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DEL DICHO AL TECHO
Nicolas Dumais 21 años
Uno de los iniciadores de Plan Techos
e-mail: plantechos@hotmail.com
¿Así de fácil?... “Hace
dos años fuimos con unos amigos a un barrio
a ayudar a una señora a construir su casa,
la señora quedó feliz. Y a partir
de ahí arrancamos, conseguimos donaciones
y de a poco se empezaron a hacer casas. ”El
que lo hace parecer fácil es Nicolás,
un flaco con barba, estudiante de Trabajo Social
de la UBA. “Después de un tiempo nos
contactamos con gente que estaba haciendo algo parecido,
nos tiraron algunas ideas y bueno, empezamos a crear
esto en lo que estamos y la cosa empezó a
tomar color.”
Plan Techos es un proyecto de auto-construcción
de viviendas para familias pobres que forma parte
de una organización llamada "Voluntariado
EnAcción", y está ubicado en
Polvorines, provincia de Buenos Aires. Lo llevan
adelante Matías (23), Nicolás (22),
Fernando (20) y Tato (20).
"Uno de los objetivos que tenemos es tratar
de recrear los vínculos sociales entre la
gente, romper esta idea de que cada uno se salva
por sí solo. Nosotros creemos, y yo estoy
convencido, de que cuando uno se abre al otro y
confía y construyen algo en común,
la cosa cambia."
Plan Techos funciona con grupos de tres familias
que trabajan juntos y se ayudan mutuamente. El grupo
recibe los materiales y los paga con horas de servicio
a la comunidad. Tiene dos etapas: una etapa solidaria
y una etapa de construcción. En la primera
etapa, el grupo ayuda solidariamente a una cuarta
familia que está en peores condiciones, en
general son personas mayores que están solas,
gente discapacitada o con alguna enfermedad. En
la segunda etapa, entre todos van ayudando a una
familia por vez. Esto genera nuevas relaciones solidarias.
Roberto, un vecino del barrio, dice: "No sólo
nos ayudaron a tener una nueva pieza, también
nos hicimos amigos entre todos."Y continúa
Nicolás: "Lo que tratamos de hacer es
inculcar en el barrio y en las familias una lógica
solidaria anti- asistencialista porque creemos que
el asistencialismo fomenta más la pobreza.
Con esfuerzo todas las personas pueden salir, pero
a veces no tienen esa posibilidad, nosotros tratamos
de darles esa oportunidad."
Este año se hicieron construcciones a ocho
familias, los chicos del plan y las familias están
felices de ver lo que lograron juntos. "Cuando
surgió nunca nos imaginamos que iba a ser
tan bueno. Le estamos dedicando un montón
de tiempo nosotros cuatro, porque está espectacular
comprometerse y hacer algo así. Para el año
que viene ya estamos planteando y presupuestando
nuevas obras, queremos ayudar a que 40 familias
tengan una vivienda mejor y es un sueño real,
no es que tiramos un número así nomás,
se pensó, se midió, vimos cuáles
eran las posibilidades, de tiempo y de presupuesto.
Lo único que hace falta es sumar más
voluntarios porque somos cuatro nada más."
· DEJANDO HUELLA
Nilda, 33 años.
¿Viste alguna vez a una hormiga trabajar?
Van y vienen siempre haciendo un camino parecido,
llevan comida, la dejan y vuelven por más.
Nilda tiene 33 años y es una vecina de Palermo.
Se levanta temprano. A eso de las 8:30 antes de
ir a su facultad, prepara sus cosas, sale, camina,
reparte, camina, reparte... y vuelve por más.
Francisco es uno de los chicos amigos de Nilda.
El cuenta qué es lo que ella hizo y sigue
haciendo todos los días.“La conocí
hace algo más de dos meses. Yo estaba durmiendo
en uno de los bancos de Plaza Italia. Ella me despertó
y me dio un mate cocido calentito, y yo, a pesar
de que me despertaba un poco mal porque el día
anterior había estado dandome con la bolsita,
todavía me acuerdo.
Desde ahí empezó a ir todos los días,
temprano, con el desayuno y nos despertaba con un
beso. Yo empecé a charlar un montón
con Nilda y ella me ayudó. Dejé la
plaza, me acompañó a tramitar mi documento,
me presentó a una señorita que me
está enseñando a leer y escribir,
me lleva todos los miércoles al dentista,
me cose la ropa, me festejó mi cumpleaños...
Además no está solamente conmigo.
