|
| |
| |
Entre
un antes y un después.
-“Hace unos años andábamos bien”.
-“Hoy estamos en crisis”.
-“El año que viene vamos a estar mejor”.
Muchas veces miramos las cosas como actos instantáneos
e inconexos. Actuamos como si las cosas surgieran
de la nada o se arreglaran en el acto.
Por ejemplo cuando una persona mayor se pone muy
grave, parece que se da de repente, pero en realidad
ya venía mal desde antes, en un momento se
desencadena, pero la enfermedad ya la tenía
hace rato. La vida de un pueblo también es
un proceso, un movimiento que se desarrolla a lo
largo del tiempo, donde una cosa lleva a la otra
y de esta manera las cosas se van concatenando.
Si andamos mal es porque lentamente nos fuimos empeorando,
suceden acontecimientos que agravan o mejoran la
situación dentro de un proceso que ya se
venía desarrollando.
Algunos dicen que hay que llegar al fondo para desde
allí tomar conciencia y levantarse. No hay
fondo, lo que hay es una historia y esta siempre
va cambiando, para mal o para bien.
Todo tiene que ver con todo.
Algunos esperan algún caudillo salvador.
No existen esos caudillos, se los inventa después,
cuando hay que escribir la historia. Lo que existe
es un pueblo que construye lo que quiere construir.
Si ese pueblo camina, vive, crea, habrá líderes
de movimientos, pero si no hay movimientos no habrá
líderes.
Muchas veces miramos las cosas con demasiada simpleza,
nos parece que cada uno hace lo suyo como si nada
tuviera que ver con lo de los demás. La sociedad
está constituida como un sistema, que funciona
igual al que estudiamos en biología en la
escuela, cada parte influye en las otras. ¿Te
acordas del ecosistema? En una región, si
llueve crecen las plantas, entonces hay humedad
en el ambiente, entonces llueve más y hay
más plantas, y así continúa
desarrollándose. Si en cambio una plaga se
come una parte considerable de plantas, entonces
hay menos humedad, y llueve menos, como llueve menos
hay menos plantas y así.
De la misma manera sucede con el comportamiento
de la sociedad, lo que hacemos no son hechos aislados,
todo lo contrario.
Por ejemplo, si unos participan activamente en el
desarrollo del bien común, promueven la participación
de otros, para lograr juntos sus objetivos. Si logran
que cambien las cosas, entonces habrá más
gente que tenga interés en participar, esto
llevará a que se puedan lograr más
cosas aún y que se una más gente.
De esta manera se va desarrollando un sistema de
crecimiento.
Generaciones 70-80-90
En la década del 70 había una gran
efervescencia por participar para solucionar los
problemas sociales, muchos se comprometieron en
lo político, en lo público.
Las circunstancias de ese momento, por todos conocidas,
fueron llevando a un proceso de violencia cada vez
mayor hasta desencadenar en el absurdo de la tortura
y la muerte.
Esto cortó todo intento de participación;
la generación que vino después lo
pensó dos veces antes de meterse. Y cuando
nosotros estábamos naciendo, todavía
había mucho miedo y no sin razón.
Nosotros aprendimos a ocuparnos de lo nuestro y
nadie nos dijo otra cosa, porque meterse a cambiar
las cosas era muy peligroso, más bien el
mensaje, era: vos progresá, ocupate de lo
tuyo, metele para adelante, pasala bien y tranquilo.
Si bien llegó la democracia, luego del primer
momento de entusiasmo, durante muchos años,
más allá del voto no participamos
en lo público, se dio un proceso hacia la
pasividad. Les fuimos dejando todo a los políticos
profesionales y nosotros nos quedamos demasiado
tranquilos.
Hoy nos quejamos, pero si esto funciona como un
sistema, entonces nosotros somos parte porque nuestros
actos influyen positiva o negativamente en la vida
social. De esto se deduce por un lado que somos
responsables de la situación actual, pero
también que si queremos podemos cambiar la
sociedad que hemos construido. ¿Qué
tal si empezamos a revertir la cosa?
Inadaptados.
Mucha gente teme adoptar una postura que sea diferente
u opuesta a la opinión de la mayoría,
hay un cierto miedo de ser identificado con el pensamiento
de unos pocos. Si pensamos distinto no lo decimos,
buscamos tener un punto de vista bien amplio, no
muy determinado, ni claro, que incluya todo…
Si queremos hacer algo quizá deberíamos
ser más inadaptados. Personas inconformes,
que no se adaptan a todo lo ya establecido.
¿Que no se adaptan a qué?
