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Cada detalle había sido estudiado
hasta el hartazgo.
Las cortinas, los cuadros, los recuerdos,
las revistas, los adornos; los cómodos
y proporcionados muebles. El departamento
estaba impecable, lustrado, limpio y perfumado.
Graciela tenía todo prolijito y estaba
orgullosa. Fue hasta la cocina - amaba su
cocina - ella misma la había pensado
y organizado. Todo armonizaba. Los cubiertos,
los cucharones, los libros de cocina en
su lugar; las especias y condimentos bien
a mano para cuando llegara la hora de cocinar.
Se dirigió al cesto de los desperdicios,
levantó la tapa, cerró con
un nudo la bolsa y salió al pasillo
por la puerta de servicio.
Bajó las escaleras, saludó
con una sonrisa al portero, se paró
frente a la puerta de calle, y con una ingenua
mirada revoleó el brazo como “la
Sole” lanzando la basura de emboquillada
a unos 10 metros. La bolsa negra explotó
en la vereda de enfrente desparramando restos
de sucia comida, cachos de grasa y desechos
íntimos. Un líquido amarillo
y viscoso se coló por debajo ensuciando
las baldozas…
Debe de haber algún nombre para la
patología de Graciela. Yo la llamaría
Argento Psicoticus, es decir, una enfermiza
doble personalidad: la obsesiva codicia
de bienes personales, por un lado; y una
permanente evasión y desprecio hacia
toda cosa pública, por otro.
- ¡Lo que pasa es que nadie se mete!
No es así. Algunos se meten, y los
que lo hacen manejan la respública
(algo parecido a tener la vaca atada). J.
L. Borges dijo una vez que en la Argentina
había demasiados habitantes y pocos
ciudadanos. Y la diferencia entre habitantes
y ciudadanos es el orgullo de pertenecer
a algo más importante que la tarjeta
American Express: Ciudadano/a // es aquel
que tiene derechos y deberes políticos
que le permiten tomar parte en el gobierno
del Estado al que pertenece. (¿Alguien
leyó lo de deberes?)
- ¿Qué significa eso?
Para cambiar un país, no alcanza
con NO ir a votar o NO votar a nadie.
- Ya sé: ¡Cacerolazo!
- y… puede ser, pero… ¿después
what?
Cuando decimos “en Cualquierlandia
esto no pasa” no analizamos que los
habitantes de esos lugares son verdaderos
ciudadanos porque no separan los derechos
de los deberes y exigen celosamente lo primero
y cumplen sin chistar lo segundo. No se
puede ser Alemania sin participar de las
cosas públicas como lo hacen ellos;
sería como pretender ser titular
de la primera de Boca faltando a todos los
entrenamientos. Sin embargo, muchos argentinos
quieren lo imposible: todos los derechos
y ninguno de los deberes. El primero de
los deberes es participar, la democracia
se descubrió así. Y con ese
convencimiento reapareció en Argentina
unos 20 años atrás. Dos décadas
después vemos que las partes no han
cumplido con el trato: los de arriba crearon
sistemas partidistas que los perpetúan
y los de abajo miran para otro lado haciéndose
los ofendidos. Como matándolos con
la indiferencia, ¿no?. Tomar conciencia
de que vivimos en sociedad y trabajar por
esa sociedad a sabiendas de que además
trabajamos para nosotros, es un concepto
maduro, es recibirse de algo más
elevado. Alberto Olmedo, entre sus personajes,
encarnó un modelo nefasto que representaba
lo peor de nosotros mismos; cuando hay pocos
de esos tipos no hay problema, pero cuando
son más que los ciudadanos en serio,
es una tragedia. Imagínense una sociedad
llena de Pachu y Pablo, muriéndose
de risa todo el tiempo, sin parar, alocadamente
de cualquier cosa, enfermos de estupidez;
distraídos de todo mientras al ladito
el país se pudre y se parte (44%
de pobres ya no es gracioso).
Vivimos en sociedad y trabajar por esa sociedad
es además trabajar por nosotros mismos
sabiendo que no hay manera alguna de ser
completamente felices en una cultura ambivalente,
frustrada y angustiada. Es un esfuerzo,
sí… y exige que cambiemos nuestra
manera de pensar porque implica hacer un
cambio de rumbo, pero "sin esfuerzo
ni dolor, nadie evoluciona, nadie logra,
en realidad, nada que merezca la pena lograrse."*
Los individuos producen cambios de rumbo
en sus vidas luego de vivencias muy fuertes;
una “experiencia de vida” tal,
que obliga a replanteos. Con las sociedades
ocurre lo mismo: o gran parte de los habitantes
entiende que han vivido una situación
límite que obliga al replanteo, o
las cosas siguen como están. ¿Qué
pensamos del 20 de Diciembre pasado? Yo,
personalmente no quiero que eso se vuelva
a repetir en mi país. Por eso tengo
una invitación; no importan las ideologías,
tampoco los credos, y mucho menos el sexo;
lo que vale es el aporte personal y sostenido.
La propuesta es empezar con poco, es comenzar
con los pequeños grandes cambios;
esos que requieren atacar los hábitos
que tanto supimos conseguir. ¿Cómo?
Van algunas modestas sugerencias:
... MOD(L)ESTAS PROPUESTAS
· VOTÁ, Y QUE SEA A CONCIENCIA,
SABIENDO QUIÉN ES EL CANDIDATO Y
QUÉ PROPONE.
· MANIFESTÁ PACÍFICAMENTE
A FAVOR O EN CONTRA DE AQUELLO QUE CONSIDERES
APROPIADO.
· INVOLUCRATE CON LO QUE OCURRE EN
TU VECINDARIO O EN TU CONSORCIO.
· PROTESTÁ, MANDÁ CARTAS
O PEDÍ EL LIBRO DE QUEJAS CUANDO
CREAS QUE TUS DERECHOS NO FUERON SATISFECHOS.
· NO CORROMPAS NI TE DEJES CORROMPER
CON COIMAS, MINTIENDO, TOMANDO ATAJOS O
ACEPTANDO ACOMODOS.
· RESPETÁ LAS REGLAMENTACIONES.
· PAGÁ TUS IMPUESTOS Y EXIGÍ
TUS SERVICIOS.
· HABLÁ EN VOZ ALTA CUANDO
ALGUIEN COMETE UN ATROPELLO.
· INVOLUCRATE CON UN PARTIDO POLÍTICO
O CON ALGUNA CAUSA PÚBLICA.
· SOLIDARIZATE CON AQUELLAS INICIATIVAS
QUE CREAS VAN A PRODUCIR CAMBIOS PARA BIEN
Y APOYALAS CON PASIÓN.
· MOTIVÁ A TUS AMIGOS A SENTIRSE
ORGULLOSOS DE ASUMIR SU ROL DE CIUDADANOS.
· Y POR FAVOR SI TE ENCONTRÁS
CON GRACIELA TOMÁ CORAJE Y DECILE
ALGO
www.congreso.gov.ar.ugh! Visiten el
sitio internet del Honorable (!?) Congreso
de la Nación. Allí verán
que Saúl Ubaldini es Diputado, que
el Senador Barrionuevo tiene un “link”
a su página personal (¡no se
pierdan esta joya!). Podrán constatar
que el Diputado Saadi se interesa sólo
por Catamarca (97% de sus iniciativas lo
prueban). Y aquellos que quieran enviar
algún pensamiento o reflexión
(ojo, corren el riesgo de que se lo apropien)
pueden hacerlo conectándose con la
casilla de correo que aparece debajo de
los bellos curriculums.«
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