Consigue comida y les lleva a otras personas del
barrio, a unos abuelos que duermen en la puerta
del Fernandez y sigue despertando a los chicos que
todavía paran en la plaza. Ella quiere, que
como yo hice, también los otros chicos dejen
la droga y salgan adelante.
· SHHHHHHHHHUR
Pio Robledo, 32 años
Se hizo cargo de una necesidad que vió en
su provincia y creó RedFEnSur.
“Nací en un pueblo que ya casi no existe
llamado Chelforó que en la actualidad sólo
cuenta con 50 habitantes. A los ocho años
me fui a un pequeño pueblito llamado Chimpay
donde me inicié en el primer nivel de Enfermería,
desarrollando mis primeras herramientas en la profesión
en un hospital rural.”
Rio Negro cuenta con un solo lugar en donde se puede
estudiar Enfermería. Pero la provincia es
extensa y las demandas de la población son
muchas. Pío Robledo no esperó a que
el Ministerio de Saud se decidiera a hacer algo,
ni a que los enfermeros que se necesitaban cayeran
del cielo.
Con tres personas más, se arremagaron y crearon
el proyecto RedFEnSur (Red de Formación de
Enfermeros en el Sur), con la idea de poder brindar
a los trabajadores de la Salud más instrumentos
para las actividades de prevención, promoción,
recuperación y rehabilitación. "La
idea de nuestro proyecto es poder llegar a los lugares
más alejados y de difícil acceso de
la provincia en todas sus variantes de accesibilidad:
económicas, sociales, culturales y geográficas."
RedFEnSur es una propuesta de Formación Superior
para Auxiliares de Enfermería con una metodología
de estudio – trabajo y con una modalidad de
cursado semipresencial. El título que se
otorga es el de Enfermero Profesional, de validez
nacional, con una duración de tres años.
“En la actualidad estamos desarrollando el
programa en todo el ámbito de la provincia
de Río Negro, con sedes en tres regiones
estratégicamente elegidas para acortar distancias
en la extensa geografía de la provincia,
con alumnos de la provincia de Neuquén y
sur de la provincia de Buenos Aires que de manera
independiente se han insertado al programa. La proyección
a futuro es poder insertarnos con la propuesta educativa
al resto del país. El segundo paso será
la realización de la Licenciatura en Enfermería
con la mismo modalidad y el desarrollo de un portal
educativo en las áreas de la salud.”
· UN CACHO DE CULTURA
Vity, 21 años
“Apostando al futuro”.
e-mail: apostando@hotmail.com
En el barrio San Roque
de San Fernando vive, como un pibe cualquiera, Vity
Gómez. Pasillos angostos y sin iluminación.
Con serias dificultades con el agua potable. No
hay cloacas. Olvidate. Se puede tener una vida mejor
en el medio de esta realidad. Se puede. Eso afirma,
desde julio del 2000, “Apostando al Futuro”,
un centro destinado al desarrollo de actividades
culturales y de apoyo a la educación formal.
¿Cómo empezó el Centro?
Lo impulsamos tres jóvenes, Raúl de
los Santos, Romina Martínez y yo, haciendo
actividades y talleres. El primer taller que se
dió fue batería, teclado, marcha y
guitarra. Y con el tiempo se agregó aeróbica
en la medida de la demanda de los chicos.
¿Por qué decidiste meterte vos?
Mi novia estaba tomando un curso de marcha y yo
le dije de darle una mano a Juan Carlos, que era
el coordinador. Entonces con Raúl y Romina
le propusimos que queríamos ayudarlo y él
nos mostró el proyecto que tenía,
que tiene que ver con la capacitación y aprendizaje
de los chicos, pero sobre todo con que los chicos
tengan otra visión, que aparte de la calle
y la esquina hay cosas buenas. Se abren puertas
como eventos en Recoleta, en el Rojas, distintos
teatros... los chicos suben a un escenario y va
gente de buen nivel a verlos y salen de La Cava,
de Boulogne, de San Roque, no es que salen del centro
de Capital.
¿Cómo repercute en el barrio lo que
están haciendo ?
Mirá, hay muchas sorpresas, no sólo
hacia nosotros mismos. No es solamente tomar un
curso una hora, dos horas, sino lo que tiene bueno
es que no es aprender a bailar y tocar bien una
guitarra, sino aprender el significado del baile,
darle un montón de energía. En el
tema de la música, no es sólo aprender
a tocar un instrumento sino aprender qué
es una nota, qué es una clave de sol. Te
perfecciona lo mejor que vos puedas.
¿Qué dicen los que te rodean?
