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No sé bien cómo empezó,
era una tarde muy rara, me sentía extraño.
Tenía muchas cosas que hacer, iba de
un lado a otro, pero sentía que caminaba
sin avanzar. En cada lugar me cruzaba con
un tipo un poco extraño. A la tercera
vez que lo vi, aunque ya era tarde, lo encaré
y le pregunté quién era.
Como si me conociera desde siempre me empezó
a contar sus cosas. Su vida no tenía
nada de bueno, cero onda, no tenía
un mango, se vestía así nomás
y no había estudiado nada. Mientras
me hablaba, yo no sólo lo escuchaba,
sino que era como si viera su historia.
Yo no entendía nada. Todo era muy extraño
y como no tenía tiempo, le dije sin
vueltas:
- Te dejo porque tengo que salir, hoy es viernes
y no tengo tiempo, está empezando el
fin de semana.
No se enojó, me miró tranquilo,
con bondad.
Me preguntó:
-¿Qué tenés que hacer?
Le respondí lo primero que me salió:
-Digamos que… salgo con los muchachos,
yo soy como el amigo de Ivana, cuelgo la corbata
el viernes y salgo a deambular por ahí,
toda la noche. El sábado duermo, si
no estudio rajo y el domingo salgo a la tarde
para lo de un amigo o voy a la cancha, cervecita,
llego tarde a casa, nadie sabe mucho por dónde
ando.
Pero, para ser sincero, no puedo dejar de
decirte que un ingrediente para pasarla bien
son unas minitas. Si no hay sexo no pasa nada,
hay que buscar hasta que se dé.
Ahí lo miré con una sonrisa
cómplice, como diciendo: “nos
entendemos, ¿no?”. Pero no. No
hubo complicidad.
Entonces cambié de tema y al toque
seguí diciéndole :
- Si no pinta nada vamos a tomar algo con
los muchachos y entonamos un poco la noche,
en el cheboli hay de todo, también
vienen unos tipos más viejos (con jermu
e hijos en su casa), está todo bien.
Me escuchaba serio. A esta altura me sentí
muy incómodo. Las palabras estaban
más vacías que nunca. Como cuando
uno no sabe qué decir, para romper
la situación balbuceé un…
"¿y vos qué hacés
para divertirte?"
-No, yo no salgo, no estoy para estas cosas
–me dijo.
Yo insistí,
- Bueno pero contate algo, no seas ortiva.
-La verdad es que todo esto no me interesa
–me dijo. Salir a vaguear no me va.
Yo nunca estudié, porque en mi casa
no había para comer y nos mandaban
a mí y a mi hermanito a pedir en la
estación de tren algunas monedas…
no sé lo que es ir a la escuela y menos
dejar de ir los fines de semana. No era divertido
no ir, yo miraba a los del barrio salir con
el guardapolvo y no me quedaba otra que rebuscármelas
para hacer algo.
De pibe salí a vagar con una barra
de chabones más grandes -así
me fue- durante años, en casa no me
veían, pero a nadie le preocupó…
nunca a nadie le preocupó, a nosotros
no nos cuidaba nadie.
En ese momento me sentí como mareado,
se me cruzaron imágenes que no recuerdo,
pero seguí escuchando lo que decía
…para mí el sexo no fue ni es
divertido, nada es divertido cuando llega
a destiempo, cuando es forzado, cuando se
lo padece. El sexo no es joda, me dijo.
Por dentro lo que yo tenía era vergüenza,
con qué trivialidad le había
soltado todo; pero él continuaba …me
fui porque la pareja de mi vieja se pasaba
con el tinto y cuando llegaba la ligábamos
todos.
Entonces lo interrumpí y le pregunté
su nombre, "Facundo", me dijo. "¡Carajo,
igual que yo!", pensé. Al momento
lo miré bien y vi que tenía
un aire familiar y que también tenía
un lunar y era de mi misma estatura y…
…todo se cortó de repente,
abrí los ojos y estaba en mi cuarto,
solo.
Me levanté, me sentía extraño,
me cambié, me lavé la cara y
me fui.
Como era viernes salí para la facultad,
pero en el camino me encontré con un
pibe que pedía monedas en la estación…
lo miré –siempre había
estado ahí- pero ese día lo
saludé y me puse a hablar con él.
Ese viernes no salí a ningún
lado, fui a ver dónde vivía.
No sé si fue más divertido o
no, pero ahora no me cabe la de antes, no
podría seguir igual.
- Y a mí ¿qué?, ¿a
qué viene todo esto? ¿Ahora
resulta que tampoco podemos salir?
- ¿Qué pasa?
- ¿Para qué me decís
todo esto? ¿yo que tengo que ver? No
le hago mal a nadie si salgo un fin de semana.
- No simplemente…
- ¿Qué me querés agarrar
por la culpa?
- No, no, lo que estoy diciendo…
- La Argentina está llena de gente
como vos que no jode y no deja joder en paz.
- Bueno no te pongas así, pará
un poco… pensá un segundo ¿quién
va a poner el hombro en la Argentina de hoy?«
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| LF04 pág. 04,
2002. |
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