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  PERSONAJES….  
  · DEL DICHO AL TECHO
Nicolas Dumais 21 años
Uno de los iniciadores de Plan Techos
e-mail: plantechos@hotmail.com

¿Así de fácil?... “Hace dos años fuimos con unos amigos a un barrio a ayudar a una señora a construir su casa, la señora quedó feliz. Y a partir de ahí arrancamos, conseguimos donaciones y de a poco se empezaron a hacer casas. ”El que lo hace parecer fácil es Nicolás, un flaco con barba, estudiante de Trabajo Social de la UBA. “Después de un tiempo nos contactamos con gente que estaba haciendo algo parecido, nos tiraron algunas ideas y bueno, empezamos a crear esto en lo que estamos y la cosa empezó a tomar color.”
Plan Techos es un proyecto de auto-construcción de viviendas para familias pobres que forma parte de una organización llamada "Voluntariado EnAcción", y está ubicado en Polvorines, provincia de Buenos Aires. Lo llevan adelante Matías (23), Nicolás (22), Fernando (20) y Tato (20).
"Uno de los objetivos que tenemos es tratar de recrear los vínculos sociales entre la gente, romper esta idea de que cada uno se salva por sí solo. Nosotros creemos, y yo estoy convencido, de que cuando uno se abre al otro y confía y construyen algo en común, la cosa cambia."
Plan Techos funciona con grupos de tres familias que trabajan juntos y se ayudan mutuamente. El grupo recibe los materiales y los paga con horas de servicio a la comunidad. Tiene dos etapas: una etapa solidaria y una etapa de construcción. En la primera etapa, el grupo ayuda solidariamente a una cuarta familia que está en peores condiciones, en general son personas mayores que están solas, gente discapacitada o con alguna enfermedad. En la segunda etapa, entre todos van ayudando a una familia por vez. Esto genera nuevas relaciones solidarias. Roberto, un vecino del barrio, dice: "No sólo nos ayudaron a tener una nueva pieza, también nos hicimos amigos entre todos."Y continúa Nicolás: "Lo que tratamos de hacer es inculcar en el barrio y en las familias una lógica solidaria anti- asistencialista porque creemos que el asistencialismo fomenta más la pobreza. Con esfuerzo todas las personas pueden salir, pero a veces no tienen esa posibilidad, nosotros tratamos de darles esa oportunidad."

Este año se hicieron construcciones a ocho familias, los chicos del plan y las familias están felices de ver lo que lograron juntos. "Cuando surgió nunca nos imaginamos que iba a ser tan bueno. Le estamos dedicando un montón de tiempo nosotros cuatro, porque está espectacular comprometerse y hacer algo así. Para el año que viene ya estamos planteando y presupuestando nuevas obras, queremos ayudar a que 40 familias tengan una vivienda mejor y es un sueño real, no es que tiramos un número así nomás, se pensó, se midió, vimos cuáles eran las posibilidades, de tiempo y de presupuesto. Lo único que hace falta es sumar más voluntarios porque somos cuatro nada más."

· DEJANDO HUELLA
Nilda, 33 años.
¿Viste alguna vez a una hormiga trabajar?
Van y vienen siempre haciendo un camino parecido, llevan comida, la dejan y vuelven por más.

Nilda tiene 33 años y es una vecina de Palermo. Se levanta temprano. A eso de las 8:30 antes de ir a su facultad, prepara sus cosas, sale, camina, reparte, camina, reparte... y vuelve por más. Francisco es uno de los chicos amigos de Nilda. El cuenta qué es lo que ella hizo y sigue haciendo todos los días.“La conocí hace algo más de dos meses. Yo estaba durmiendo en uno de los bancos de Plaza Italia. Ella me despertó y me dio un mate cocido calentito, y yo, a pesar de que me despertaba un poco mal porque el día anterior había estado dandome con la bolsita, todavía me acuerdo.

Desde ahí empezó a ir todos los días, temprano, con el desayuno y nos despertaba con un beso. Yo empecé a charlar un montón con Nilda y ella me ayudó. Dejé la plaza, me acompañó a tramitar mi documento, me presentó a una señorita que me está enseñando a leer y escribir, me lleva todos los miércoles al dentista, me cose la ropa, me festejó mi cumpleaños... Además no está solamente conmigo. Consigue comida y les lleva a otras personas del barrio, a unos abuelos que duermen en la puerta del Fernandez y sigue despertando a los chicos que todavía paran en la plaza. Ella quiere, que como yo hice, también los otros chicos dejen la droga y salgan adelante.