A mi vieja le parece bárbaro lo que hago...
Yo creo que si uno hace lo que le gusta, si es para
bien, creo que a todos les va a caer bien.
Un sueño personal para la Argentina…
Uno que se me cruza rápido, que no mueran
más 100 pibes por día. Que más
adolescentes tengan más oportunidades en
todo el estudio, que la Argentina les brinde más
oportunidades, ese es mi sueño.
· EL PASE DEL AÑO
¿Cuál es el imaginario social del
futbolista que llega a tocar suelo europeo, sino
viajes, contratos y dinero?
Fabian Ferraro, de 31 años decidió,
en una vuelta, quedarse en su barrio.
Así comenzó a gestarse Defensores
del Chaco.
www.defensoresdelchaco.org.ar
“Yo me crié cerquita de acá.
Desde muy chico tuve la oportunidad de jugar al
fútbol profesionalmente, jugué mucho
tiempo en Argentina, después me fui a jugar
a Europa. A los 22 años, en unas vacaciones
vine nuevamente a mi barrio a visitar a mi familia
y mis amigos. Yo venía de otra historia,
otra vida, otro mundo, contratos, viajes, pero empecé
a ver cómo los pibes morían en una
esquina; y no chupando o fumándose un cigarrillo
de marihuana, que sí lo hacían, sino
fuertemente desesperanzados. Ahí me di cuenta
de que en algún punto, como ciudadano, yo
tenía responsabilidad en eso y decidí
no irme nunca más. Con Julio, mi amigo con
el que empezamos todo esto, sin mucha idea, lo que
hicimos fue invitar a un grupo de chicos a jugar
al fútbol. Eran 12 pibes que paraban en una
esquina histórica de acá, hicimos
como un contrato de palabra con esos pibes y empecé
a entrenarlos. Y ahí nos dimos cuenta de
que lo mejor era encontrarnos, no importaba tanto
el fútbol. Los primeros tres años
íbamos a otros barrios, jugábamos
en el potrero, eran “los pibes de las placita”;
después, cuando empezamos a ingresar a los
campeonatos de la liga local se pusieron Defensores
del Chaco” (por el barrio Chaco Chico).
El que habla es Fabián Ferraro, uno de los
que empezó con Defensores del Chaco, una
organización que hoy reúne, a su vez,
a tres organizaciones: el Club Atlético y
Deportivo Defensores del Chaco, el Centro Cultural
Mensajes del Alma y la fundación Defensores
del Chaco. También tiene una Escuela de Formación
Popular, por la que todos los años pasan
40 jóvenes.
“Soñamos con un país donde los
pibes vuelvan a jugar a la bolita, que puedan acceder
a estudiar, que recuperen sus esperanzas. Soñamos
que los jóvenes tengan el protagonismo que
tienen que tener, que sean líderes sociales.
No queremos lo inmediato, apostamos a la juventud.
Por eso, quien dirige este proyecto es la juventud,
quienes marcan el rumbo y deciden son los jóvenes.”
· DANZA CON LAZOS
Pablo, 23 años, asegura que se siente un
Chasqui. Uno de esos indígenas que llevaban
y traían la información de un poblado
a otro.
Y seguramente tiene mucho de eso.
Como si fuera un sueño, una imagen entre
difusa y mágica pareciera surgir ante el
relato acerca de Amaicha, una antigua población
aborígen que todavía persisite en
medio de los Valles Calchaquíes. Amaicha
es dueña de sus tierras gracias a un título
entregado por la corona de España hace ya
muchísimos años.
Pablo insisite que él y el resto de sus compañeros
de grupo de teatro más que a enseñar
van a aprender. Siempre que realizan un nuevo viaje
a aquellos pagos lo que tienen para contar y mostrar
es impresionante.
La experiencia de la Escuela Activa que se lleva
adelante en Amaicha es una de las cosas más
destacables. Es una escuela donde lo que se enseña
es la tradición y la cultura propia. Se busca
que los jóvenes puedan aprender a valorar
lo que tienen, que no es atraso, sino su propia
cultura. Además, desde la escuela se organiza
la fiesta de Amaicha Raime, que significa “Amaicha
de fiesta”, donde se da el encuentro mediante
la música, las exposiciones y el teatro.
Desde hace algunos años, Pablo con sus alumnos
de teatro participan de esta fiesta colaborando,
por ejemplo, en la convocatoria que se realiza por
el pueblo.
