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En
los años 60 los movimiento juveniles
fueron protagonistas de importantes sucesos
históricos: el hippismo y el famoso
Mayo Frances, los movimientos sociales y revolucionarios
en América Central; la resistencia
peronista y el Cordobaza en nuestro país,
son algunos ejemplos de la apropiación
de lo público por parte de los jóvenes.
En los 90 vivimos un momento histórico
en el cual las expectativas de vida son muy
diferentes a las de hace unos años
y se modifican a un ritmo muy acelerado. Se
fueron transformando los modelos de satisfacción
individual y colectiva y lo modelos de felicidad.
Dicen que la carencia de proyectos colectivos
llevó al repliegue de las personas
en sí mismas y el interés por
lo social se relegó hacia lo subjetivo.
Si en los sesenta se destacaba el espíritu
rebelde de la juventud lo que hoy se valora
es el “cuerpo joven”. Sin propuestas
que impliquen transformaciones globales, el
mercado aprovecha la situación y nos
vende infinidad de productos y servicios para
rendir culto al cuerpo, supuestamente para
nuestro “bien”.
Muchos se preguntan ? dónde han quedado
los ideales de cambio y utopías de
sus padres. Los motivos de su desaparición
pueden ser varios, tanto económicos,
político, culturales como históricos.
De esto se ha escrito y se seguirá
escribiendo mucho, pero atenti, si de lo que
hay que hablar hoy es del “cuerpo joven”,
muy bien…hablemos:
De caraduras no más, nos mandamos;
algunos nos cortaron el rostro, otros en cambio
nos hicieron la gamba y nos dieron una mano.
Por momentos tuvimos la mente en blanco, pero
¡ojo!, no le sacamos el culo a la jeringa,
pusimos el hombro y también mucha cabeza,
y luchando a brazo partido dimos a luz…
Como verás, esta vez pensamos que teníamos
que ponerle el cuerpo…que en definitiva
lo usamos para todo.«
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| LF07 pág. 03,
2003. |
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