« La Flecha 04 | Tiempo... ¿Libre?
   
Luciano Aguilares, info@diariolaflecha.org artículo 4 de 6
 
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Vivimos, vivimos, vivimos… que le vamo´ a hacer.
Se nos escurren de las manos los segundos que tenemos, perdiéndolos a cada instante. Cerramos la canilla para no gastar el agua. Contamos y regateamos las monedas que quedaron fuera del corralito, pero no podemos ahorrar el tiempo. No podemos detenerlo. Fijate que estás empezando el artículo y ya se te fueron 23 segundos.
Es obvio: existimos. Como decía Casio: "tiempo luego existo".

Es verdad que experimentamos el tiempo de diferentes maneras. Lo que tardamos en un semáforo llevando a alguien al hospital puede parecer una eternidad, en cambio, el fin de semana pasa como un instante. Una clase aburrida puede ser insostenible, mientras que investigar un tema copado te puede tener absorto durante días...

En fin, el tiempo es todo un tema: a veces sobra, a veces falta. Lo ganamos, lo perdemos, lo recuperamos, lo damos, lo pasamos, lo llenamos, lo gastamos, lo aprovechamos, lo vendemos o alquilamos.
Pero lo que no podemos es eludirlo.

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Y como nadie nos enseñó a enfrentarlo y descubrir su riqueza, lo encerramos, lo juzgamos, y en el tribunal del estrés y el aburrimiento lo declaramos culpable. ¿Cuál es la sentencia?: pena de muerte.
- ¿Qué?
- Sí, matemos el tiempo!!
Nos resultaría idiota decir, "comprimamos el espacio". Tan absurdo como decir "ahoguemos el agua". Pero nosotros tan contentos, mientras tenemos que correr angustiados para poder conseguir tiempo extra, cuando está libre tratamos de matarlo.

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Durante lo que llamamos "tiempo libre", mientras creemos disfrutar del tiempo que costosamente conseguimos, generalmente lo que hacemos es consumir. Ingenuamente la mayoría de las veces nos dejamos atrapar por alguna "estrategia de marketing" que nos vende diversión enlatada: TV, video juegos, boliches, radio, video, chat, cine, deportes pagos, parques de diversiones, aventuras, trips, excursiones, viajes, fiestas, maratones, after hours, alcohol y demás productos anti aburrimiento.

Si bien es necesario divertirse, podemos caer en el engaño que el "gozar el momento" esconde: creer que vivir es solamente ir sumando instantes inconexos lo más placenteros posibles.

El instante es fugaz, potente e irresponsablemente atractivo. Pero tiene la oculta potencia de asesinar nuestro futuro, nuestro crecimiento, en resumen nos roba el ser dueños de nuestra historia, de nuestra vida.

Es por eso que tantas veces nos cansamos de una cosa y probamos otra y así una y otra vez. Sólo nos distraen un momento, pero nada más. Son simplemente
-como el nombre lo indica- pasatiempos, pasainstantes.

Evidentemente tiene que haber otra alternativa. Hay que buscarla, para zafar de la diversión chatarra que hace de nuestra vida una triste concatenación de momentos entretenidos y nos deja como saldo un sabor a vacío.

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Si nos convencimos de que vivir es "transcurrir", "bancársela", "tirar para no aflojar", esta lógica nos lleva a una existencia anónima. Padecemos la vida en vez de asumirla. Somos... pero sin raíces y sin metas. Pero la lógica es otra: Vivir es crear, inventar y producir algo nuevo, generar algo propio.

El tiempo que tenemos es NUESTRA VIDA. No sabemos cuánto vamos a durar. Lo que sí sabemos es que un día se va a terminar y podemos existir vivos o muertos de acuerdo a la pasión con la que decidimos asumir nuestro tiempo.

Si el tiempo es nuestro, podemos decidir cómo invertirlo. Combinado con ideales o ideas -geniales, gasoleras pero fundamentalmente propias- puede transformarse en un momento de creación, de ebullición de vida en la tuya y en la de otros.

A lo largo de la historia, en todas las culturas estuvo presente el deseo de crear. Hombres que crearon algo nuevo son los que construyeron la historia. Este deseo no está limitado por las creencias, la nacionalidad, la educación ni la época. El impulso está dentro de todos nosotros… no es sólo de los artistas, sino que es para todos. Y puede abarcar la vida entera, la carrera, el descanso y la diversión, la familia, la ayuda a otros, la participación social o lo que sea.

Hasta el momento dedicaste 3,40 minutos a leer este artículo. Te propongo que inviertas otro tanto para pensar un poco en esto y ver qué podes crear en esta situación histórica que estamos pasando.
Pero ojo con pensar tanto, no sea cosa de perder el tiempo…

El que madruga amanece más temprano / No por mucho madrugar Dios lo ayuda / Al mal tiempo gorro de goma /
Verdad militar: al p… pero temprano

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LF04 pág. 06, 2002.
 
 

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