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  ¿QUE COMEN LOS PORCENTAJES?  
  Como si las malas distribuciones en Argentina fueran cuestión de tradición, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), en nuestro país existen todos los ingredientes necesarios para la plena y buena alimentación pero no se los explota en su totalidad.
Podemos quedarnos tranquilos porque tenemos de todo para comer... pero no para todos. Como si fuera un juego de palabras pero no justamente gracioso.
Hay porcentajes que todos los días pasan hambre. Experimentan, como lo define el diccionario, "ganas terribles de comer", pero ¿qué es pasar hambre? Según la Licenciada en Nutrición Virginia Borniego, pueden identificarse distintos grados.
En un primer estadío pueden señalarse el dolor de estómago y de cabeza, y el ruido a tripas vacías. En un segundo momento pueden identificarse el desgano, debilidad física, cansancio y sueño constantes, dificultad en la realización de actividades físicas, mayormente mentales y fatiga. Y los estadíos más avanzados ya muestran las desnutrición y la detención del crecimiento de los chicos. Todas las carencias nutricionales que ocurren antes de los dos años pueden dejar secuelas que se manifiestarán más adelante y muchas veces serán irreversibles.
En los niños y adolescentes estos signos se evidencian en su actitud y predisposición en la escuela. Algunos de estos signos son la actitud pasiva en el aula y la escasa participación en actividades recreativas o físicas, la reducción de la duración de la atención, de la memoria, dificultades para aprender, múltiples inasistencias, síntoma del "Niño triste" o decaído. Es fundamental no olvidar que el cerebro, al igual que el resto de los órganos del cuerpo, necesita alimentos para poder realizar sus funciones: pensamiento, memoria, sentimientos, percepciones, aprendizaje, etc.
Al aumentar los precios de la canasta familiar, desaparecieron de la mesa alimentos fundamentales que permiten la buena alimentación, y en muchos casos desaparecieron las posibilidades seguras de tener comida todos los días.
La mala distribución entonces es un problema que va mucho más allá de las grandes riquezas. En esta situación se pone sobre el tablero el derecho del hombre a comer y se juega también la posibilidad de transformar las cosas. El hambre condiciona. Condiciona la posibilidad de desarrollar a pleno el pensamiento y todas las capacidades que tiene el hombre. Y por lo tanto coarta las posibilidades como país.«

 
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LF07 pág. 04, 2003.
 
 

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