« La Flecha 07 | El Cuerpo
   
Ignacio Avalos, info@diariolaflecha.org artículo 7 de 10
 
  AIRE  
  Las marcas en su rostro, como la corteza de un árbol, ponían en evidencia el paso del tiempo. También las paredes y los muebles de su casa, con excepción de un ventilador de mesa que le habían regalado. El ventilador, por noches y días enteros funciona sin problema. El viejo siente que con el viento de aquel artefacto que lo acuna y lo protege del calor, cada noche su descanso se hace más largo y más profundo.
Se deja abrazar por la brisa que, al acariciar su cuerpo desnudo, le permite apoderarse de su sueño, del descanso, de su vida. Él ignora el lento deterioro, la minuciosa erosión que el ventilador le provoca, pequeñas partículas de piel que se mezclan con el aire para librarse de la prisión corporal hasta dejar una cama desnuda y un ventilador sin propósito.«

 
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LF07 pág. 08, 2003.
 
 

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