« La Flecha 07 | El Cuerpo
   
Ricardo Dempsey, info@diariolaflecha.org artículo 8 de 10
 
  A PUNTO DE LANZAR  
  Llegaba tarde -como siempre- pero ya los clientes estaban acostumbrados ¡no podía estar en todas! Lo de hoy era rutina, la creatividad ya estaba aprobada y había que filmar. Esta parte era la que más mal humor le daba. Ya está, la idea está, ¡chau! a otra cosa. Hoy había que elegir caritas nuevas para la campaña -qué embole- después de 10 minutos las modelos son todas iguales, la verdad es que esto tendría que ser tema de otro flaco, que se haga cargo la productora, la cosa es que seguramente se pasarían 3 horas de reunión porque el flaquito daría más vueltas que un caballo, "Dudator" le había batido el redactor: "si, pero te parece?", "¿no será muy "dark"?, "¡no... ya la ví!", "¿sabés que no me llega?", "¿y para vos... qué onda?", que "bla", que "fla!"

Hacía 20 minutos que mataban el tiempo con la de la productora, el flaquito no dejaba de atender el interno. La de la agencia de modelos había traído cuatro carpetas gigantes con fotos, no se iba más de acá.

Hojeó las decenas de caras y cuerpos, se acordó de Anita. Ojos igual, cuerpo igual, como calcos.

No lo podía creer, era la cuarta vez que preguntaba si daba con la promesa de la marca –una vuelta- no vaya a ser que hagamos algo poco estratégico –otra vuelta- es fundamental que la modelo sea un modelo en serio, etc. etc.

Miró una modelo en particular, en realidad no la estaba mirando a ella, vió la piel apretada, descubrió las ojeras maquilladas. Movió los ojos un poco a la izquierda para ver la foto de cuerpo entero, las piernas casi transparentes, ¿cuánto pesaría?.

El cliente seguía levantando el tubo y cortando una reunión que ya se hacía imposible. Teléfono y dudas, una combinación insoportable. Qué increíble, pensaba, este gil se había morfado el cronograma, era un ladrillo para entender las ideas creativas y ahora daba vueltas como si fuera Tarantino. Le marcó un par de caras nuevas -más raras, más... ¿anormales?- "todo el mundo está harto de lo normal".

¿Cuánto pesaría esa chica? ¿40, 45? Anita llegó a 35.
Parece que hoy no es su día el cliente se paseaba nervioso, tenía que decidir y no sabía como evitarlo (se acordó del redactor) ...y después quieren impacto, ser distintos, que todos hablen de los avisos... pero para eso hay que jugarlas sobre la mesa.
La piba de la agencia de modelos sacó un marcador y empezó a hacer cruces, ahora el cliente quería tres variantes de cara para hablarlo con el capo de comunicación y marketing –le hubieran avisado antes y mandaba al pitufo nuevo- "esta es una decisión complicada, quiero que toda la empresa esté involucrada, nos estamos jugando mucho en esta campaña" (le salió el pinche de adentro). De todas maneras se quedó tranquilo: las opciones eran bien raras. Entre la de la productora (que también se tenía que ir) y la de la agencia le recomendaron una "onda" nueva: "Si a mí me preguntás, yo me juego entero por acá" le había dicho, "¡pero es horrible!" reaccionó, "¡nooo, afuera son así! estamos yendo por acá" le tiró al final, como para descolocarlo.

Las cruces votaban por caras chupadas sin expresiones, con los ojos abiertos... como de tiburón, la piel apretada al hueso, los labios desmesurados. El flaquito levantó la reunión porque estaba apurado (y... no hubiera boludeado tanto con el fono), salió con la mina de la productora y tomaron el ascensor.

Pensó en las tres modelos, caras y cuerpos "lindos", imaginó como serían sus vidas, pensó en los novios, en los padres, pensó en él, se acordó del psiquiatra, se acordó de dos años de mierda y de una piba que se desvaneció.

La de la agencia le preguntó qué onda con la selección... esquivó una respuesta. "Hoy las chicas hacen cualquier cosa con tal de
aparecer" dijo.«

 
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LF07 pág. 09, 2003.
 
 

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