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Estaba
buena y además era alegre e inocente.
De repente la encontramos gastada, porque
fue engañada y abusada, y perdió
lo mejor que tenía. Ahora, como si
fuera sucia, simplemente la rechazamos o la
ignoramos... "no sea que nos lleve por
mal camino".
Pero ¡¡ojo!!, hay que distinguir
"no vaya a ser que estemos tirando el
bebé con la pelela", una cosa
es ella y otra aquellos que se aprovechan
y la usan.
¿No necesitará que alguien la
conozca y la quiera de verdad?
Te propongo que admiremos su belleza, cualquier
cosa después hablamos.
Ella
Es mundialmente reconocido que las mujeres
argentinas son lindas, pero la argentina de
la que estamos hablando hoy es de lo peorcito
que tenemos. Uno que sabía de belleza,
a la suya la llamaba "Polis", pero
a la nuestra ni siquiera la calificaría
de "política". Porque es
de tipo paternalista, donde los que mandan
consideran a los que obedecen sin la capacidad
ni la responsabilidad suficientes para gobernarse
por sí mismos. Los ciudadanos son libres,
se les escucha en sus reclamos pero no se
les permite deliberar, ni tomar decisiones,
sino que deben obedecer las órdenes
de los gobernantes "por su propio bien".
Si ésta es con la que andamos, mejor
huir, pero no es bueno que el hombre esté
solo.
La comunidad verdaderamente política
es aquella que está formada por ciudadanos
libres e iguales que deciden, mediante el
diálogo, lo que les conviene a ellos
y a su comunidad.
Escuchamos mil veces que la soberanía
corresponde al pueblo en su totalidad. Más
específicamente sería al "pueblo
reunido en asamblea", es decir, que vos,
yo, nosotros, dialoguemos para buscar lo mejor
para todos. ¿No estaría bueno
que nosotros podamos decidir qué es
lo mejor para nuestro barrio, ciudad o país?
Estamos acostumbrados a que no se nos pregunte
nada, a que nuestra participación sea
simplemente depositar un voto cada cuatro
años.
Pero podría ser distinto; una de las
bellezas de la política es que el pueblo
tiene la capacidad de elegir bien, colectivamente,
reunido y en un proceso de debate.
Estuvimos bailando con la más fea
¿Por qué es tan fea la que tenemos?
Hay algunas personas que son muy lindas en
su exterior, pero que dentro de la cabeza
no hay nada, de sentimientos poco y en las
cosas prácticas un cero a la izquierda;
tienen una dimensión muy desarrollada,
son lindas, pero nada más.
Una sociedad también puede tener una
sola dimensión desarrollada. Por ejemplo,
un conjunto de personas que dedican sus vidas
a enriquecerse o a adquirir más poder.
Las sociedades que toleran esto o, peor aún,
que lo fomentan, son "sociedades unidimensionales"
y así... van al muere.
Hoy estamos formando un tipo de sociedad que
ve al bien común sólo como la
suma de intereses individuales de los que
buscan bienes externos, reconocimiento, placeres
o simplemente el pasarla bien. Esto conduce
a una competencia desaforada.
El hecho de que pocos tengan mucho a costa
de que muchos se priven de lo elemental, naturalmente
lleva a la competencia y al conflicto en la
sociedad. Pero sería muy distinto si
corriéramos tras bienes "no limitados",
si corriéramos tras el desarrollo de
nuestras capacidades, que al alcanzarlas beneficiarían
a todos y generarían cooperación.
Era más linda
No es que al vivir con ella tenemos "marca
personal" o que nuestra última
palabra será "sí, querida",
no es celosa, ni pretende atraparnos, todo
lo contrario. Pero si hay alguna duda sobre
la convivencia, no hay más que preguntarse
sin miramientos: ¿para qué
querría yo estar con ella?, es decir,
¿para qué integrar una comunidad
política? ¿cuál es su
fin?
El fin de la política no es sólo
mantener el orden en el país, y menos,
"aunque usted no lo crea", el enriquecimiento
de los políticos, sino buscar el bien
y la felicidad de todos los miembros de la
comunidad. Este bien se obtiene concretamente
con el mayor y mejor desarrollo de todas las
potencialidades de cada uno de sus integrantes.
La finalidad superior de toda polis, su "megafinalidad",
como la denomina Aristóteles, es obtener
la eudaimonia para sí y para todos
sus miembros. Con eudaimonia se refiere al
pleno desarrollo, al despliegue de todas las
posibilidades de las personas; tanto artísticas,
como intelectuales, sentimentales o técnicas.
Incluyendo las dimensiones de la sociabilidad
y la amistad, la dimensión política
y religiosa. Esta realización de sí
mismo es lo que lleva a la felicidad de las
personas. ¿Llamarla o seguir
esperando?
En primer lugar no hay que esperar, hay que
ir a encararla de una.
La búsqueda del bien común no
les corresponde a los gobernantes, ni al Estado,
sino a los ciudadanos que dentro de la comunidad
política son los que están mejor
capacitados para evaluar si las condiciones
actuales afectan o no a su propio florecimiento
y al crecimiento de todos.
En segundo lugar, como siempre lo importante
en toda relación es el amor. ¡¿Amor?!,
suena un poco anticuado, pero en definitiva
es lo que hace funcionar todo. Tan antiguo
que el mismo Aristóteles habla justamente
de la "amistad política"
como un elemento fundamental para la búsqueda
del bien común: "Los hombres se
reúnen en este caso como amigos verdaderos,
mientras que en las otras formas de gobierno
hay siempre una jerarquía de superior
a inferior." El fin de la amistad en
la comunidad política es buscar el
bien común que se logra mediante el
diálogo respetuoso entre los ciudadanos
que forman parte de la comunidad política.
Viviendo en esta amistad estaríamos
más informados para poder dialogar
con responsabilidad. En algunos casos, el
pueblo puede convocar y consultar a especialistas
en los asuntos que tiene que decidir, incluso
confiarles tareas técnicas bajo su
supervisión, pero es el pueblo el que
debe decidir en última instancia y
no los técnicos.
En definitiva, como en muchas artes sus
productos son mejor juzgados por aquellos
que los usan que por los que los hicieron,
aunque éstos conozcan las técnicas
y aquellos no. ¿Quién puede
apreciar mejor una casa: el que vive allí
o el arquitecto que la construyó?
¿Quién puede juzgar mejor
acerca de un timón: el que navega
o el carpintero que lo hizo? ¿Quién
juzga una comida, el que come o el cocinero?
Del mismo modos sucede con los productos
del arte político.
Si ella es así... ¿qué
esperamos?
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Las citas pertenecen a "Desafío
a la política neoliberal: comunitarismo
y democracia en Aristóteles",
Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina,
2001 de José E. Miguens cuya lectura
recomendamos.«
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| LF06 pág. 07,
2003. |
| Material
de consulta: |
» Miguens, José "Desafío
a la política neoliberal: comunitarismo y
democracia en Aristóteles", Ed El Ateneo,
Bs As. 2001 |
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