« La Flecha 04 | Tiempo... ¿Libre?
   
Facundo Montes, facundom@diariolaflecha.org artículo 2 de 6
 
  Y A MÍ, ¿QUÉ?  
  No sé bien cómo empezó, era una tarde muy rara, me sentía extraño. Tenía muchas cosas que hacer, iba de un lado a otro, pero sentía que caminaba sin avanzar. En cada lugar me cruzaba con un tipo un poco extraño. A la tercera vez que lo vi, aunque ya era tarde, lo encaré y le pregunté quién era.
Como si me conociera desde siempre me empezó a contar sus cosas. Su vida no tenía nada de bueno, cero onda, no tenía un mango, se vestía así nomás y no había estudiado nada. Mientras me hablaba, yo no sólo lo escuchaba, sino que era como si viera su historia.
Yo no entendía nada. Todo era muy extraño y como no tenía tiempo, le dije sin vueltas:
- Te dejo porque tengo que salir, hoy es viernes y no tengo tiempo, está empezando el fin de semana.
No se enojó, me miró tranquilo, con bondad.
Me preguntó:
-¿Qué tenés que hacer?

Le respondí lo primero que me salió:
-Digamos que… salgo con los muchachos, yo soy como el amigo de Ivana, cuelgo la corbata el viernes y salgo a deambular por ahí, toda la noche. El sábado duermo, si no estudio rajo y el domingo salgo a la tarde para lo de un amigo o voy a la cancha, cervecita, llego tarde a casa, nadie sabe mucho por dónde ando.
Pero, para ser sincero, no puedo dejar de decirte que un ingrediente para pasarla bien son unas minitas. Si no hay sexo no pasa nada, hay que buscar hasta que se dé.
Ahí lo miré con una sonrisa cómplice, como diciendo: “nos entendemos, ¿no?”. Pero no. No hubo complicidad.
Entonces cambié de tema y al toque seguí diciéndole :
- Si no pinta nada vamos a tomar algo con los muchachos y entonamos un poco la noche, en el cheboli hay de todo, también vienen unos tipos más viejos (con jermu e hijos en su casa), está todo bien.

Me escuchaba serio. A esta altura me sentí muy incómodo. Las palabras estaban más vacías que nunca. Como cuando uno no sabe qué decir, para romper la situación balbuceé un… "¿y vos qué hacés para divertirte?"
-No, yo no salgo, no estoy para estas cosas –me dijo.
Yo insistí,
- Bueno pero contate algo, no seas ortiva.

-La verdad es que todo esto no me interesa –me dijo. Salir a vaguear no me va. Yo nunca estudié, porque en mi casa no había para comer y nos mandaban a mí y a mi hermanito a pedir en la estación de tren algunas monedas… no sé lo que es ir a la escuela y menos dejar de ir los fines de semana. No era divertido no ir, yo miraba a los del barrio salir con el guardapolvo y no me quedaba otra que rebuscármelas para hacer algo.
De pibe salí a vagar con una barra de chabones más grandes -así me fue- durante años, en casa no me veían, pero a nadie le preocupó… nunca a nadie le preocupó, a nosotros no nos cuidaba nadie.
En ese momento me sentí como mareado, se me cruzaron imágenes que no recuerdo, pero seguí escuchando lo que decía …para mí el sexo no fue ni es divertido, nada es divertido cuando llega a destiempo, cuando es forzado, cuando se lo padece. El sexo no es joda, me dijo.
Por dentro lo que yo tenía era vergüenza, con qué trivialidad le había soltado todo; pero él continuaba …me fui porque la pareja de mi vieja se pasaba con el tinto y cuando llegaba la ligábamos todos.

Entonces lo interrumpí y le pregunté su nombre, "Facundo", me dijo. "¡Carajo, igual que yo!", pensé. Al momento lo miré bien y vi que tenía un aire familiar y que también tenía un lunar y era de mi misma estatura y…

…todo se cortó de repente, abrí los ojos y estaba en mi cuarto, solo.

Me levanté, me sentía extraño, me cambié, me lavé la cara y me fui.
Como era viernes salí para la facultad, pero en el camino me encontré con un pibe que pedía monedas en la estación… lo miré –siempre había estado ahí- pero ese día lo saludé y me puse a hablar con él.
Ese viernes no salí a ningún lado, fui a ver dónde vivía.

No sé si fue más divertido o no, pero ahora no me cabe la de antes, no podría seguir igual.

- Y a mí ¿qué?, ¿a qué viene todo esto? ¿Ahora resulta que tampoco podemos salir?
- ¿Qué pasa?
- ¿Para qué me decís todo esto? ¿yo que tengo que ver? No le hago mal a nadie si salgo un fin de semana.
- No simplemente…
- ¿Qué me querés agarrar por la culpa?
- No, no, lo que estoy diciendo…
- La Argentina está llena de gente como vos que no jode y no deja joder en paz.
- Bueno no te pongas así, pará un poco… pensá un segundo ¿quién va a poner el hombro en la Argentina de hoy?«

 
  arriba »  
ver todos los artículos »  
LF04 pág. 04, 2002.
 
 

» ver extras de esta edición