|
| |
¿KÜRU MEU
NECHIN? O ¿KURÜCHE AYÜN? |
|
|
| |
CUERPOS
QUE NO SE CALLAN
Aunque estemos callados nuestros cuerpos no
son silenciosos, hablan. Expresan, describen
a cada uno más allá de lo que
queramos decir; cualquiera que nos mira puede
recorrer a través de ellos nuestra
historia, nuestras características,
nacionalidad, o condición social.
Fijate en la gente que está a tu alrededor
en este momento, ¿qué características
tiene? Color de piel, del pelo, rasgos, altura.
Teniendo en cuenta esto pensá un minuto
¿de dónde serán? ¿a
qué clase social pueden pertenecer?
¿en qué zona vivirán?
Es fácil, incluso no sería muy
raro que pudieras arriesgar un par de nombres.
El cuerpo es un recurso, funciona como jugada
ganadora cuando responde a los valores dominantes
de una cultura, pero es un cuatro de copas
cuando las características que se poseen
son las rechazadas por ella. El cuerpo entonces
puede resultar estigma o emblema, y hay algunos
que nacen en inferioridad de condiciones.
Hoy en Buenos Aires (ciudad Latinoamericana),
tenemos un modelo en el que el cuerpo legítimo,
bello, elegante, es el blanco, esbelto, rubio.
Por el contrario, los cuerpos más bien
oscuros, robustos, alejados de la silueta
idealizada, son rechazados por la cultura
dominante. Dura herencia que recibimos desde
la época colonial, pero... que alimentamos
en cada generación. Hoy, con la ayuda
de los medios, en la propaganda, en el discurso
social y en el trato cotidiano, la presentación
del cuerpo legítimo es directa o indirectamente
descalificadora de la mayoría de la
población.
LOS QUE HABLAN EN OTRO COLOR
Cuando le conté a una amiga, que tiene
piel oscura, lo que estaba escribiendo, me
dijo que algunos le hacen comentarios como:
"eso es de negros" y ella se queda
mirando como diciendo ¿qué querés
decir?. Entonces la gente reacciona aclarando,
no te ofendas, me refiero a los que son "negros
de alma".
En Argentina casi nadie reconoce ser racista,
todo lo contrario, afirmamos ser abiertos
a todos, mientras escuchamos o decimos algunas
frases como: "está lleno de negros",
"no seas cabeza", "estos negros
me van a afanar todo". O se tilda de
"paraguas" "bolitas" "grones"
o "villeros", despectivamente, a
los de piel un poco más oscura.
¿Será que la concentración
de melanina quita o agrega virtudes?
Pareciera que no. "Para la biología
actual, el color de la piel no depende de
variedades discretas de pigmentación,
sino de diferentes concentraciones de melanina,
la única pigmentación existente.
Hay un solo elemento que, según su
concentración, establece diferencia,
lo que en términos científicos
significa que todas las pieles son básicamente
iguales y que varían en grados y no
por naturaleza, hecho que impide decir con
exactitud qué es un
blanco y qué es un negro."
Por otra parte, después de la segunda
guerra (y de Hitler), está más
que claro que no hay ninguna conexión
entre algún aspecto físico visible,
como el color de la piel, y los rasgos psicológicos
y las capacidades intelectuales o virtudes
éticas. Sin embargo, una de las formas
de discriminación más potentes
y que mayor influencia posee en la vida social,
es la discriminación dirigida hacia
un sector de la población que lleva
en el cuerpo las marcas de su origen indígena
o mestizo.
QUE EL CABEZA NO LA LEVANTE
En cualquier lugar de América Latina
se puede ver que a medida que se desciende
en la escala social, es más oscuro
el color de la piel. Aunque –como vimos-
todas las pieles sean biológicamente
iguales, sin embargo, por su color se definen
grupos que se ordenan en escalas de preferencias
según la situación social.
Hoy a las desigualdades económicas
se suma algo que condena aún más,
la valoración negativa en actos y mensajes
de sospecha que se expresan como si el "negro",
"bolita", "cabecita" fuera
inferior. Como si la naturaleza lo hubiera
constituido sucio, ignorante, perezoso o,
más recientemente, responsable del
desempleo. Es vivido también, como
"otro" peligroso al que
hay que mantener a distancia, que infunde
temor, que nos puede atacar y afanar.
"Se denomina heteroglosia a la discriminación
sustentada en el cuerpo, en la clase, en la
cultura y en la extranjeridad." Algo
muy semejante a las manifestaciones del que
podríamos llamar caseramente "porteño
discriminador con conciencia negada"
porque sin reconocerlo manifiesta la exclusión,
discriminación y rechazo a grupos que
:
a) Corporalmente, portan aspectos que son
descalificados, especialmente el color de
la piel;
b) Están en condiciones desfavorables
en las relaciones económicas, trabajos
penosos, menos estables y poco remunerados;
c) Detentan una ubicación espacial,
periférica, en barrios marginados;
d) Están en situación social
de pobreza, desempleo, que conlleva desventajas
en cuanto a sus posibilidades de logros en
el plano de la educación y de otros
valores sociales apreciados. ¿Estaremos
cerca de los racismos clásicos?, no
lo sé, pero es preocupante que haya
elementos con los que se identifica la valorización
de unos y la desvalorización de otros,
y se establezcan jerarquías "naturales"
de aprobaciones y rechazos por sus características
corporales y condición social.
En menor o mayor medida todos somos parte
de esto, cuando reducimos al otro incluyéndolo
en alguna categoría en la que prevalecen
rasgos rechazados, descalificados, estigmatizados;
de esta manera colaboramos con el sistema
que desprecia, estigmatiza, rechaza. Lo opuesto
sería el reconocimiento: reconocer
en el otro a un semejante.«
|
|
|
|
|
|
|
 |
| LF07 pág. 06-07,
2003. |
|
|