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ALGO ESTA PASANDO…
(al menos ellos dicen) |
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Llega
la noche y se prenden las luces. Música.
Humo. Aparecen los escotes, las melenas, las
tachuelas, los peinados y las polo, los tacos,
las adidas y los náuticos. Llega la
noche. Termina el mundo del trabajo, la familia,
las responsabilidades, los horarios, las clases,
la puntualidad, los problemas.
La noche es una: es “la noche”.
Es lo que pinte, si da para algo más
todo bien, si no, nos volvemos o vamos a otro
lado...
Es el descanso de las preocupaciones, el escape
de la vida cotidiana, el disfrute de lo que
el día no permite, es otro capítulo,
un punto y aparte. Otra historia.
La ciudad se va a dormir: amanece el momento
de la sangre nueva, no hay reglas, no hay
distintos. Vas a ser parte de la masa, te
mezclás, te mimetizás para identificarte
con la gente de determinado lugar. O no; pero
si te quedás en tu casa sos un abuelo.
La noche es metáfora de lo prohibido,
lo oscuro y lo oculto. Sacamos todo para afuera,
sin ataduras, disfrutando; nos desenfrenamos...
Nos acostamos y, después de algunas
horas, nos calzamos otra vez
el cuerpo diurno, para vivir un día
más. Vivimos una libertad condicionada.
Porque en algún momento se acaba, claro,
pero más que nada porque no todo está
tan “librado a lo que venga” como
parece.
No nos pasa sólo a nosotros. Nuestros
abuelos iban a los bailes que se hacían
en los clubes y aunque nuestros viejos no
se quedaban en la calle hasta las seis de
la mañana ni bailaban mujer con mujer
y hombre con hombre, esa sensación
de libertad de la noche fue y es vivida por
todos.
Esto nos pasó, nos pasa todavía,
¿nos seguirá pasando?. ¿Seguirá
siendo así cuando los chicos que hoy
tienen 7 u 8 años pongan un pie en
la noche?
ENTERVISTA
“Los boliches usan a los chicos, lo
único que les importa es llenarse de
guita, cueste lo que cueste”- dice Alejandro
uno de los integrantes de “algo está
pasando”, un grupo de chicos que se
está movilizando para hacer algo nuevo
en la noche porteña.
¿Cómo surgió la idea
de formar “algo está pasando”?
Al principio surgió buscando cómo
hacer algo distinto para nosotros, porque
nos cansamos de la rutina de los fines de
semana y no tener la posibilidad de relacionarnos
y conocer a otros en serio. Ante esto pensamos
que se podía hacer algo distinto, generar
algo nuevo.
Pero la cosa fue más complicada de
lo que pensábamos. Una cosa era cambiar
y hacer algo para nosotros y otra muy distinta
fue cuando empezamos a ver que a muchos les
pasaba lo mismo.
Parece loco, y lo sabemos, pero ¿quién
nunca tuvo ganas de abuchear al DJ por estar
disconforme con algo? La noche es nuestra,
pero por no hacernos cargo, otros se adueñaron
e impusieron sus normas y horarios... es su
negocio.
¿A qué te referís con
que “es su negocio”?
El boliche en sí es un servicio, la
pregunta es por qué nosotros como clientes
muchas veces quedamos disconformes. El tema
es que es el negocio de unos pocos a costa
de muchos pibes.
Uno puede ser parte de algo y no ver, no darse
cuenta de lo que pasa. O peor: darse cuenta
y aceptarlo. Pero cuando mirás un poco
de afuera lo que es la noche, ahí te
querés matar porque aunque siempre
estuviste rodeado de esa situación
nunca la viste. Por ejemplo, la cantidad de
pibes y chicas de 15 años que toman
y quedan tirados borrachos en la vereda es
impresionante. Las condiciones que imponen
los boliches para que nos divirtamos son desastrosas.
Nos hacen esperar horas en la cola como vacas
para entrar, se imponen ciertas condiciones
de vestimenta. Por más free que uno
tenga, siempre va a tener que poner unos mangos.
Lo peor es que en vez de ser lugares para
conocer gente, quedó establecido que
en los boliches uno no va a conocer a alguien.
Generalmente los boliches son cerrados, con
capacidad para menos gente de la que dejan
entrar. Esto hace que se generen manoseos
o peleas que se podrían evitar. Ni
hablar de las habilitaciones correspondientes:
sólo 100 de los 200 boliches que hay
en Buenos Aires están habilitados.
Creemos que los boliches no son más
que una estructura que adormece a la juventud,
que aporta a la indiferencia social. Detrás
de esto hay gente, empresarios, políticos
que hacen mucha plata emborrachándonos,
manipulándonos, invirtiendo para que
no pensemos, para aturdirnos. A ellos les
conviene que los pibes desde los 16 años
para arriba estén tranquilos, que no
pensemos mucho ni cambiemos nada.
¿Qué es lo que ustedes hacen
concretamente?
Muchos nos preguntan ¿y ustedes qué
proponen? Y siempre decimos lo mismo. Hay
que ir a los hechos más que a las palabras.
Hicimos 15 actos de denuncia en las puertas
de los boliches, 12 mil personas recibieron
tarjetas con nuestras propuestas, hicimos
2 fiestas gratis en la puerta de complejos
bolicheros con bandas en vivo y murgas. Hay
más de 30 carteles en la vía
pública. También hicimos una
marcha de silencio por la muerte de un chico
en Coyote, porque lo mataron y al otro día
el boliche abrió sus puertas como si
nada.
¿Cuántos son los integrantes
de "algo está pasando"?
Somos varios. Hay un grupo de aproximadamente
30 personas de entre 17 y 25 años que
formamos el núcleo, pero para los eventos
masivos somos como 120.
¿Cómo se financian?
La plata la ponemos de nuestros bolsillos.
También hay otras personas que les
gusta la idea y colaboran como pueden...
¿Cómo continúa “algo
está pasando”?
Nuestro trabajo en realidad, está dirigido
más que nada a los pibes que están
en los últimos años de la secundaria,
así que ahora estamos viendo la posibilidad
de dar charlas en los colegios, ayudar a que
otros también abran los ojos. Estas
vacaciones de invierno estuvimos en Bariloche,
para hacer una movida allá, nos presentamos
en todos los hoteles donde están los
estudiantes, entregamos folletos y nos informamos
acerca de las empresas que organizan los viajes
de egresados porque en esto también
nos queremos meter.
"algo está pasando" no es
algo estático, ni un "paquete
cerrado". Como es algo que queremos hacer
junto a otros pibes siempre está abierto
a cambios. Por eso invitamos a los que quieran
ser protagonistas de la diversión a
juntarnos para pensar qué es lo que
realmente queremos y para que hagamos nuestra
la noche.
Si querés saber más escribíles
a: algoestapasando@hotmail.com
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| LF04 pág. 08,
2002. |
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