Inadaptados a que la mitad del país este
pasando necesidad.
Inadaptados ante la desigualdad de oportunidades.
Inadaptados a los programas de televisión
que tenemos.
Inadaptados a que los políticos afanen y
a que haya que elegir entre los mismos.
Inadaptados a tener una justicia injusta.
Inadaptados a la costumbre de que "nos se puede
hacer nada para cambiar las cosas"
Y a muchas cosas más que van en contra de
la igualdad, la verdad y la justicia, a las que
nunca deberíamos habernos acostumbrado.
El cambio –decía Martin Luther King-
no llegará por la adaptación complaciente
de la mayoría conformista sino por la inadaptación
creadora de algunos inconformistas.
Desequilibrados.
Cuando uno se entusiasma con alguna actividad y
se dedica por entero a eso enseguida vienen voces
“amigas” que nos aconsejan frenar un
poco nuestra pasión, sugieren que hay otras
cosas que son importantes, que no seamos fanáticos
y recomiendan mantener un equilibrio.
En algunos casos esto nos ubica y nos ayuda a relativizar
cosas que no son tan importantes, pero hay un caso
en que es bueno perder el equilibrio.
Me refiero al equilibrio entre lo mío y lo
de “otros”. En este caso es recomendable
que desequilibremos la balanza, descuidando el pensar
en “mi” bien, para orientar el peso
hacia la construcción de una sociedad distinta.
¿¡Qué!? ¿pensar
primero en otros?. “Pero si vos no estás
bien no podes ayudar a otros”.
Es verdad. Pero no digo que tenemos que estar mal,
no prepararnos bien intelectualmente, no tener lo
necesario para vestirnos o comer. Lo que digo es
que, si me alimento, si estudio o trabajo sea orientado
al bien de los otros, al bien común.
Antes de hacer algo nos preguntamos: si yo me pongo
a ayudar a estos ¿Cómo haré
con mi carrera, con mi tiempo? ¿qué
me pasará? ¿qué pensarán
de mi mis amigos?
Quizá tendríamos que pensar primero:
¿qué será de estas personas
que pasan necesidad si yo no los ayudo? Por este
lado estaría desequilibrando la balanza.
Ser desequilibrados en este rubro, el del Ágape,
del amor con mayúscula, consiste en pensar
y actuar primero en beneficio del otro, sea este
de mi grupo o totalmente desconocido, pobre o rico,
de mi país o de otro.
Creativos.
Cuando no nos gusta algo, lo tiramos, lo dejamos
de lado o nos alejamos, es la reacción más
fácil, la primera que nos viene.
Pero hay otras maneras de reaccionar ante lo que
no nos gusta que son más costosas, quizás
en muchos casos la medida a tomar no sea tirar todo
abajo, sino con paciencia arreglar lo que ya tengo.
Si quiero arreglar algo, lo más probable
es que sea necesario tirar una parte, pero también
reparar mucho de lo que ya está, cambiar,
renovar, mejorar quien sabe cuantas cosas. Esto
implica dedicación, sacrificio e inteligencia.
Esto nos puede pasar con nuestro país, no
nos gusta como está y reaccionamos, nos oponemos
a todo, protestamos, criticamos, dejando en claro
que estamos en contra. Es bueno manifestar nuestro
desacuerdo, pero sabemos que con esto no alcanza.
Se necesita una actitud fundamental. Algo que ya
se está gestando: la capacidad de creación.
Estamos caminando para ser un pueblo que busca alternativas
con creatividad, y construye cosas distintas. Sin
dejar de exigir a los dirigentes que cumplan sus
obligaciones, conformar una sociedad de gente que
desde abajo se une creando espacios de participación.
Hoy en día están surgiendo asociaciones
de gente que crea instancias de ayuda mutua, de
unión para pequeños y grandes objetivos
barriales. En el campo laboral hay comunidades que
se unen y elaboran sus productos para vender, hay
programas de microcréditos para aquellos
que menos tienen, hay gente que se une en el campo
del arte, del teatro, el baile, la música
y en la educación, ayudando a que los que
no tienen oportunidades si las tengan.
Aunque esto sea algo de lo que no se habla tanto,
aunque los medios de comunicación no lo transmitan
o los políticos no lo tengan tan en cuenta,
es algo que hoy está ocurriendo en nuestro
país. El entramado social se está
reconstruyendo con personas que trabajan, con gente
que más allá de los grandes discursos
aportan su vida en la construcción. Te presentamos
algunos de estos “inadaptados”, para
que los conozcas.«
|
|
|
|
|
|
|
 |
| LF05 suplemento, 2002. |
|
|