· SHHHHHHHHHUR
Pio Robledo, 32 años
Se hizo cargo de una necesidad que vió en su provincia y creó RedFEnSur.

“Nací en un pueblo que ya casi no existe llamado Chelforó que en la actualidad sólo cuenta con 50 habitantes. A los ocho años me fui a un pequeño pueblito llamado Chimpay donde me inicié en el primer nivel de Enfermería, desarrollando mis primeras herramientas en la profesión en un hospital rural.”

Rio Negro cuenta con un solo lugar en donde se puede estudiar Enfermería. Pero la provincia es extensa y las demandas de la población son muchas. Pío Robledo no esperó a que el Ministerio de Saud se decidiera a hacer algo, ni a que los enfermeros que se necesitaban cayeran del cielo.
Con tres personas más, se arremagaron y crearon el proyecto RedFEnSur (Red de Formación de Enfermeros en el Sur), con la idea de poder brindar a los trabajadores de la Salud más instrumentos para las actividades de prevención, promoción, recuperación y rehabilitación. "La idea de nuestro proyecto es poder llegar a los lugares más alejados y de difícil acceso de la provincia en todas sus variantes de accesibilidad: económicas, sociales, culturales y geográficas."

RedFEnSur es una propuesta de Formación Superior para Auxiliares de Enfermería con una metodología de estudio – trabajo y con una modalidad de cursado semipresencial. El título que se otorga es el de Enfermero Profesional, de validez nacional, con una duración de tres años. “En la actualidad estamos desarrollando el programa en todo el ámbito de la provincia de Río Negro, con sedes en tres regiones estratégicamente elegidas para acortar distancias en la extensa geografía de la provincia, con alumnos de la provincia de Neuquén y sur de la provincia de Buenos Aires que de manera independiente se han insertado al programa. La proyección a futuro es poder insertarnos con la propuesta educativa al resto del país. El segundo paso será la realización de la Licenciatura en Enfermería con la mismo modalidad y el desarrollo de un portal educativo en las áreas de la salud.”

· UN CACHO DE CULTURA
Vity, 21 años
“Apostando al futuro”.
e-mail:
apostando@hotmail.com

En el barrio San Roque de San Fernando vive, como un pibe cualquiera, Vity Gómez. Pasillos angostos y sin iluminación. Con serias dificultades con el agua potable. No hay cloacas. Olvidate. Se puede tener una vida mejor en el medio de esta realidad. Se puede. Eso afirma, desde julio del 2000, “Apostando al Futuro”, un centro destinado al desarrollo de actividades culturales y de apoyo a la educación formal.

¿Cómo empezó el Centro?
Lo impulsamos tres jóvenes, Raúl de los Santos, Romina Martínez y yo, haciendo actividades y talleres. El primer taller que se dió fue batería, teclado, marcha y guitarra. Y con el tiempo se agregó aeróbica en la medida de la demanda de los chicos.
¿Por qué decidiste meterte vos?
Mi novia estaba tomando un curso de marcha y yo le dije de darle una mano a Juan Carlos, que era el coordinador. Entonces con Raúl y Romina le propusimos que queríamos ayudarlo y él nos mostró el proyecto que tenía, que tiene que ver con la capacitación y aprendizaje de los chicos, pero sobre todo con que los chicos tengan otra visión, que aparte de la calle y la esquina hay cosas buenas. Se abren puertas como eventos en Recoleta, en el Rojas, distintos teatros... los chicos suben a un escenario y va gente de buen nivel a verlos y salen de La Cava, de Boulogne, de San Roque, no es que salen del centro de Capital.
¿Cómo repercute en el barrio lo que están haciendo ?
Mirá, hay muchas sorpresas, no sólo hacia nosotros mismos. No es solamente tomar un curso una hora, dos horas, sino lo que tiene bueno es que no es aprender a bailar y tocar bien una guitarra, sino aprender el significado del baile, darle un montón de energía. En el tema de la música, no es sólo aprender a tocar un instrumento sino aprender qué es una nota, qué es una clave de sol. Te perfecciona lo mejor que vos puedas.
¿Qué dicen los que te rodean?
A mi vieja le parece bárbaro lo que hago... Yo creo que si uno hace lo que le gusta, si es para bien, creo que a todos les va a caer bien.
Un sueño personal para la Argentina…
Uno que se me cruza rápido, que no mueran más 100 pibes por día. Que más adolescentes tengan más oportunidades en todo el estudio, que la Argentina les brinde más oportunidades, ese es mi sueño.

