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Este
tipo De Bono no dice que esto sea fácil.
Yo agregaría que es muy, muy, muy difícil.
Yo lo intenté con mi novia. No funcionó.
Lo intenté con mi madre, mmmnnnooo
me fue bien. Pero en las discusiones con amigos
logré algunos avances nada despreciables.
Es cuestión de insistir... y escuchar.
Cuando supe el tema de la próxima flecha,
inmediatamente me puse a pensar hacia afuera:
políticos, medios, laburo, salud...
generadores de incertidumbre "típicos",
sobre los que podemos opinar o reflexionar,
pero sobre los que no ejercemos ningún
control.
Unos días después, repasando
mi desorden, empecé a darme cuenta
de que yo también soy un formidable
generador. Ando por el mundo escupiendo promesas
a modo de excusas previas por cosas que no
voy a (o no me da la gana) hacer. Y la ligan
todos: mi familia, mi novia, mis compañeros
de laburo o de estudio, y sigue la lista.
Pero ojo que la ruta es doble mano: tantas
veces esperé por horas a ese amigo
que venía a cenar pero llegó
a la una de la mañana (o peor: llamó
a la una para decir que estaba cansado). Otras
tantas me prometí nunca más
laburar con tal tipo que al final hace todo
a último momento, mal, sin atención,
y encima terminamos a las patadas (¡lo
mismo que muchas veces hago yo!). O podríamos
agregar al flaco que me viene bicicleteando
desde hace un mes para arreglarme la compu.
Y también...
Lo interesante de estos generadores de incertidumbre
"cercanos" es que sobre ellos sí
tengo cierto control, empezando por mí
mismo. No es imposible ser más consecuente
con lo que digo, cumplir con lo prometido,
decir que no de vez en cuando (¿quién
se va a ofender?). Y si empiezo a llegar a
lo de mi amigo a las nueve si dije a las nueve,
probablemente entienda mi enojo la próxima
cena. Si empiezo a cumplir con mis compañeros
siento que tendría menos vergüenza
de mandar al técnico a freír
churros y buscarme a otro.
... ¿vos a qué hora llegás?.«
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| LF08 pág. 04,
2003. |
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