En la Capital Federal, el Grupo Lazos trabaja fundamental-mente
con gente que tenga inquietudes acerca de esta cultura,
para informarla y ponerla en contacto, para poder
conocer parte de nuestra historia y de nuestro presente.
Conversar con esta gente es convencerse de que la
fiesta de Amaicha, el segundo fin de semana de enero,
es imperdible. Y Pablo, apasionado por su trabajo
dice: “Recién cuando se la vive y se
comparte la vida comunitaria se puede empezar a
entender eso que se comenta en el pueblo: que las
cosas tienen valor por lo que valen y no por el
mercado”.
· OTRA FRECUENCIA
Angela, 21 años
¿La radio como medio de transformación?
poriajhufunescoop.org.ar
Cuando Marita, una señora del barrio, le
dió la idea a Angela ella tenía 13
años. ¿Una radio en una villa? Era
una locura y al principio se asustó un poco.
La radio era algo de otro mundo para chicos que,
como ella, eran muy excluídos en el barrio
en el que vivían.
Pero al fin, con once chicos más, previo
curso de capacitación, empezaron a emitir
un programa para adolescentes. Nunca se imaginaron
las consecuencias que esta decisión iba a
traer más tarde.
"Empezaron a darse un montón de cambios
entre los jóvenes del barrio. Eran chicos
que no se animaban a hablar delante de la gente,
que les daba vergüenza o eran tímidos
y hablaban bajito. Pensaban que la gente se les
iba a reír. Hoy, la mayoría de esos
chicos, cerca de 30, estamos trabajando en diferentes
radios de la zona, muchos viven de eso, como yo
por ejemplo. También muchos retomaron la
escuela porque se dieron cuenta de que necesitaban
escribir y no sabían si la palabra iba con?
v corta o b larga".
Angela tiene ahora 21 años y asegura: "Si
no se me hubiera cruzado todo esto, hoy sería
otra cosa. La radio es mi pasión, así
que pienso seguir profesionalizándome en
esto".
También trabaja en Poriajhú, la organización
que abrió este camino en un barrio pobre
de Capitán Bermúdez, provincia de
Santa Fe.
"Soñamos que cambie nuestro presente,
lo que estamos viviendo. Que los jóvenes
tengan más oportunidades, como yo las tuve.
Que los tengan más presentes en la sociedad".
· SIN BARRERAS
Ellos no se imaginaban que algún día
iban a estar haciendo este trabajo. “Al
menos no acá –explica uno de los
chicos que tiene 19 años- por las circunstancias
en las que estamos ahora. Pensábamos que
iba a ser todo rigor, rigor, rigor por lo que
nosotros hicimos; pero el tiempo nos mostró
que las cosas no son así”.
Los chicos que están en el Instituto Agote,
en Palermo, se encuentran ahí debido a
que han sido trsladados desde un juzgado o desde
el Consejo del Menor por haber cometido algún
delito. Eso: un delito.
Los institutos de menores son, para la mayoría
de nosotros, una incógnita. Es bueno descubrir
en uno de ellos, el Instituto Agote, el Taller
de Cocina. Allí, los chicos internados
armaron, con los profesionales y empleados del
establecimiento, un proyecto que llaman “Misión
Solidaria”.
El emprendimiento abarca la producción
de distintos alimentos que son donados a comedores:
"Cocinamos pizzas, fideos y panes, y todos
los alimentos que podamos con lo que donan los
trabajadores del Instituto o los vecinos del barrio”,
comentaba uno de los chicos. El destino de los
alimentos fue cambiando: “Primero iba para
algún lugar que conocíamos, pero
cuando la gente se empezó a enterar del
proyecto cada vez empezaron a venir más
y entonces nos tuvimos que organizar”, contó
otro de los chicos.
En el proyecto participan todas las personas que
están en el Instituto, los profesores,
el director, el personal de seguridad; pero es
fundamental lo que hacen los mismos jóvenes,
que son los que buscan cambiar su situación
y la situación de otros que saben que pueden
estar pasando más dificultades que ellos.
Otro de los chicos definió el proyecto
así: “Es un trabajo en grupo, el
personal, los empleados y los pibes. Capaz que
el hecho de haber pasado por todas las cosas que
pasamos cuando éramos más pibes,
nos aumenta las ganas que le ponemos a esto porque
sabemos lo que es pasar hambre. Sabemos lo que
está pasando afuera. No estamos ailados
de todo. Nosotros nos damos cuenta de las cosas
que pasan y podemos ayudar”.
· PIEDRA , PAPEL Y COMIDA ¡YA!
