« La Flecha 07 | El Cuerpo
   
Facundo Montes, facundom@diariolaflecha.org artículo 5 de 10
 
  ¿KÜRU MEU NECHIN? O ¿KURÜCHE AYÜN?  
  CUERPOS QUE NO SE CALLAN
Aunque estemos callados nuestros cuerpos no son silenciosos, hablan. Expresan, describen a cada uno más allá de lo que queramos decir; cualquiera que nos mira puede recorrer a través de ellos nuestra historia, nuestras características, nacionalidad, o condición social.

Fijate en la gente que está a tu alrededor en este momento, ¿qué características tiene? Color de piel, del pelo, rasgos, altura. Teniendo en cuenta esto pensá un minuto ¿de dónde serán? ¿a qué clase social pueden pertenecer? ¿en qué zona vivirán? Es fácil, incluso no sería muy raro que pudieras arriesgar un par de nombres.

El cuerpo es un recurso, funciona como jugada ganadora cuando responde a los valores dominantes de una cultura, pero es un cuatro de copas cuando las características que se poseen son las rechazadas por ella. El cuerpo entonces puede resultar estigma o emblema, y hay algunos que nacen en inferioridad de condiciones.

Hoy en Buenos Aires (ciudad Latinoamericana), tenemos un modelo en el que el cuerpo legítimo, bello, elegante, es el blanco, esbelto, rubio. Por el contrario, los cuerpos más bien oscuros, robustos, alejados de la silueta idealizada, son rechazados por la cultura dominante. Dura herencia que recibimos desde la época colonial, pero... que alimentamos en cada generación. Hoy, con la ayuda de los medios, en la propaganda, en el discurso social y en el trato cotidiano, la presentación del cuerpo legítimo es directa o indirectamente descalificadora de la mayoría de la población.

LOS QUE HABLAN EN OTRO COLOR
Cuando le conté a una amiga, que tiene piel oscura, lo que estaba escribiendo, me dijo que algunos le hacen comentarios como: "eso es de negros" y ella se queda mirando como diciendo ¿qué querés decir?. Entonces la gente reacciona aclarando, no te ofendas, me refiero a los que son "negros de alma".
En Argentina casi nadie reconoce ser racista, todo lo contrario, afirmamos ser abiertos a todos, mientras escuchamos o decimos algunas frases como: "está lleno de negros", "no seas cabeza", "estos negros me van a afanar todo". O se tilda de "paraguas" "bolitas" "grones" o "villeros", despectivamente, a los de piel un poco más oscura.

¿Será que la concentración de melanina quita o agrega virtudes?

Pareciera que no. "Para la biología actual, el color de la piel no depende de variedades discretas de pigmentación, sino de diferentes concentraciones de melanina, la única pigmentación existente. Hay un solo elemento que, según su concentración, establece diferencia, lo que en términos científicos significa que todas las pieles son básicamente iguales y que varían en grados y no por naturaleza, hecho que impide decir con exactitud qué es un
blanco y qué es un negro."

Por otra parte, después de la segunda guerra (y de Hitler), está más que claro que no hay ninguna conexión entre algún aspecto físico visible, como el color de la piel, y los rasgos psicológicos y las capacidades intelectuales o virtudes éticas. Sin embargo, una de las formas de discriminación más potentes y que mayor influencia posee en la vida social, es la discriminación dirigida hacia un sector de la población que lleva en el cuerpo las marcas de su origen indígena o mestizo.

QUE EL CABEZA NO LA LEVANTE
En cualquier lugar de América Latina se puede ver que a medida que se desciende en la escala social, es más oscuro el color de la piel. Aunque –como vimos- todas las pieles sean biológicamente iguales, sin embargo, por su color se definen grupos que se ordenan en escalas de preferencias según la situación social.

Hoy a las desigualdades económicas se suma algo que condena aún más, la valoración negativa en actos y mensajes de sospecha que se expresan como si el "negro", "bolita", "cabecita" fuera inferior. Como si la naturaleza lo hubiera constituido sucio, ignorante, perezoso o, más recientemente, responsable del desempleo. Es vivido también, como "otro" peligroso al que
hay que mantener a distancia, que infunde temor, que nos puede atacar y afanar.

"Se denomina heteroglosia a la discriminación sustentada en el cuerpo, en la clase, en la cultura y en la extranjeridad." Algo muy semejante a las manifestaciones del que podríamos llamar caseramente "porteño discriminador con conciencia negada" porque sin reconocerlo manifiesta la exclusión, discriminación y rechazo a grupos que :
a) Corporalmente, portan aspectos que son descalificados, especialmente el color de la piel;
b) Están en condiciones desfavorables en las relaciones económicas, trabajos penosos, menos estables y poco remunerados;
c) Detentan una ubicación espacial, periférica, en barrios marginados;
d) Están en situación social de pobreza, desempleo, que conlleva desventajas en cuanto a sus posibilidades de logros en el plano de la educación y de otros valores sociales apreciados.
¿Estaremos cerca de los racismos clásicos?, no lo sé, pero es preocupante que haya elementos con los que se identifica la valorización de unos y la desvalorización de otros, y se establezcan jerarquías "naturales" de aprobaciones y rechazos por sus características corporales y condición social.

En menor o mayor medida todos somos parte de esto, cuando reducimos al otro incluyéndolo en alguna categoría en la que prevalecen rasgos rechazados, descalificados, estigmatizados; de esta manera colaboramos con el sistema que desprecia, estigmatiza, rechaza. Lo opuesto sería el reconocimiento: reconocer en el otro a un semejante.«

 
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LF07 pág. 06-07, 2003.
Material de consulta:

» Margulis Mario y Urresti Marcelo, "La segregación negada", Ed Biblos. Bs As, 1999

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