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EL
PASADO MIERCOLES SE REALIZÓ en la sede
central el primer encuentro inter sistemas,
con representantes de las diferentes partes
del cuerpo. Se reunieron para tratar el tema
que hace algunos meses estaba preocupando
a importantes sectores del macro sistema.
Resulta que el oído, más propiamente,
el martillo, (que luego comunicó al
yunque y al estribo) se encargó de
amplificar las vibraciones para que llegue
el mensaje al cerebro, acerca de una realidad
preocupante pero que no llegó a mayores.
Lo que desató la medida es que luego
de unos meses la pupila dejó entrar
una luz, que el cristalino enfocó desconcertado,
una opinión de una revista, que se
proyectó en la retina, y las neuronas
enviaron toda la información a través
del nervio óptico a los centros cerebrales
de la visión.
Todo estaba claro: la información se
corroboraba. El aporte del cuerpo quedaba
afuera de algo fundamental, según la
información; lo que era un hecho, se
ponía en cuestión. Se afirmaba
que: "A lo largo de este siglo, se ha
ido aceptando que la sexualidad no es "natural",
sino que es una construcción social,
es el resultado de una producción histórica
y cultural, así como producto de la
realidad psíquica."
La información llegó a los centros
nerviosos del cerebro, al principio hubo un
desconcierto generalizado, porque no entendían
el por qué de este revés hacia
ellos. Con calma procesaron la información
y elaboraron una respuesta coordinada, llevando
un mensaje a todos los sistemas, órganos
y demás partes del cuerpo para reunirse.
La sangre iba y venía transportando
oxígeno e información.
Nadie dejó de enviar sus representantes.
La exposición estuvo a cargo de los
fundadores.
En primer lugar tomó la palabra XY
enviado en representación de los 46
pares de cromosomas. En su exposición
corta y clara, sin desmerecer la influencia
cultural y la parte psicológica, recordó
en su discurso que la presencia en el cigoto
de dos cromosomas XX es lo que da origen a
una mujer, mientras que la pareja XY, da origen
al hombre.
En segundo lugar las gónadas testificaron
que ellas recibieron la información
para la elaboración de los ovarios
o los testículos. Para los entendidos,
explicaron que en el sujeto con gónadas
masculinas se da la regresión de los
conductos de Müller por la presencia
de una sustancia inhibidora –que estaba
allí en el recinto- y bajo la acción
de la testosterona los conductos wolfianos
se transforman en los genitales internos,
mientras que la dihidrostestosterona produce
la configuración de los órganos
externos.
Antes de que terminara la exposición
irrumpieron en el salón las hormonas
afirmando con cánticos –no sin
cierta agitación- que ellas tienen
una gran influencia en la configuración
masculina o femenina del ser humanos. Explicaron
que la proporción y diferencias de
hormonas son las que, a su vez, posibilitan
el sexo morfológico que distinguen
el cuerpo masculino del femenino.
Los representantes de los órganos reproductores
afirmaron esta realidad y con énfasis
expresaron cómo la diversidad biológica
es tan manifiesta que constituye el criterio
más inmediato y evidente para la adjudicación
de la identidad sexual del hombre o de la
mujer.
Terminó la reunión con una emocionada
exposición de la Psicología,
que versó sobre la unidad que tiene
con todo el cuerpo (manifestada por su presencia
en el recinto desde el primer momento), explicó
dando ejemplos de cómo manifiesta sus
nervios en el cuerpo y demás. Sobre
la identidad sexual reconoció también
que el ambiente y la educación recibida
influyen ayudando o perjudicando de una manera
importante y finalmente expresó la
conveniencia de vivir en sintonía con
su cuerpo.«
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| LF07 pág. 05,
2003. |
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