yo también me acuerdo perfecto de los sueños que teníamos. Esa época, la de la facultad, fue increíble. Después me rajé de la Capital y bueno… acá estoy. Estos tres años estuve dando clases de guitarra en una escuela privada, no me pagaban mucho, pero igual pude ahorrar unos mangos... Así que nos reunimos con dos chicos que también se volvieron y, entre todos, alquilamos desde hace tres meses un lugarcito que funciona a pleno como espacio cultural. No te voy a decir que es gran cosa, pero me hace feliz. Ahora estamos dando talleres de teatro, de pintura y de guitarra. Si tenés ganas, quizá puedas venirte a pasar un fin de semana con nosotros. Qué lindo sería volver a tomar unos mates juntas y delirar un buen rato, como cuando terminábamos los parciales y nos íbamos al bar de la esquina. Te acordás del mozo que nos atendía siempre ¿cómo se llamaba? ¿Hernán? Él iba a ser el encargado del buffet. ¿Cómo eran las normas? Nada de ham-burguesas, Coca Cola ni comida yankee. Ja ja! Y acá lo tengo a Fede, que no para de escuchar la música de Mambrú que la abuela le regaló para el día del niño. Al final, no sé qué es peor. Bueno, me alegro mucho de que volvamos a estar en contacto.
Un beso, Jimena.
____________________________

Jime: Tu carta me gustó mucho, pero entre el trabajo, la capacitación que me exige la empresa y los problemas de la vida me estanqué un poco. Siempre me gustan los principios de año, pero este me tomó mal parada. El día que recibí tu carta me encontré con Marcos. ¿Te acordás de él? (renegó del arte y se cambió a analista en sistemas). Bueno, se casó con una chica alemana y se fueron a vivir a EEUU el año pasado, se especializaron en algo y están trabajando y ganando bien. Casi me desmayo cuando me contó que nunca más tocó el piano, ¿podés creerlo?. Vendió el que tenía para comprar los pasajes, renunció a todo y se fue. Está loco, pero en cierto modo lo entiendo, bah. Yo no estoy mucho mejor. Me satura tener esta eterna tensión de no poder vivir de lo que quiero.
No sé si es desilusión o frustración, pero de pronto me dan ganas de volver el tiempo... ¿te pasa a veces algo así? ¿o será que me estoy volviendo loca?. Yo quiero vivir de la música, pero lo concreto es que me pasé estos últimos cuatro años entre papeles, teléfonos y oficinas, esperando que llegara no sé qué maldito momento para hacer mis proyectos. A su vez también me da miedo que de un día para otro me echen de la oficina, porque la plata la necesito, ¿entendés?
Pero basta de hablar de mí. Ya demasiadas preocupaciones tendrás con tu familia para que yo te use de psicóloga a distancia. Qué bueno lo que me contás del centro cultural, no sabés cómo te envidio. Es probable que pronto lo conozca, tengo que terminar de arreglar algunas cosas.
¿Tu teléfono sigue siendo el mismo de siempre?
Espero noticias.
_________________________

Kari! Hola, ¿cómo estás? Es linda esta cosa de mandarnos cartas, pero cuánto más me gustaría verte!!! Ojalá te tengamos pronto por acá. Lo que me decís de la frustración es algo importante, pero ¡dejate de joder mujer! Ni que tuvieras 40 años... yo sé que la cosa está difícil en cualquier lado, pero no sé, para mí tendrías que ponerte en contacto con otros que se hayan recibido y que estén en la misma que vos. Debe haber un montón de gente que piensa igual que vos y que está re podrida de trabajar de otra cosa, el tema es que se pongan las pilas y hagan algo diferente. Porque si no se te va a pasar la vida en la oficina, ganando plata, ¿y?. Qué se yo, Kari, en realidad te digo esto porque fue lo que a mí me funcionó. La cagada de la Capital es que todos están como islas, cada uno en su mundo. ¿Nunca pensaste en irte al interior? Esa es la otra... ¿cómo te ves dando clases de canto acá? ¡No me digas que no estaría bárbaro! Además te puedo presentar a un amigo de Fernando y quién te dice... Ves, ya empecé a soñar de nuevo, así que mejor espero tu respuesta.
Cualquier cosa, mi teléfono sigue siendo el mismo, acordate de marcar el prefijo nuevo.
Un abrazo, Jime.
«

 
  arriba »  
ver todos los artículos »  
LF08 pág. 09, 2003.
 
 

» ver extras de esta edición