Ser cartonero es un oficio que existe desde hace
mucho tiempo. Siempre hubo, y mucho as en Capital,
alguna persona dando vueltas por las calles revisando
la basura. Ese número de personas aumenta.
Frente a eso son necesarias las respuestas y hay
muchos chicos y chicas que responden.
Nombre: Manuel
Edad: 28 años.
Iniciativa: Desde mediados de junio, todos los
viernes con un grupo de 20 personas, vamos a visitar
y a darle de comer a un grupo de cartoneros.
Los cartoneros: Se juntan en la estación
de Colegiales y son alrededor de 200 personas.
La comida: Al principio le llevabamos chocolate
caliente con alfajores. Ahora que nos organizamos
más: nos repartimos las tareas, un prepara
el arroz, otro la salsa, otros consiguen la fruta...
según el menú que decidamos entre
los 20 para cada viernes.
Lo importante: No es la comida. Es el hecho de
que todos los viernes nos quedamos charlando o
haciendo juegos con los más chiquitos.
Lo fundamental es la relación que se va
creando entre todos.
Las ganas: No decaen. Cada ves somos más.
Tal vez tendría que ir más de una
vez por semana, pero por ahora es lo que puedo
aportar.
Lo que te qustaría: que la realidad fuese
otra, pero bueno, toca vivir esta y si cada uno
de su lado aporta algo, quizás algún
día los viernes sean para juntarnos sólo
para charlar...
· EL PASADO… ¿PISADO?
Santiago Garaño 21 años, junto con
Werner Pertot quisieron averiguar qué había
pasado en su colegio en los años de la
dictadura. Y se dieron cuenta de que había
mucho para contar.
"Nunca pensamos que ibamos a escribir un
libro. Nosotros estábamos en cuarto y quinto
año del Colegio Nacional de Buenos Aires,
militábamos en el centro de estudiantes,
y desde la Comisión de Derechos Humanos
pensamos en hacer un video sobre la dictadura.
Sabíamos nada más que había
105 compañeros desaparecidos del Nacional,
entre alumnos y ex alumnos, y quisimos saber un
poco quiénes eran, que había pasado.
Empezamos a hacer entrevistas, a encontrar revistas
clandestinas que circulaban entre los chicos,
fotos, artículos de diarios, reglamentos
del colegio en esa época, cartas a militares…
En la primera entrevista nos enteramos que un
alumno del colegio fue velado en el año
74 en el patio central del colegio, porque lo
asesino la Triple A y ahí nos quedamos
con los ojos abiertos, no lo podíamos creer.
Juntamos todo el material y pensamos “Esto
tiene que estar en un libro”. Así
nació La otra Juvenilia.
¿Cuánto tiempo les llevó
la investigación?
Empezamos en el 98, así que un buen tiempo,
pero estuvo bueno. Este verano estuvimos 20 días
reunidos escribiendo 12 horas por día para
sistematizar toda la información que teníamos
por temas. En principio era todo documento, así
que después empezamos a ver qué
decíamos nosotros, cuál era nuestro
relato, qué nos pasaba. Además,
nunca habíamos escrito, así que
nos costó mucho. ¿Por qué
La otra Juvenilia?
Porque siempre se cuenta la historia del colegio
desde los próceres, ex alumnos que pasaron
por acá. Pero nosotros quisimos contar
la historia no oficial del Buenos Aires, hablar
de los otros ex alumnos, esos que han sido olvidados,
que sufrieron mucho en el colegio, que fueron
perseguidos por la dictadura, por eso el nombre
del libro.
Yo creo que lo que tiene el libro, y que nos pasó
a nosotros, es poder entender cómo era
vivir en el tiempo de la dictadura, cómo
era la vida cotidiana, cómo era vivir que
desaparecía un compañero, que secuestraban
a un hijo, cómo era vivir en el clima opresivo,
de silencio que se vivía en esa época.
Tiene una mirada muy distinta a comparación
de otros libros sobre la dictadura: no sólo
habla de la muerte, sino que sobre todo habla
de la vida de los desaparecidos, quiénes
eran, qué querían, por qué
luchaban, qué hacían todos lo días.
¿Cuál fue la satisfacción
más grande que les dio el libro?
El hecho de que las abuelas de Plaza de Mayo se
hayan autonombrado nuestras “abuelas”
es algo que me conmueve, algo impresionante.