· EL PASE DEL AÑO

¿Cuál es el imaginario social del futbolista que llega a tocar suelo europeo, sino viajes, contratos y dinero?
Fabian Ferraro, de 31 años decidió, en una vuelta, quedarse en su barrio.
Así comenzó a gestarse Defensores del Chaco.
www.defensoresdelchaco.org.ar

“Yo me crié cerquita de acá. Desde muy chico tuve la oportunidad de jugar al fútbol profesionalmente, jugué mucho tiempo en Argentina, después me fui a jugar a Europa. A los 22 años, en unas vacaciones vine nuevamente a mi barrio a visitar a mi familia y mis amigos. Yo venía de otra historia, otra vida, otro mundo, contratos, viajes, pero empecé a ver cómo los pibes morían en una esquina; y no chupando o fumándose un cigarrillo de marihuana, que sí lo hacían, sino fuertemente desesperanzados. Ahí me di cuenta de que en algún punto, como ciudadano, yo tenía responsabilidad en eso y decidí no irme nunca más. Con Julio, mi amigo con el que empezamos todo esto, sin mucha idea, lo que hicimos fue invitar a un grupo de chicos a jugar al fútbol. Eran 12 pibes que paraban en una esquina histórica de acá, hicimos como un contrato de palabra con esos pibes y empecé a entrenarlos. Y ahí nos dimos cuenta de que lo mejor era encontrarnos, no importaba tanto el fútbol. Los primeros tres años íbamos a otros barrios, jugábamos en el potrero, eran “los pibes de las placita”; después, cuando empezamos a ingresar a los campeonatos de la liga local se pusieron Defensores del Chaco” (por el barrio Chaco Chico).

El que habla es Fabián Ferraro, uno de los que empezó con Defensores del Chaco, una organización que hoy reúne, a su vez, a tres organizaciones: el Club Atlético y Deportivo Defensores del Chaco, el Centro Cultural Mensajes del Alma y la fundación Defensores del Chaco. También tiene una Escuela de Formación Popular, por la que todos los años pasan 40 jóvenes.

“Soñamos con un país donde los pibes vuelvan a jugar a la bolita, que puedan acceder a estudiar, que recuperen sus esperanzas. Soñamos que los jóvenes tengan el protagonismo que tienen que tener, que sean líderes sociales. No queremos lo inmediato, apostamos a la juventud. Por eso, quien dirige este proyecto es la juventud, quienes marcan el rumbo y deciden son los jóvenes.”

· DANZA CON LAZOS
Pablo, 23 años, asegura que se siente un Chasqui. Uno de esos indígenas que llevaban y traían la información de un poblado a otro.
Y seguramente tiene mucho de eso.

Como si fuera un sueño, una imagen entre difusa y mágica pareciera surgir ante el relato acerca de Amaicha, una antigua población aborígen que todavía persisite en medio de los Valles Calchaquíes. Amaicha es dueña de sus tierras gracias a un título entregado por la corona de España hace ya muchísimos años.
Pablo insisite que él y el resto de sus compañeros de grupo de teatro más que a enseñar van a aprender. Siempre que realizan un nuevo viaje a aquellos pagos lo que tienen para contar y mostrar es impresionante.
La experiencia de la Escuela Activa que se lleva adelante en Amaicha es una de las cosas más destacables. Es una escuela donde lo que se enseña es la tradición y la cultura propia. Se busca que los jóvenes puedan aprender a valorar lo que tienen, que no es atraso, sino su propia cultura. Además, desde la escuela se organiza la fiesta de Amaicha Raime, que significa “Amaicha de fiesta”, donde se da el encuentro mediante la música, las exposiciones y el teatro. Desde hace algunos años, Pablo con sus alumnos de teatro participan de esta fiesta colaborando, por ejemplo, en la convocatoria que se realiza por el pueblo.
En la Capital Federal, el Grupo Lazos trabaja fundamental-mente con gente que tenga inquietudes acerca de esta cultura, para informarla y ponerla en contacto, para poder conocer parte de nuestra historia y de nuestro presente.
Conversar con esta gente es convencerse de que la fiesta de Amaicha, el segundo fin de semana de enero, es imperdible. Y Pablo, apasionado por su trabajo dice: “Recién cuando se la vive y se comparte la vida comunitaria se puede empezar a entender eso que se comenta en el pueblo: que las cosas tienen valor por lo que valen y no por el mercado”.

