| |
Jimena:
Hola. ¿Cómo estás?
Te sorprenderá que te escriba después
de tanto tiempo sin contactarnos. ¿Cuánto
hace ya que no nos vemos? ¿Tres años?
Sí, creo que tres o cuatro. Qué
increíble, cómo pasa el tiempo.
Pensar que soñábamos con poner
un centro cultural juntas, ya teníamos
pensados quiénes iban a dar los talleres,
cómo iba a ser la onda. Después
seguíamos con una escuela, ¿no?
Sumábamos imaginariamente gente conocida
a nuestros proyectos. ¿Te acordás
de Mario, el chico con el que saliste unas
veces y que estudiaba Administración?
Él iba a ser el encargado de llevar
las cuentas... qué habrá sido
de su vida... Vos al final terminaste yéndote
al interior, volviendo a tus pagos y yo
terminé trabajando en una empresa
que no tiene nada que ver con la música.
Las vueltas de la vida. Y vos, ¿qué
contás? ¿Qué hacés?
¿Estás contenta con tu vida?
¿Dónde trabajás? ¿Con
quién, para quién? ¿Estás
casada? Por acá todo está
tranquilo. Todavía no tengo hijos,
ni marido, ni novio, ni nada. Lo que sí
mucho trabajo, mis días transcurren
básicamente en una oficina, últimamente
me hacen quedar dos o tres horas más
de lo habitual, pero pagan bien, así
que me doy los gustos que quiero. Igual
te confieso que por momentos me gustaría
tomarme un colectivo, el primero que salga,
y fugarme, hacer lo que me gusta, vivir
del arte. Quizá algún día
tome coraje y lo haga.
Bueno, Jimena, escribime cuando puedas.
La dirección es la del rtte.
Te mando un fuerte abrazo y saludos a los
tuyos. Karina.en "EL libro de los abrazos".
_________________________
Hola Kari. ¡Qué alegría
me dio recibir tu carta! Federico, mi nene
de dos años, la encontró debajo
de la puerta.¡ Si lo vieras! Es igualito
a mí, pero tiene los ojos del padre.
Al final me casé con Fernando, pero
las discusiones empiezan a ser más
frecuentes y no sé cómo va
a terminar todo (viste que yo no sirvo para
estar atada a una persona, tener que dar
explicaciones y todo ese rollo). Yo también
me acuerdo perfecto de los sueños
que teníamos. Esa época, la
de la facultad, fue increíble. Después
me rajé de la Capital y bueno…
acá estoy. Estos tres años
estuve dando clases de guitarra en una escuela
privada, no me pagaban mucho, pero igual
pude ahorrar unos mangos... Así que
nos reunimos con dos chicos que también
se volvieron y, entre todos, alquilamos
desde hace tres meses un lugarcito que funciona
a pleno como espacio cultural. No te voy
a decir que es gran cosa, pero me hace feliz.
Ahora estamos dando talleres de teatro,
de pintura y de guitarra. Si tenés
ganas, quizá puedas venirte a pasar
un fin de semana con nosotros. Qué
lindo sería volver a tomar unos mates
juntas y delirar un buen rato, como cuando
terminábamos los parciales y nos
íbamos al bar de la esquina. Te acordás
del mozo que nos atendía siempre
¿cómo se llamaba? ¿Hernán?
Él iba a ser el encargado del buffet.
¿Cómo eran las normas? Nada
de ham-burguesas, Coca Cola ni comida yankee.
Ja ja! Y acá lo tengo a Fede, que
no para de escuchar la música de
Mambrú que la abuela le regaló
para el día del niño. Al final,
no sé qué es peor. Bueno,
me alegro mucho de que volvamos a estar
en contacto.
Un beso, Jimena.
____________________________
Jime: Tu carta me gustó mucho, pero
entre el trabajo, la capacitación
que me exige la empresa y los problemas
de la vida me estanqué un poco. Siempre
me gustan los principios de año,
pero este me tomó mal parada. El
día que recibí tu carta me
encontré con Marcos. ¿Te acordás
de él? (renegó del arte y
se cambió a analista en sistemas).
Bueno, se casó con una chica alemana
y se fueron a vivir a EEUU el año
pasado, se especializaron en algo y están
trabajando y ganando bien. Casi me desmayo
cuando me contó que nunca más
tocó el piano, ¿podés
creerlo?. Vendió el que tenía
para comprar los pasajes, renunció
a todo y se fue. Está loco, pero
en cierto modo lo entiendo, bah. Yo no estoy
mucho mejor. Me satura tener esta eterna
tensión de no poder vivir de lo que
quiero.
No sé si es desilusión o frustración,
pero de pronto me dan ganas de volver el
tiempo... ¿te pasa a veces algo así?
¿o será que me estoy volviendo
loca?. Yo quiero vivir de la música,
pero lo concreto es que me pasé estos
últimos cuatro años entre
papeles, teléfonos y oficinas, esperando
que llegara no sé qué maldito
momento para hacer mis proyectos. A su vez
también me da miedo que de un día
para otro me echen de la oficina, porque
la plata la necesito, ¿entendés?
Pero basta de hablar de mí. Ya demasiadas
preocupaciones tendrás con tu familia
para que yo te use de psicóloga a
distancia. Qué bueno lo que me contás
del centro cultural, no sabés cómo
te envidio. Es probable que pronto lo conozca,
tengo que terminar de arreglar algunas cosas.
¿Tu teléfono sigue siendo
el mismo de siempre?
Espero noticias.
_________________________
Kari! Hola, ¿cómo estás?
Es linda esta cosa de mandarnos cartas,
pero cuánto más me gustaría
verte!!! Ojalá te tengamos pronto
por acá. Lo que me decís de
la frustración es algo importante,
pero ¡dejate de joder mujer! Ni que
tuvieras 40 años... yo sé
que la cosa está difícil en
cualquier lado, pero no sé, para
mí tendrías que ponerte en
contacto con otros que se hayan recibido
y que estén en la misma que vos.
Debe haber un montón de gente que
piensa igual que vos y que está re
podrida de trabajar de otra cosa, el tema
es que se pongan las pilas y hagan algo
diferente. Porque si no se te va a pasar
la vida en la oficina, ganando plata, ¿y?.
Qué se yo, Kari, en realidad te digo
esto porque fue lo que a mí me funcionó.
La cagada de la Capital es que todos están
como islas, cada uno en su mundo. ¿Nunca
pensaste en irte al interior? Esa es la
otra... ¿cómo te ves dando
clases de canto acá? ¡No me
digas que no estaría bárbaro!
Además te puedo presentar a un amigo
de Fernando y quién te dice... Ves,
ya empecé a soñar de nuevo,
así que mejor espero tu respuesta.
Cualquier cosa, mi teléfono sigue
siendo el mismo, acordate de marcar el prefijo
nuevo.
Un abrazo, Jime.
«
|
|