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NO SE PERO… ME
OPONGO FURIOSO |
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Mi auto es más lindo que el tuyo.
- ¡No! El mío es más lindo.
- Mentira, al tuyo no se le abren las puertitas.
- No, pero el tuyo es horrible
- Tu papá es un imbécil.
- ¡El tuyo es un forro!
No hay nada de malo en discutir, en realidad
nuestro método de aprendizaje y formulación
de soluciones tiene como herencia al máximo
discutidor de todos: Sócrates, que
seguramente no sería nada benévolo
a la hora de encontrarse con alguien que no
le diera la razón. Es probable que
Platón haya censurado algunas opiniones
no muy protocolares, no me imagino a Sócrates
diciendo de los sofistas: "Lo que ocurre
es que estos señores han caído
en un error".
La discusión no es mala pero puede
traer algunas consecuencias catastróficas
al momento de querer construir consenso y,
más importante aún, continuidad.
Repasando la historia Argentina de los últimos
50 años me llamó la atención
la violencia intelectual con la que se han
vivido los antagonismos, donde rivales doctrinarios
e ideológicos se dedicaron a humillarse
y descartarse hasta la desaparición
física. Ejemplos hay como para tirar
al techo: los gorilas borraron del mapa político
a los peronistas durante casi 18 años,
los radicha están constantemente impugnándose
unos a otros, para la zurda somos todos idiotas,
para la derecha los opositores contaminan
el "ser nacional", para Duhalde,
Menem es un enemigo mortal y para Menem, Kirchner
es chirolita.
Un método muy distinto aplican los
japoneses, dado que es una enorme falta de
respeto decirle al otro que está equivocado,
por lo tanto el mecanismo de diálogo
es diferente:
- Mi auto es muy lindo
- Es cierto tu auto es lindísimo
- ¿Vos creés que podría
ser más lindo?
- Esa sería una tarea muy difícil,
sin embargo podemos intentarlo juntos.
No imagino a Béliz hablando con los
miembros de la Corte de esa manera, pero lo
que los japoneses inventaron es una idea genial:
poder tener una salida, ¿por qué?,
porque de última se quedan con el auto
como estaba y no hace falta mandarlo al desarmadero.
Si miramos la manera en que nos movemos nosotros,
podemos ver que una vez destruido el otro
y todo su trabajo es imposible usar algo que
haya hecho el anterior; la violencia y la
humillación son tan grandes, que es
imposible "salvar" algo. Esta patología
ha victimizado al país en los últimos
50 años, por lo tanto no es extraño
que cuando llega alguien de afuera te diga
que los argentinos estamos locos y que vivimos
con un nivel de "stress" record.
Como para no estar angustiados, todo lo anterior
será reemplazado siempre por lo que
viene, que nunca sabremos lo que será.
Para evitar la discusión que asesina
posturas, egos y posibilidades, Edward de
Bono propone lo siguiente:
1. No destruir las ideas del que está
enfrente tuyo, a lo mejor al final hay que
usarlas porque no quedó otra mejor.
2. De primera nomás hay que cambiar
la actitud, no buscar ideas contrarias, más
bien complementarias (parecida sintaxis pero
opuesta intención)
3. Usar el bocho siempre para mejorar la idea
inicial (tipo "brainstorming" ¿vió?)
4. Ya que no tengo que demostrar que la otra
idea es una porquería ,en cualquier
momento doy el salto y la tomo como mía.
5. Si lo trabajamos entre las partes nadie
queda chinchudo al final.
6. Si se hace esto no habrá ningún
vivo que pueda decir: "¡esa idea
es mía!".«
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| LF08 pág. 04,
2003. |
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