· OTRA FRECUENCIA
Angela, 21 años
¿La radio como medio de transformación?
poriajhufunescoop.org.ar

Cuando Marita, una señora del barrio, le dió la idea a Angela ella tenía 13 años. ¿Una radio en una villa? Era una locura y al principio se asustó un poco. La radio era algo de otro mundo para chicos que, como ella, eran muy excluídos en el barrio en el que vivían.
Pero al fin, con once chicos más, previo curso de capacitación, empezaron a emitir un programa para adolescentes. Nunca se imaginaron las consecuencias que esta decisión iba a traer más tarde.

"Empezaron a darse un montón de cambios entre los jóvenes del barrio. Eran chicos que no se animaban a hablar delante de la gente, que les daba vergüenza o eran tímidos y hablaban bajito. Pensaban que la gente se les iba a reír. Hoy, la mayoría de esos chicos, cerca de 30, estamos trabajando en diferentes radios de la zona, muchos viven de eso, como yo por ejemplo. También muchos retomaron la escuela porque se dieron cuenta de que necesitaban escribir y no sabían si la palabra iba con? v corta o b larga".

Angela tiene ahora 21 años y asegura: "Si no se me hubiera cruzado todo esto, hoy sería otra cosa. La radio es mi pasión, así que pienso seguir profesionalizándome en esto".
También trabaja en Poriajhú, la organización que abrió este camino en un barrio pobre de Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe.

"Soñamos que cambie nuestro presente, lo que estamos viviendo. Que los jóvenes tengan más oportunidades, como yo las tuve. Que los tengan más presentes en la sociedad".

· SIN BARRERAS
Ellos no se imaginaban que algún día iban a estar haciendo este trabajo. “Al menos no acá –explica uno de los chicos que tiene 19 años- por las circunstancias en las que estamos ahora. Pensábamos que iba a ser todo rigor, rigor, rigor por lo que nosotros hicimos; pero el tiempo nos mostró que las cosas no son así”.
Los chicos que están en el Instituto Agote, en Palermo, se encuentran ahí debido a que han sido trsladados desde un juzgado o desde el Consejo del Menor por haber cometido algún delito. Eso: un delito.
Los institutos de menores son, para la mayoría de nosotros, una incógnita. Es bueno descubrir en uno de ellos, el Instituto Agote, el Taller de Cocina. Allí, los chicos internados armaron, con los profesionales y empleados del establecimiento, un proyecto que llaman “Misión Solidaria”.
El emprendimiento abarca la producción de distintos alimentos que son donados a comedores: "Cocinamos pizzas, fideos y panes, y todos los alimentos que podamos con lo que donan los trabajadores del Instituto o los vecinos del barrio”, comentaba uno de los chicos. El destino de los alimentos fue cambiando: “Primero iba para algún lugar que conocíamos, pero cuando la gente se empezó a enterar del proyecto cada vez empezaron a venir más y entonces nos tuvimos que organizar”, contó otro de los chicos.
En el proyecto participan todas las personas que están en el Instituto, los profesores, el director, el personal de seguridad; pero es fundamental lo que hacen los mismos jóvenes, que son los que buscan cambiar su situación y la situación de otros que saben que pueden estar pasando más dificultades que ellos. Otro de los chicos definió el proyecto así: “Es un trabajo en grupo, el personal, los empleados y los pibes. Capaz que el hecho de haber pasado por todas las cosas que pasamos cuando éramos más pibes, nos aumenta las ganas que le ponemos a esto porque sabemos lo que es pasar hambre. Sabemos lo que está pasando afuera. No estamos ailados de todo. Nosotros nos damos cuenta de las cosas que pasan y podemos ayudar”.