Nota: el libro es de Editorial Biblos
· OBRAS MAS PALABRAS MENOS
Picky, 26 años
e-mail: fundacion@gentenueva.com.ar
“Todo empezó a mediados del 99. Yo
hace tiempo que venía escuchando que en
las reuniones sociales siempre se llegaba a la
conclusión de que lo que falla en política,
en economía o lo que fuera, en definitiva,
son los valores humanos. Y yo pensaba: No puede
ser que fallen los valores y yo no este haciendo
nada. En ese entonces conocí al presidente
de Gente Nueva en México y me impactó
lo que hacían."
Picky estudió comunicación, hoy
está a cargo de Gente Nueva en Argentina.
"Con un grupo de seis amigos fuimos diciendo:
“¿y si nos lanzamos?”, y así
con la ayuda de la gente de afuera nos fuimos
formando y decidimos fundarlo acá en Argentina.
Al principio costó muchísimo, no
sabíamos cómo empezar, pero hoy
somos 20 los que estamos trabajando más
comprometidos y cuando hacemos eventos llegamos
a convocar 450 voluntarios.
Desempeñamos actividades dentro de tres
áreas de acción. Una es la de cultura,
que es formación para los jóvenes
a través de charlas, conferencias y congresos.
La segunda área es acción social
en la que actualmente estamos desarrollando dos
programas destinados a chiquitos de bajos recursos:
Soñar Despierto, un evento en el que participan
1500 niños y Creando Lazos, que es un sistema
de becas educativas. La tercera área de
acción son los medios de comunicación,
buscamos difundir nuestro mensaje dentro de los
medios y para un futuro pensamos generar herramientas
de comunicación nosotros mismos.
¿Cómo nos vemos de acá a
10 años? Me imagino congregando a muchos
chicos que vivan el espíritu de Gente Nueva,
salir, ser distinto, ir contra eso que te tira
a preocuparme más por lo mío y a
desinteresarme por los demás, la cosa fácil,
el no comprometerme, el evitar lo que me cueste.
No caer en el facilismo, queremos transformar
a esos chicos que están en apatía
en chicos que estén comprometidos y que
sepan que pueden cambiar la sociedad, pero realmente
y cada día y en el circunmundo en el que
les toca vivir, no de palabra sino moverse para
que así sea.
· LOS QUE NO SON TURISTAS
Alejandro, 23 años
En San Martin de los Andes y, despues de dos años
de golpear puertas, abrieron un hogar.
E-mail: hogardediadonbosco@hotmail.com
El Hogar de día Don Bosco es un lugar destinado
a los chicos en situación de riesgo de
uno de los barrios más pobres de San Martín
de los Andes, Neuquén. Allí los
chicos reciben durante el año el desayuno
y la merienda, apoyo escolar y seguimiento diario
de las tareas, también tienen talleres
de catequesis popular, expresión corporal,
música, carpintería artesanal, inglés
y panadería.
Alejandro (23), Vanina (23), Gerardo (24) y Alejandra
(20) son los encargados del hogar. “El proyecto
nació en el año 99, teníamos
ganas de laburar por los pibes”, cuenta
Alejandro. “Al principio hacíamos
actividades los fines de semana, campamentos y
colonias en el verano. Pero vimos que nuestro
laburo de fin de semana se perdía con el
ruido de la semana. Los pibes estaban cada vez
más tiempo en la calle, crecía la
repitencia escolar y veíamos la violencia
todo el tiempo. Al ver esto empezamos a escribir
el proyecto del hogar de día. Después
de 2 años insistentes, de golpear puertas
y denunciar lo que los pibes del barrio estaban
viviendo, por fin en el año 2001, recibimos
el aval de la parroquia San José y con
el apoyo de la Secretaría de Acción
Social logramos empezar a trabajar. Al principio
atendíamos a los pibes sábado y
domingo y durante la semana cuando lográbamos
zafar del estudio y del laburo de cada uno, arreglábamos
el edificio. Hoy recibimos a 80 chicos por día,
de entre 3 a 15 años, en contra turno con
la escuela y aunque somos 4 nada más, contamos
con la ayuda de varios voluntarios que vienen
todos los días a ayudar.”
¿Qué proyectan para el futuro?
En realidad soñamos que no tengan que existir
los hogares de día, ni los comedores comunitarios,
que los pibes estén en sus casas con sus
familias, en las escuelas estudiando y que puedan
tener todos los días la panza llena gracias
al trabajo digno de sus padres. Los proyectos
inmediatos que tenemos son poder hacer un invernadero
y empezar a enseñarles oficios a los chicos.«
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LF05 suplemento, 2002.
*Suplemento especial de La Flecha 05 |
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