« La Flecha 04 | Tiempo... ¿Libre?
   
Ricardo Dempsey, info@diariolaflecha.org artículo 3 de 6
 
  ¿QUÉ VES… qué hacés cuando no ves?  
  EL OTRO DÍA ESTABA CON UNOS amigos discutiendo de política (¡qué originales!). ¡Que se vayan todos! ¡Son todos chorros! ¡Hay que hacer m… la lista sábana!… y de repente uno tiró: hay que hacer como los griegos que no tenían políticos profesionales… El comentario me dio por las orejas, justo me arruinaba un argumento que venía amasando. Me quedé con la vena por el comentario y decidí verificar el dato. Rasqué un cachito los libros y tuve que darle la razón a mi amigo: los griegos (atenienses para ser más precisos) utilizaban gran parte de su tiempo libre para dedicarse a las cosas importantes.

Esto me sorprendió pero recordé otros episodios históricos y comprobé que la historia de la humanidad está repleta de casos donde el ocio ha sido productivo: Arquímedes tuvo un relámpago de creatividad mientras rebalsaba su bañadera, Leonardo bosquejó el primer aladelta mirando a los pajaritos, a Newton le salió el chichón de la gravedad mientras cabeceaba debajo de un árbol. ¡Y todo esto mientras “hacían huevo”! En cambio hoy, en el tercer milenio, tiempo libre se parece más a parálisis cerebral que a tarea extra-programática.

Analizando velozmente en qué invertimos nuestro huevo me mandé una lista y encontré que hoy tenemos una oferta increíble de posibilidades para no pensar. Y en mi lista apareció un ítem que en principio consideré inofensivo comparado con otros bastante letales como el alcohol y la droga: los entretenimientos mediáticos. ¿Cuántas veces me desparramé en un sillón y traté de poner la mente en blanco disparando el control remoto? ¿… u hojeando alguna revista? Eso: poner la mente en blanco. Después de tanto libro, tanto laburo…

Pero… ¿es posible esto de poner la mente en blanco?

Para muchos, los noticieros y programas periodísticos son una necesidad diaria, otros no pueden vivir sin leer la sección deportes, otros se cuelgan años en internet y miles quedan enredados con el cholulaje de las revistas de actualidad. Estudios realizados demuestran que la mayoría de los televidentes no recuerdan las noticias del día anterior, que la exposición mental a datos, imágenes y cifras es tan alta que en lugar de impactar adormece. Y con un altísimo porcentaje de información que no sirve para nada, salvo el pronóstico meteorológico que por lo menos sirve para decidir si se sale o no con paraguas. A pesar de eso, la cantidad de televisores y radios encendidos en tiempo de huevo es abrumador.

Cuando pongo mi mente en blanco… después de haber visto tres horas de TV o de haber deglutido cualquier revista, ¿con qué la llené?.

El proceso de recepción y comunicación de mensajes es algo simple: input > procesamiento > output. Si aplico esto a la información que emite la mayoría de los medios de comunicación las consecuencias pueden ser fatales: entra una estupidez > proceso la estupidez > digo estupideces. Obvio que somos capaces de “filtrar”, pero esta capacidad está muy relacionada a porcentajes de probabilidad: si a todas horas me rodeo de estúpidos es muy probable que algo me quede pegado. Si los medios me llenan de info basura pasará algo muy parecido. La calidad de la información que reciba afectará la manera en que vea al mundo y, a la larga, mi manera de pensar. Si te parece exagerado sentáte en un bar un par de horas y escuchá las conversaciones, fijáte los temas que se tratan.

Otra vez los griegos…
Estos tipos cambiaron la historia de la política, de la filosofía, de las artes, iniciaron el pensamiento científico. Hicieron de su tiempo libre un tiempo de libertad, de protagonismo, de cambio y novedad. Se preguntaron de todo y buscaron las respuestas. Pero claro, no tenían TV ni leían revista Gente. Quizás la clave sea no tanto “poner la mente en blanco” sino más bien “cambiar de tema”. No creo que se trate de adormecer el cerebro sino más bien ponerlo a trabajar en otra cosa.

Tengo una propuesta: no veas televisión, no leas ningún diario, no wevees por internet (salvo info super necesaria) y tratá de ser conciente de lo que pasa a tu alrededor en tus ratos libres. Mirá, analizá, procesá y después mandame un mail. Me interesa mucho saber en qué invertiste el tiempo libre que te quedó.«

 
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LF04 pág. 05, 2002.
 
 

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