· PIEDRA , PAPEL Y COMIDA ¡YA!
Ser cartonero es un oficio que existe desde hace mucho tiempo. Siempre hubo, y mucho as en Capital, alguna persona dando vueltas por las calles revisando la basura. Ese número de personas aumenta. Frente a eso son necesarias las respuestas y hay muchos chicos y chicas que responden.

Nombre: Manuel
Edad: 28 años.
Iniciativa: Desde mediados de junio, todos los viernes con un grupo de 20 personas, vamos a visitar y a darle de comer a un grupo de cartoneros.
Los cartoneros: Se juntan en la estación de Colegiales y son alrededor de 200 personas.
La comida: Al principio le llevabamos chocolate caliente con alfajores. Ahora que nos organizamos más: nos repartimos las tareas, un prepara el arroz, otro la salsa, otros consiguen la fruta... según el menú que decidamos entre los 20 para cada viernes.
Lo importante: No es la comida. Es el hecho de que todos los viernes nos quedamos charlando o haciendo juegos con los más chiquitos. Lo fundamental es la relación que se va creando entre todos.
Las ganas: No decaen. Cada ves somos más. Tal vez tendría que ir más de una vez por semana, pero por ahora es lo que puedo aportar.
Lo que te qustaría: que la realidad fuese otra, pero bueno, toca vivir esta y si cada uno de su lado aporta algo, quizás algún día los viernes sean para juntarnos sólo para charlar...

· EL PASADO… ¿PISADO?
Santiago Garaño 21 años, junto con Werner Pertot quisieron averiguar qué había pasado en su colegio en los años de la dictadura. Y se dieron cuenta de que había mucho para contar.
"Nunca pensamos que ibamos a escribir un libro. Nosotros estábamos en cuarto y quinto año del Colegio Nacional de Buenos Aires, militábamos en el centro de estudiantes, y desde la Comisión de Derechos Humanos pensamos en hacer un video sobre la dictadura. Sabíamos nada más que había 105 compañeros desaparecidos del Nacional, entre alumnos y ex alumnos, y quisimos saber un poco quiénes eran, que había pasado. Empezamos a hacer entrevistas, a encontrar revistas clandestinas que circulaban entre los chicos, fotos, artículos de diarios, reglamentos del colegio en esa época, cartas a militares… En la primera entrevista nos enteramos que un alumno del colegio fue velado en el año 74 en el patio central del colegio, porque lo asesino la Triple A y ahí nos quedamos con los ojos abiertos, no lo podíamos creer. Juntamos todo el material y pensamos “Esto tiene que estar en un libro”. Así nació La otra Juvenilia.
¿Cuánto tiempo les llevó la investigación?
Empezamos en el 98, así que un buen tiempo, pero estuvo bueno. Este verano estuvimos 20 días reunidos escribiendo 12 horas por día para sistematizar toda la información que teníamos por temas. En principio era todo documento, así que después empezamos a ver qué decíamos nosotros, cuál era nuestro relato, qué nos pasaba. Además, nunca habíamos escrito, así que nos costó mucho. ¿Por qué La otra Juvenilia?
Porque siempre se cuenta la historia del colegio desde los próceres, ex alumnos que pasaron por acá. Pero nosotros quisimos contar la historia no oficial del Buenos Aires, hablar de los otros ex alumnos, esos que han sido olvidados, que sufrieron mucho en el colegio, que fueron perseguidos por la dictadura, por eso el nombre del libro.
Yo creo que lo que tiene el libro, y que nos pasó a nosotros, es poder entender cómo era vivir en el tiempo de la dictadura, cómo era la vida cotidiana, cómo era vivir que desaparecía un compañero, que secuestraban a un hijo, cómo era vivir en el clima opresivo, de silencio que se vivía en esa época. Tiene una mirada muy distinta a comparación de otros libros sobre la dictadura: no sólo habla de la muerte, sino que sobre todo habla de la vida de los desaparecidos, quiénes eran, qué querían, por qué luchaban, qué hacían todos lo días.
¿Cuál fue la satisfacción más grande que les dio el libro?
El hecho de que las abuelas de Plaza de Mayo se hayan autonombrado nuestras “abuelas” es algo que me conmueve, algo impresionante.
Nota: el libro es de Editorial Biblos

· OBRAS MAS PALABRAS MENOS
Picky, 26 años
e-mail: fundacion@gentenueva.com.ar

“Todo empezó a mediados del 99. Yo hace tiempo que venía escuchando que en las reuniones sociales siempre se llegaba a la conclusión de que lo que falla en política, en economía o lo que fuera, en definitiva, son los valores humanos. Y yo pensaba: No puede ser que fallen los valores y yo no este haciendo nada. En ese entonces conocí al presidente de Gente Nueva en México y me impactó lo que hacían."
Picky estudió comunicación, hoy está a cargo de Gente Nueva en Argentina. "Con un grupo de seis amigos fuimos diciendo: “¿y si nos lanzamos?”, y así con la ayuda de la gente de afuera nos fuimos formando y decidimos fundarlo acá en Argentina. Al principio costó muchísimo, no sabíamos cómo empezar, pero hoy somos 20 los que estamos trabajando más comprometidos y cuando hacemos eventos llegamos a convocar 450 voluntarios.
Desempeñamos actividades dentro de tres áreas de acción. Una es la de cultura, que es formación para los jóvenes a través de charlas, conferencias y congresos. La segunda área es acción social en la que actualmente estamos desarrollando dos programas destinados a chiquitos de bajos recursos: Soñar Despierto, un evento en el que participan 1500 niños y Creando Lazos, que es un sistema de becas educativas. La tercera área de acción son los medios de comunicación, buscamos difundir nuestro mensaje dentro de los medios y para un futuro pensamos generar herramientas de comunicación nosotros mismos.
¿Cómo nos vemos de acá a 10 años? Me imagino congregando a muchos chicos que vivan el espíritu de Gente Nueva, salir, ser distinto, ir contra eso que te tira a preocuparme más por lo mío y a desinteresarme por los demás, la cosa fácil, el no comprometerme, el evitar lo que me cueste. No caer en el facilismo, queremos transformar a esos chicos que están en apatía en chicos que estén comprometidos y que sepan que pueden cambiar la sociedad, pero realmente y cada día y en el circunmundo en el que les toca vivir, no de palabra sino moverse para que así sea.

· LOS QUE NO SON TURISTAS
Alejandro, 23 años
En San Martin de los Andes y, despues de dos años de golpear puertas, abrieron un hogar.
E-mail: hogardediadonbosco@hotmail.com

El Hogar de día Don Bosco es un lugar destinado a los chicos en situación de riesgo de uno de los barrios más pobres de San Martín de los Andes, Neuquén. Allí los chicos reciben durante el año el desayuno y la merienda, apoyo escolar y seguimiento diario de las tareas, también tienen talleres de catequesis popular, expresión corporal, música, carpintería artesanal, inglés y panadería.
Alejandro (23), Vanina (23), Gerardo (24) y Alejandra (20) son los encargados del hogar. “El proyecto nació en el año 99, teníamos ganas de laburar por los pibes”, cuenta Alejandro. “Al principio hacíamos actividades los fines de semana, campamentos y colonias en el verano. Pero vimos que nuestro laburo de fin de semana se perdía con el ruido de la semana. Los pibes estaban cada vez más tiempo en la calle, crecía la repitencia escolar y veíamos la violencia todo el tiempo. Al ver esto empezamos a escribir el proyecto del hogar de día. Después de 2 años insistentes, de golpear puertas y denunciar lo que los pibes del barrio estaban viviendo, por fin en el año 2001, recibimos el aval de la parroquia San José y con el apoyo de la Secretaría de Acción Social logramos empezar a trabajar. Al principio atendíamos a los pibes sábado y domingo y durante la semana cuando lográbamos zafar del estudio y del laburo de cada uno, arreglábamos el edificio. Hoy recibimos a 80 chicos por día, de entre 3 a 15 años, en contra turno con la escuela y aunque somos 4 nada más, contamos con la ayuda de varios voluntarios que vienen todos los días a ayudar.”

¿Qué proyectan para el futuro?
En realidad soñamos que no tengan que existir los hogares de día, ni los comedores comunitarios, que los pibes estén en sus casas con sus familias, en las escuelas estudiando y que puedan tener todos los días la panza llena gracias al trabajo digno de sus padres. Los proyectos inmediatos que tenemos son poder hacer un invernadero y empezar a enseñarles oficios a los chicos.«

 
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LF05 suplemento, 2002.

*Suplemento especial de La Flecha 05
 
 

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